Hermanados en el ideal de la libertad de los hombres | 5 de Septiembre.
jue. Oct 17th, 2019

Hermanados en el ideal de la libertad de los hombres

De hombres enormes, radiantes, que nacieron un 14 de junio, a 83 años de distancia entre ambos, tratamos hoy. Antonio Maceo Grajales y Ernesto Che Guevara de la Serna, personajes históricos universales. El General Antonio nació en Santiago de Cuba, en 1845; el Che, en Rosario, Argentina, en 1928, pero el ámbito de ambos fue la América toda, y el orbe en cuanto al dimensión legendaria.

El objetivo común de las luchas de los dos fue la libertad de los hombres, por eso han trascendido el Titán de Bronce y el Guerrillero Heroico. La impronta de ambos hombres ocupa más de un período histórico, y el alcance de su huella inconmensurable. Con José Martí son vértice del triángulo de los más eminentes combatientes por la libertad del último tercio del siglo XIX en América. Y con Fidel, de la segunda mitad del siglo XX.

Supieron los pueblos del legendario general mulato que participó en 800 acciones bélicas, acumuló 26 heridas en el cuerpo, como estrellas, y plantó su virilidad en la Protesta de Baraguá, un escudo contra todos los Zanjones, de antes y de ahora.

Supieron también los pueblos americanos del médico argentino, ávido de conocer y curar los dolores de la región americana y hallar el modo de transformar ese estado de cosas.

Che tuvo el privilegio de conocer y admirar las hazañas del Titán, y de él dijo días después de finalizar la Crisis de Octubre de 1962: “Hemos llegado al momento donde el machete de Maceo vuelve a estar presente y donde vuelve a adquirir su antigua dimensión (…) ¡Nuestro pueblo todo fue un Maceo gigantesco!

Ese espíritu y ese ejemplo, el de Maceo y Che, continúan siéndolo hoy en nuestros días en que luchamos por construir un socialismo mejor, y donde tenemos que cambiar lo que debe ser cambiado.

El mundo se ha hecho más peligroso por los daños causados a la Naturaleza y por las renovadas agresiones que los imperios, en su voraz apetito, desatan contra pueblos pequeños. Pero los dos grandes hombres que recordamos lo son no solo como guerreros, sino como pensadores, hombres de ideas renovadoras que trascienden su tiempo más allá del día en que las balas del enemigo segaron sus vidas. Ambos derrotaron la muerte al dejarnos su ejemplo, su impronta para la eternidad. Son héroes de todos los tiempos. Ambos están hoy más vivos que en sus décadas de existencia real.

¡Qué cualidades semejantes en hombres tales!: modestia, ausencia de ambiciones personales, tenacidad, valentía frente al enemigo, lealtad, espíritu de sacrificio, disciplina, sentido del honor y de la justicia, entrega absoluta a la causa de los humildes, dignidad, decencia, humanismo… En tales cualidades hemos de educar a nuestros hijos, a las futuras generaciones que han de ser como ellos para seguir teniendo patria y libertad. Maceo y Che son el Destacamento de Refuerzo para estos tiempos.

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