Su sonrisa de cubano humilde no encontró hoy réplicas entre la multitud de mujeres, hombres, ancianos y niños, que en silencio rindió tributo al asaltante al Cuartel Moncada, al creador, al revolucionario intachable, al expedicionario del Granma.
De pueblo el homenaje sincero, el de verdad, que brota en lágrimas y tararea canciones tan suyas como nuestras.
No hubo adiós. Palma Soriano dijo hasta siempre, al Comandante Almeida.






Palma Soriano.- Más temprano que de costumbre mi ciudad despertó. A ambos lados de la calle Martí, por donde se desfila en días de conmemoración, miles de palmeros aguardamos el peso del cortejo fúnebre.



