Hierbabuena, sello distintivo del mojito aparte

Uno de los tragos emblemáticos de la coctelería cubana, y tal vez el más famoso, lo es, sin duda, el mojito criollo, preparado con ron de caña, zumo de lima o limón, azúcar, hielo y hierbabuena, justo una planta a la que se le reconocen, además, múltiples propiedades medicinales.

Su nombre científico es Mentha spicata, pero todo el mundo la conoce como hierbabuena o yerbabuena. Y esta denominación popular acuñada desde hace cientos de años no es por casualidad, sino porque se trata de una hierba con importantes beneficios para la salud.

De la cocina y el botiquín
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En el mundo culinario, los cocineros utilizan la hierbabuena como especia aromática, para dar sabor a las diferentes elaboraciones. Lo cierto es que otorga un toque de frescor a los platos, al tiempo que el paladar le agradece el gusto característico y exótico.

Tampoco le es ajena a la industria de las golosinas, como quiera que sus esencias le aportan mucho a la confección de diferentes caramelos, helados, chicles, así como otras elaboraciones del universo de la repostería.

Sin embargo, desde la antigüedad se le reconocieron sus cualidades medicamentosas para el tratamiento de diversos malestares. Tal fue así que la Mentha spicata aparece en la Capitulare de villis vel curtis imperii, una orden emitida por el mismísimo Carlomagno, quien reclamaba cultivar en sus campos diferentes hierbas medicinales, entre las que se encontraba, por supuesto, la yerbabuena.

Si bien su uso se extendió más en los primeros tiempos de los griegos y romanos, la fama le llegó en todo el siglo XVIII como muy útil para la ayuda al estómago y, antes de eso, durante la Edad Media, fue empleada en refrescar el aliento y blanquear los dientes.

De acuerdo con consejos de la farmacopea popular, este regalo de la naturaleza ayuda a combatir la mala digestión, náuseas, flatulencias o vómitos. Además, también posee efectos expectorantes y calmantes. En general, es ampliamente beneficiosa para tratar problemas digestivos. Luego, en este propio sentido pueden citarse características antiespasmódicas, evitando la formación de gases y el dolor. La yerba ha sido tradicionalmente utilizada para combatir problemas de ámbito intestinal.

Por otro lado, hay que resaltar que la planta en cuestión es rica en vitaminas A y C, además de minerales como el calcio, hierro, fósforo o potasio. También es importante destacar sus propiedades antioxidantes y estimuladoras en el sistema inmunológico en general, hecho que eleva las defensas naturales del organismo en el enfrentamiento a virus como el de SARS-CoV-2, responsable de la Covid-19.

Su nombre científico es Mentha spicata, pero todo el mundo la conoce como hierbabuena o yerbabuena.

 

Es muy común que nuestras abuelas recurran a la hierbabuena para reducir la fiebre, especialmente cuando se mezcla con jengibre. Y si alguien en la familia presenta trastornos estomacales, allá va el cocimiento para mejorar la digestión y disminuir la acidez. “Esto ocurre, esgrimen las diligentes ancianas, porque impulsa la producción de bilis y activa la función del sistema digestivo”. Ah, y sostienen que, por demás, elimina gases intestinales, minimiza la capacidad de crecimiento de bacterias en el tracto, pues actúa como antiséptico, e incluso combate el dolor de cabeza y espanta los síntomas propios de la ansiedad y el estrés.

Y como si fuera poco, recomienda la sabiduría popular, la infusión de yerbabuena resulta un magnífico remedio contra gripes y resfriados, gracias a su alto contenido en ácido ascórbico (vitamina C). No puede olvidarse tampoco que este componente es un micronutriente capaz de reducir los efectos de las molestias respiratorias.

Un estudio publicado en la revista Phytotherapy Research demostró que beber dos tazas de té de hierbabuena al día durante cinco días reduce el nivel de andrógenos en las mujeres con hirsutismo o crecimiento anormal del vello. A saber, aquellas que padecen de ese mal les crece el pelo en la cara, el pecho y el estómago. Ello ocurre debido a niveles excesivamente altos de las hormonas andrógenas masculinizantes y la planta puede ser un poderoso aliado para luchar contra esta patología.

Y los del Medioevo tenían mucha razón, y lo corrobora el hecho de que la Mentha spicata es también antibacteriana y antimicrobiana, masticar sus hojas o enjuagarse con un buche de la hierba puede mantener a raya el mal aliento y prevenir problemas de higiene dental causadas por un exceso de bacterias en la boca.

Para hacer una infusión de hierbabuena intensa y que nos permita obtener todos los beneficios de la misma, lo mejor es optar por hojas frescas en lugar de secas. Las bolsitas listas del mercado para preparar, si bien son una opción práctica, no siempre resultan completamente naturales, por lo que con su ingesta no obtendremos todas las potentes ventajas del vegetal.

Una receta fácil es utilizar tres ramitas de la planta y una taza de agua. Pon a hervir el líquido y cuando alcance el punto de ebullición, añade las hojas y deja la pócima al fuego por tres minutos más, y luego apague el fuego. Tape el recipiente y espere que repose el cocimiento por otros tres minutos, luego cuélalo y listo para beber.

Lo recomendable es consumir 3 tazas de la infusión al día para tratar problemas estomacales, respiratorios o dolores menstruales. Si solo deseas mejorar tu digestión, consume una taza después de una comida copiosa y notarás sus efectos beneficiosos.

El “Papa”, la Habana y el ron cubano
Ingredientes del Daiquirí.
Tomado de Ecured

En particular, el escritor norteamericano Ernest Hemingway escribió mucho sobre sus viajes y todos los nuevos cócteles que probó por el mundo. Uno de sus lugares favoritos, y por eso lo visitaba con mayor frecuencia, era La Habana, en Cuba, adonde llegaba tantas veces que se había ganado el sobrenombre de “Papa” en La Habana.

Lo más probable es que el Premio Nobel de Literatura haya probado su primer coctel Daiquirí, en el famoso local El Floridita y su primer trago de Mojito, en el igualmente famoso establecimiento de la Bodeguita del Medio.
Se dice que cuando probó su primer daiquirí comentó que hubiera preferido su cóctel con el duplicado de ron y mucho menos azúcar, lo que le valió el sobrenombre de “Papa doble”. También se dice que a Ernest Hemingway le encantaba tanto el cóctel daiquiri que pudo beber hasta 17 seguidos, uno tras otro.

El Floridita luego creó, en su honor, el cóctel Papa doble, que a lo largo de los años han ido desarrollando, añadiendo marrasquino y pomelo: ahora se llama coctel daiquiri especial Hemingway. En cuanto al local de la Bodeguita del Medio, Ernest Miller Hemingway creía que solo allí se podía beber lo que él llamaba un verdadero mojito. El autor de Adiós a las armas y Por quién doblan las campanas amaba tanto a Cuba, La Habana, el daiquirí y el mojito que escribió la famosa frase: “Mi mojito en la Bodeguita, mi daiquirí en el Floridita”. La frase traducida literalmente significa: mi mojito en Bodeguita, mi daiquirí en Floridita; Le encantaron estos dos lugares y estos dos tragos hasta tal punto que sintió la necesidad de ponerlo por escrito.

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Armando Sáez Chávez

Periodista de la Editora 5 de Septiembre, Cienfuegos, Licenciado en Español y Literatura y Máster en Ciencias de la Educación

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