Contradictoriamente, y a fuer de resultar justos, convengo en apuntar lo siguiente: la división de honores con Ciego de Ávila, en el sin dudas mejor partido jugado por los Marineros hasta la fecha, dejó un sabor no del todo desagradable. Pero admitir que Santiago les pasara la escoba y se llevara todo el botín, era una posibilidad no registrada entre los riesgos.
El clásico futbolístico cubano entra casi en su mitad de calendario. Al once local le quedan ya, a domicilio, apenas siete oportunidades de contar con ese elemento adicional de quien juega en casa: el respaldo de la afición. Del resto, once convocatorias corresponden a sedes extrafronteras, algunas bien estresantes, donde sacar una división de honores representa casi un éxito, y refresco aquellas donde el jugador número doce mete presión a fondo: Morón, Zulueta, Banes, Manatí, San Cristóbal…
Ofrezco disculpas por la exagerada propensión de hoy a sacar cuentas y claras, pero es que además de permitirme conservar muchas amistades, como asegura el viejo proverbio, el ejercicio conjetural tiene la pretensión de abrirles los ojos a quienes por obligación toca hacerlo como parte de su quehacer, a los directivos, al equipo técnico, a los atletas…, ahora cuando aún hay tiempo y remedio para solucionar los entuertos.
Me tomo esa licencia, suscribiendo cada línea de lo dicho por uno de los grandes de este oficio, Paco Ignacio Taibo II, acerca de que toca a quienes lo ejercemos, ver y oír a nombre de Dios, metáfora empleada por el mexicano para referirse a esa masa viva, con sentimientos, pasiones, sueños, anhelos, frustraciones…, y hablar en nombre de ella, no desde un pedestal, sino en condición de iguales.
Once de 24 puntos posibles a domicilio hasta el miércoles último no es, ni con mucho, rendimiento para andar satisfechos. Nueve de doce viajando es una buena renta, pero no nos ciegue la pasión, los obtuvieron a costa de tres de los seleccionados anclados por allá abajo en lo profundo de la tabla general. Por orden, Isla de la Juventud (puesto No. 14 en la tabla general), Industriales (13) y Matanzas (16); sucede aquí lo que al invicto de los Leones de la capital en el primer par de subseries de la 49 Serie Nacional de pelota…
El resultado general demostrado por varios de los elencos este año, me llevan a pensar que el afán de clasificarse necesitará de algo más que los 50 puntos conseguidos en la anterior campaña para pasar a la ronda de verdad.
Quiero decir que ha llegado la hora del vuelco o el sueño del tercer pergamino será sólo eso, una quimera por el oro, parafraseando a Chaplin.
La ocasión de este sábado, frente a Guantánamo en el “Luis Pérez Lozano, se pinta a tales propósitos. Al igual que la del próximo miércoles 18 en San Cristóbal, en especial ahora que Pinar anda de capa caída luego de la escandalosa goleada a manos del impetuoso Ciego de Ávila.
Luego los Marineros estarán de regreso el sábado 21 frente a la Isla, para el choque de vuelta con ese seleccionado. Y será la última oportunidad de verlos en casa antes del descanso del torneo, pues esa semana andarán de gira por el Oriente; miércoles 25 en el “Rogelio Palacios”, del Guaso, y el sábado 28, tope del primer acto del torneo, en Banes.
Calcular, razonar y dejar plasmadas las que creo mejores propuestas, es mi papel ahora. Traducirlas en resultados capaces de demostrar su interiorización le toca a los dos veces Campeones de Cuba. ¿O es que no acaban de darse cuenta que lo son de veras?






El resumen de esta semana (compendio el lapso de sábado a miércoles último) es, de todos los reseñados en este espacio, el de peores dividendos para el Campeón Cienfuegos. Uno de seis puntos, resulta, en términos porcentuales, casi un 17 por



