Ignacio Cervantes: figura relevante de la música en Cuba (+Video)

De niña, cuando al calor de las clases radiales de Educación Musical con la maestra Cuca Rivero me asignaban al bando Ignacio Cervantes, poco conocía de este genial compositor y pianista cubano. Al crecer, sabría que lo consideran uno de los músicos más universales de esta Isla. 

Nació en La Habana, el 31 de julio de 1847, dentro de una familia acomodada y con elevado nivel cultural. Tal contexto permitió al joven Ignacio descubrir y cultivar su talento desde temprana edad. Solo doce años tenía cuando compuso su primera contradanza, La Solitaria, dedicada a su madre.

Estudió por un tiempo en París, donde hizo gala de su genio y se codeó con artistas de la talla de Liszt y Rossini, quienes admiraron la enorme capacidad del cubano y hasta lo distinguieron con su amistad.

Pocos entonces creyeron que tan ingenioso músico regresara a su tierra natal, cuyos salones distaban mucho de la fastuosidad cultural parisina. Sin embargo, el joven Cervantes volvió a Cuba con el empeño de cautivar al público con el lucimiento de sus interpretaciones.

La cubanía de Ignacio, no solo se desbordaba en  piezas musicales, sino también en su apego a la lucha independentista iniciada en 1868, a la cual contribuyó con sus ingresos, pese a la vida austera que llevó a su regreso a la Isla. Por su respaldo a la causa mambisa, fue condenado al exilio, donde permaneció hasta 1879. Y luego, tras el reinicio de la guerra en 1895, debió otra vez abandonar el país.

De acuerdo con musicólogos e historiadores, las obras de Cervantes ocupan un lugar cimero dentro de la producción artística cubana. Escribió zarzuelas, vals, sinfonías, una ópera cómica y otras muchas piezas de incalculable valor. Dotado de un talento artístico singular y de una sólida formación técnica, abordó con destreza todos los géneros musicales. Cultivó el teatro lírico, la música sinfónica y la de cámara, pero sobresalió por ser un compositor para piano.

Autores como Ciro Bianchi consideran que sus Danzas Cubanas constituyen lo más valioso de su producción, si bien el propio autor las consideraba algo menor, comparadas con el resto de su quehacer. Para concebir una danza, a veces Cervantes no necesitó más que una frase escuchada al azar o una escena para componerla.

Con una personalidad signada también por la fidelidad, la humildad y la valentía, Ignacio Cervantes fue calificado como el músico cubano más importante del siglo XIX. Sobresalió por la elegancia en el estilo y cabal sonido, presente incluso en sus obras menores. Murió en La Habana, el 29 de abril de 1905.

Yudith Madrazo Sosa

Yudith Madrazo Sosa

Periodista y traductora, amante de las letras y soñadora empedernida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir