Hilda Rangel Andrade: La mujer bajo el sombrero | 5 de Septiembre.
lun. Oct 14th, 2019

Hilda Rangel Andrade: La mujer bajo el sombrero

Hoy es guía turística del Boptánico de Cienfuegos, aunque lo que le gusta es el trabajo del vivero, sembrar y cuidar las plantas, verlas crecer y desarrollarse. /Foto: Efraín Cedeño

Hoy es guía turística del Botánico de Cienfuegos, aunque lo que le gusta es el trabajo del vivero, sembrar y cuidar las plantas, verlas crecer y desarrollarse. /Foto: Efraín Cedeño

Alguien me la presentó durante una reciente visita al Jardín Botánico de Cienfuegos (JBC), pero cuando escuchó la palabra periodista, noté cierta reticencia a conversar. Mas roto el hielo no hubo barreras, pese a un incidente amargo que recuerda con un reportero. ¿Cómo lo logré?, pues sacando a relucir la mejor herramienta en el oficio, esa de lanzar una andanada de preguntas a las cuales resulta muy difícil que alguien se resista. Hilda Rangel Andrade es de esas mujeres luchadoras, con un montón de proyectos pensados y concretados. Hace 22 años trabaja en el JBC, cuando recién graduada como Bibliotecaria, solo encontró plaza de secretaria del director de la institución. 

“Llegué a este lugar y fue amor a primera vista, más adelante, en la medida en que me capacitaba, pasé a laborar en el Registro, y luego en el Vivero, este último es mi puesto preferido, donde me siento realizada a plenitud; al mismo tiempo comencé por encuentros la carrera de Ingeniería Agrónoma y a estudiar Inglés en la Escuela de Idiomas Williams Shakespeare. Era difícil, corrían tiempos duros y ya tenía un hijo”. 

La veo moverse entre turistas que visitan el centro, hablando en francés y mostrándoles hasta el más recóndito rinconcito donde encuentra algo de interés; se conoce cada sendero, planta, ave, la historia que se esconde tras cada miembro de la flora y la fauna que allí habitan en perfecta armonía. 

“Tengo tres hijos, y los he tenido con muchos años de diferencia, el mayor, de 32; otro de 17 y mi pequeño de 8 años, que llegó con la madurez. Te confieso algo, hoy me desempeño como guía de turismo en el Jardín, pero hasta este oficio vine por la necesidad económica de mantener a la familia, porque lo que en realidad me gusta es el trabajo del vivero, sembrar y cuidar las plantas, escuchar su idioma, verlas crecer y desarrollarse. 

“¿Una anécdota curiosa dices? Uf, me han ocurrido miles, el trabajo con los turistas es bien difícil, vienen de muchas latitudes, sus costumbres son bien distintas. Ahora, todos acuden al lugar con el mismo interés: apreciar la flora tropical exótica que aquí vive en armonía, es como estar al mismo tiempo en varios países. Bueno, pues en una ocasión me avisan con tiempo de antelación que atendería una delegación de horticultores estadounidenses e ingleses. Estaba algo nerviosa, se trataba de conocedores del tema y eso me asustaba, no poder responder una pregunta, en fin, llegó el día. Recuerdo que en solo 500 metros de recorrido estuvimos cinco largas horas, les interesaba todo en absoluto, tenían mucha curiosidad. Fue una larga semana, y en el encuentro final, para mi sorpresa, me hicieron Miembro Honorífica de la Asociación Internacional de Dendrología*, entonces supe que todo había salido bien”. 

A mi pregunta de dónde se preparan los guías del “Botánico”, responde: “En la única escuela con la que contamos, el trabajo de todos los días con las plantas, árboles, palmas y hasta con la fauna, esta última incorporada a los senderos y rutas, en las que se muestran aves nacionales como el tocororo o endémicas como el Carta Cuba. Porque además del idioma, por supuesto, necesario para establecer la comunicación, se precisa de un profundo conocimiento del lugar”. 

Pero cuando Hilda llega a casa en las tardes o la noche, pone en práctica su segunda profesión en la que se desempeña como madre y ama de casa al mismo tiempo, no importa el cansancio del día, ni las largas caminatas escondiéndose del sol bajo su sombrerón, con la satisfacción de saber que lo ha hecho bien en el camino de conducir a los suyos, aportando a la economía hogareña, pero sintiéndose bien, primero, consigo misma. 

 *Rama de la Botánica que estudia la nomenclatura de los árboles.

Bajo su inseparable sombrerón de yarey que la protege del sol, Hilda Rangel siempre anda rodeada de visitantes extranjeros durante los recorridos por el Jardín Botánico de Cienfuegos. /Foto: Efraín Cedeño
Bajo su inseparable sombrerón de yarey que la protege del sol, Hilda Rangel siempre anda rodeada de visitantes extranjeros durante los recorridos por el Jardín Botánico de Cienfuegos. /Foto: Efraín Cedeño
Noticias relacionadas
Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles

Share