El manuscrito, piedra angular programática de la Revolución del '95, hacía hincapié en las razones que justificaban y exigían la liberación de la Isla: "la guerra de independencia de Cuba, (...) es suceso de gran alcance humano, y servicio oportuno que el heroísmo juicioso de las Antillas presta a la firmeza y trato justo de las naciones americanas, y al equilibrio aún vacilante del mundo"; destacaba la necesidad de una guerra "generosa y breve"; explicaba con profusión de detalles que la contienda no era contra el español, sino contra el régimen colonial; en tanto alertaba sobre el "insensato y jamás en Cuba justificado temor a la raza negra" y de esa manera previó denigrantes campañas racistas de los enemigos de la revolución.
También abogaba por una profunda transformación de la realidad socioeconómica insular, una vez terminado el enfrentamiento armado; y rechazaba toda consideración geopolítica acerca de un futuro para Cuba relacionada excesivamente o integrada en los marcos estatales de otra nación.
"Cuba vuelve a la guerra con un pueblo democrático y culto, conocedor celoso de su derecho y del ajeno; (...) El civismo de sus guerreros; el cultivo y benignidad de sus artesanos; el empleo real y moderno de un número vasto de sus inteligencias y riquezas; la peculiar moderación del campesino sazonado en el destierro y en la guerra; (...) rápida e inevitable unificación de las diversas secciones del país; (...); y la benevolencia y aptitud crecientes del liberto, aseguran a Cuba, sin ilícita ilusión, un porvenir en que las condiciones de asiento, y del trabajo inmediato de un pueblo feraz en la república justa, excederán a las de disociación y parcialidad provenientes de la pereza o arrogancia que la guerra a veces cría (...), declaraba el Manifiesto".
Redactado por José Martí y aprobado en todas sus partes por Máximo Gómez, este documento constituye una fehaciente muestra de la unidad y solidez de la revolución cubana, tal el propio texto recogiera. Al mismo tiempo, expone la comunidad de criterios y los estrechos lazos de las dos generaciones participantes en la guerra independentista iniciada en 1895, mientras evidencia la profunda amistad y el sentimiento patrio que hermanaban a Gómez y a Martí.






Al inicio de 1895, los preparativos de la "Guerra Necesaria", organizada por José Martí, habían alcanzado un momento culminante. El 29 de enero de aquel año, Mayía Rodríguez, Enrique Collazo y José Martí, firmaron la Orden de Alzamiento. Tan pronto fue enviada a la Isla, el Maestro viajó a la República Dominicana, donde se reuniría con Máximo Gómez, para preparar su viaje a la Mayor de las Antillas.



