Humberto Miguel Fernández, la historia no puede enterrar su nombre

Fue el 8 de octubre de 1999, a los 64 años, cuando la ciudad quedó estremecida por la muerte del dirigente político. El masivo funeral patentizó ese afecto popular que ganó trabajando para el pueblo, desde los días aquellos en que iba de mensajero de farmacia en su natal Rodas.

Su juventud transcurrió en la misma cuerda de otros tantos muchachos que renunciaron a conformarse ante el deprimido panorama sociopolítico imperante en la Isla. Así, en 1957, ingresó al Movimiento 26 de Julio, y tras el conocido levantamiento popular armado del 5 de Septiembre, en la Perla del Sur, participó en la lucha clandestina. En 1958 llegó a ser encarcelado por sus actividades revolucionarias.

El triunfo de enero de 1959 encendió luces en su vida. Se incorporó a las Milicias Nacionales Revolucionarias desde el nacimiento de esta estructura y, poco tiempo después, a las filas del Partido Comunista de Cuba (PCC). Para entonces, había anidado el amor en Teresita Cabrera Barrio y fruto de aquel matrimonio nacieron sus cuatro hijos: Teresita, Galina, Hilda y Humberto. Por eso Hilda afirma, emocionada, que desde el instante en que ella abrió los ojos, ya su padre vivía consagrado a la obra de Fidel y los barbudos.

Evidencias de ese compromiso y dedicación asoman en las distintas funciones que comenzó a desempeñar antes de la división político-administrativa de 1976: administrador del Hospital Municipal de Cienfuegos, jefe de Suministros Médicos de la provincia de Las Villas, primer secretario del Comité Regional del PCC en este territorio del centro sur del archipiélago.

Al constituirse la provincia de Cienfuegos, su larga hoja de servicios lo llevó a asumir el cargo de primer secretario del Partido aquí, el cual ocupó durante quince años, desde 1976 hasta 1991. Integró el Comité Central de la organización partidista y mereció cuantas medallas, órdenes y distinciones nacionales reverenciaran su fidelidad al proyecto socialista cubano. Sin embargo, el más sentido de todos los homenajes trascendió en el mismo año de su despedida, cuando esta ciudad, cantada por poetas y músicos, lo declarase Hijo Ilustre.

Desde hace 21 años reposa en el Cementerio Tomás Acea, pero el inmenso legado que dejó reverdece con el devenir de los años. Hoy Cienfuegos rememora su existencia con coloquios, debates, conversatorios y exposiciones fotográficas. Entonces, en imágenes que nunca mueren —muchas tomadas por el veterano de la fotografía de prensa local, Efraín Cedeño—, aparece Humberto Miguel en trabajos voluntarios, en obras industriales, junto a Carlos Rafael Rodríguez, al lado de Fidel en numerosas visitas a la provincia. Al evocarlas, caemos en la cuenta de que la historia no puede enterrar su nombre.

Gráfica tomada por nuestro fotorreportero Efraín Cedeño en visitas de Fidel a Cienfuegos, en las cuales era acompañado por Humberto Miguel.

Roberto Alfonso Lara

Roberto Alfonso Lara

Licenciado en Periodismo. Graduado en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2013.

Un Comentario en “Humberto Miguel Fernández, la historia no puede enterrar su nombre

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    el 8 octubre, 2020 a las 1:07 pm
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    Félix Hernández que está en la foto, me contó que Humberto tenía un olfato para gestionar las obras del desarrollo de Cienfuegos, parte de este se lo debemos a él y es justo este homenaje.

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