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Lunes, 27 Junio 2011 12:14

Ensayo sobre la sencillez

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Tania multiplica el tiempo para conjugar sus roles de madre, esposa y campesina / Foto: De la autoraConversación con Tania Rivera Moreno, campesina, madre y mujer incansable.

Pudiera describir profusamente el ambiente rural de la entrevista o saturar la página con adjetivos altisonantes y bien merecidos; pero prefiero hacer elogio a la sencillez que emana, palmo a palmo, de la piel, curtida por el sol, de esta mujer.

Hay quienes rechazan cualquier adorno, excepto el de su propio y distintivo esplendor, por eso Tania Rivera Moreno no necesita largas presentaciones, ni otra voz distinta de la suya.

"Vengo de raíces campesinas; tanto mi abuelo como mi padre se han dedicado a esa labor y desde niña siempre me ha gustado. Hace dos años trabajaba de dependienta gastronómica en la casa de visita del Poder Popular. Me motivó mucho el discurso de Raúl, en el cual exhortó a trabajar la tierra. Me encanta el paisaje campestre y quise continuar la tradición de la familia".

Hoy, luce el sombrero en conmemoración al aniversario 50 de la ANAP para recorrer su Finca Integral Agroecológica  "La Rivera", perteneciente a la Cooperativa "Manuel Ascunce Doménech", del Consejo Popular Caunao, en Cienfuegos. En estas 4,70 hectáreas, adquiridas mediante el Decreto Ley 259 y sembradas de cultivos varios, palpitan sus sueños de comenzar la cría de ganado menor, extender más los límites, en fin: "levantar poco a poco".

"Me siento realizada con lo que estoy haciendo. Esta tierra es de la familia, sin su colaboración no habría nada. Uno de mis tres hijos estudia en una escuela de oficio y lo tengo incorporado aquí conmigo; mi esposo es trabajador civil de las FAR, pero en su tiempo libre viene a ayudar también. Todos me apoyan de forma incondicional. Tengo dos trabajadores a tiempo completo: mi tío y mi papá, ambos jubilados. Las cosechas las repartimos a partes iguales. Aquí nadie es jefe, yo lo mismo me pongo a deshojar los plátanos que a guataquear".

Tania se multiplica y hace malabares con el tiempo, para conjugar sus roles de madre, esposa y campesina. "Me levanto a las cinco de la mañana, dejo todo listo en la casa y a mi niña de diez años peinada; su papá la lleva a la escuela. Luego vengo para acá a las seis. A las once voy saliendo; en el horario del mediodía hago las tareas domésticas, incluso la comida. Después de las tres, vuelvo al campo".

En "La Rivera" se producen alimentos mediante métodos armónicos con el medio ambiente y favorables para los cultivos. El empleo de compost, la intercalación y las cercas vivas de ciruela o almácigo, así como barreras naturales construidas de girasoles, marigold o maíz, dan fe de ello. Tania cuenta cómo, días atrás, fumigó la guayaba con "escoba amarga" y notó buenos resultados.

"Tenemos una compañera muy valiosa en la cooperativa, Elisa Perdomo. Ella nos ha impulsado hacia la agroecología. Es algo tan beneficioso, que convence hasta a quienes niegan su utilidad", asegura.

Para los reacios ante las labores agrícolas, que tildan de locos a cuantos las prefieren, y para aquellos que solo centran su mirada en las dificultades y limitantes, guarda esta mujer un consejo oportuno.

"Cuando comienzas en una finca, debes realizar inversiones, pero también puedes acceder a créditos. Yo pienso hacerlo, para comprar una yunta de bueyes. Además, quiero asegurar mis cultivos, otra opción a nuestro alcance. La agricultura sí es rentable, vale la pena el esfuerzo".

¿Alguna vez te has sentido limitada, por ser mujer y practicar un oficio tradicionalmente considerado como de hombres?

"Para nada. Cuando haces algo de tu gusto, nadie te limita. Es feo decirlo, pero en mi comunidad todos me quieren y halagan. Cada día siento más motivación. En la cooperativa hay más de 20 mujeres y quisiera que todas estuvieran aquí conmigo; somos muy unidas, como una gran familia. Si alguien dice 'me siento mal', le digo: vamos conmigo a la finca y verás cómo el aire de campo te va a reanimar".

A esta brisa confía Tania su felicidad, la prefiere tanto como para no prescindir de ella ni en su cumpleaños. Ese día no faltó a la finca la campesina incansable; testigo de ello es esta entrevista, pues solo al final se concedió un momento para hablar de sí misma. Y como al instante se sintió inmodesta, volvió a hablar del campo, que es gran parte de su vida.

Leer 1512 veces Modificado por última vez en Lunes, 27 Junio 2011 12:32

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