Un grupo de creadores del arte sureño muestran su legado y voluntad ensayística, en la expo colectiva Iré a Santiago, en la galería La Confronta, de dicha ciudad oriental. Hacen uso de cuantos recursos expresivos tienen a mano, siguiendo la máxima de que en la creación todo es legítimo; a fin de cuentas lo que trasciende es la idea, el proceso a través del cual elegimos lo que debe situarse en un espacio para ser admirado por los públicos. Igual, las obras revelan la diversidad que signa a la plástica cienfueguera, colmada por un sólido enunciado, abocado unas veces a temas intimistas, otras a enfoques polemizantes, encauzados por una existencia que urge ser corregida para bien de los cubanos.
El grito que en los ’80 procuraba ese cambio es sustituido por una práctica más sutil, tal vez hermética, mas no ilegible. Los argumentos exigen su propio discurso y favorecen aquella variedad, sin importar la tendencia de moda o condición académica. Los hay ingenuos (aunque se trata de una etapa que finaliza en cuanto el artista es consciente de sus propios signos), autodidactas o titulados, quienes prefieren la instalación, fotografía pintura, el grabado o la escultura para hacer universal sus perennes interrogantes.
Alfredo E. Iglesias (santiaguero radicado en Cienfuegos) acude al icono medieval para fabular, desde una traza minimalista, sobre los indicios de nuestra nacionalidad. Alexander Morales corrobora su talento para el dibujo y habitual imaginería; de igual modo, madura sus figuraciones taurinas y ese gestualismo expresionista que lo desborda todo. José Basulto vuelve a la escultura naif para describir con su habitual gracejo los muchos personajes de su entorno. Rafael Cáceres, tomando otros ruteros dentro del grabado (esencialmente en el uso de las cromas), sazona el tema de la migraciones, adosándole un rictus poético inédito en su obra.
Juan Carlos Echeverría constata el apego a los símbolos para esbozar sus credos y contiguo especular sobre el sentido de la historia y el camino de las utopías; el mismo espíritu revelado a su pulso por Camilo Villalvilla, quien ha elegido esta vez el leitmotiv que es el sputnik y la arquitectura rusa para reformar en síntesis un fragmento de nuestro pasado. Sorprende Néstor Vega con su abstracción geométrica, ahora desapegada del color, tan resuelta y universal, con mayores afectos por la escuela suprematista.
En cambio, Julián Espinosa "Wayacón" devela en su fresco pictórico su condición de pintor naif, una profunda y sardónica mirada, el gusto por la croma agresiva, el estilo narrativo. Igual, aporta una visión desprejuiciada y personal sobre el arte en el archipiélago cubano. Elías F. Acosta se emplaza en dos subgéneros casi antediluvianos: el desnudo femenino y el bodegón. Empero, su grafía toma otras rutas dentro del grabado, deudora de la vanguardia artística de la primera mitad del siglo XX (en particular del cubismo), que sabe recrear para verterla moderna y vital. Miguel Ángel Albuerne ha preferido los influjos del arte pop para sus ensayos digitales, con la utilización de dos iconos de la cultura popular: Marilyn Monroe y Ernesto Che Guevara; mientras Omar García Valenti coteja sus incitaciones esteticistas con el ritual del performance, puntualizando el valor expresivo del cuerpo, la moda y los trazos pictóricos.
Intensos y polisémicos resultan los textos instalativos de Adrián Rumbaut y Vladimir Rodríguez. Ambos ofrecen un segmento de sus proyectos. Mientras el primero exhibe la huella de una de sus obras capitales y recupera la memoria gráfica del suceso, el espíritu antropológico y ensayístico que lo anima, el segundo nos adelanta una muestra por efectuarse en la capital, la maqueta de dos de sus homosabios, figuras que aluden a una realidad posible y simbolista.
Iré a Santiago se emplaza no solo como un acto de descubrimiento para los santiagueros de una docena de artistas sureños durante este febrero en curso, sino también como un gesto de afecto de dos ciudades distantes y ardorosas, aunadas por los enigmas.
(*) El autor es crítico de arte.






Wayacón, Cáceres, Rumbaut y otros destacados artistas cienfuegueros intervienen en la expo colectiva concebida para la galería La Confronta, de esta oriental ciudad.



