Hecmay y el bichito de la literatura | 5 de Septiembre.
sáb. Dic 7th, 2019

Hecmay y el bichito de la literatura

Hecmay ha recibido dos premios Fernandina de Jagua. /Foto: Zulariam

La buena fantasía, la que no quema los barcos a los jóvenes y ni les impide regresar a la realidad a través de sus distorsionados parajes, atrapa y no te deja desde la primera página hasta la última. Además, cuando encuentras una redacción simple a la par que fluida, todas las condiciones están dadas para que el adolescente no suelte el libro en toda la semana.

Hecmay Cordero Novo utiliza este recurso con la maestría de alguien que se ha tomado el oficio en serio. Dos veces ha ganado el Premio Fernandina de Jagua; primero en el 2011 y luego en el 2016. Sin embargo, mucho camino resta todavía, sobre todo cuando el bichito literario te pica.

Muchos escritores se inventan determinados rituales, se refugian en los acontecimientos naturales, en el mar mismo… ¿Qué necesita Hecmay para escribir?

“Nunca antes me lo habían preguntado (sonríe). Imagino que cada persona encuentra la inspiración en su experiencia personal. Yo necesito estar en paz conmigo misma, tener parte de mis problemas resueltos y, sobre todo, mucha tranquilidad. También necesito estar leyendo; lo mismo literatura infantil, para adultos o juvenil.

“A veces intento caminar por la calle, mirar a la gente (…) porque de cualquier lugar te surge una idea. Mi hija, lo que me cuenta de la escuela y de sus amiguitos, es una fuente inagotable de inspiración. Así uno puede introducirse un poco en la forma de pensar de los niños. Aunque mi objetivo no es el público infantil específicamente, sino también a los adolescentes”.

¿Por qué le llama la atención el recurso de las brujas?

“Cada cual escoge el tema con el que se siente más identificado: monstruos, dragones, hadas, vampiros, entre otros. A mí me gusta la fantasía, pero no es lo único que he creado. Yo tengo otros cuentos más realistas, más cotidianos; aunque en muchos de mis trabajos, sobre todo en los más reconocidos, emplee este género”.

¿Existe alguna carrera que pueda servir de atajo para ser un escritor?

“De ninguna licenciatura, al menos en este país, te gradúas con el título de escritor. La misma carrera de Letras, tal vez la de Periodismo, incluyen en su currículo asignaturas relacionadas con la redacción. Aunque yo le recomendaría a los jóvenes el Curso de Técnicas Narrativas Onelio Jorge Cardoso. Mi hermana Melissa (Cordero Novo) lo cursó; sin embargo a mí me cogió un poquito tarde porque eso es hasta los 35 años.

“De todas formas, como todo oficio de la vida, el escritor se hace escribiendo. Solo así podremos descubrir en nosotros mismos nuestro propio estilo narrativo y de qué manera uno cree que la historia se contará mejor. Puedes tener mucho talento, pero si no tienes el conocimiento y la práctica, entonces no tienes nada”.

¿Crees que la promoción que se les da a los creadores cubanos, específicamente a los cienfuegueros, es suficiente?

“Siempre se puede hacer un poquito más. Hay mucha literatura de la editorial Mecenas que las personas no las consumen porque no la conocen. Yo no puedo hablarte exactamente del quehacer de promoción que hacen las editoriales, porque no trabajo ahí.

“En mi caso particular, la primera vez que gane el Premio Fernandina de Jagua con El álbum de mi familia en el 2011, me acuerdo que fui a la primaria Guerrillero Heroico y tuve otras actividades en el Bulevar. Fuera del marco de la Feria del Libro, a mí nunca me han invitado a hacer promoción de mis textos”.

Usted escribe para niños y deja entrever un trasfondo del cual se puede nutrir cualquier clase de lector ¿Por qué opta por esta variante?

“La literatura es única. Hay quien la divide por categorías, pero esa división no está perfectamente delimitada. Las madres y las abuelas también disfrutan de la literatura infantil cuando leen a sus chicos. Cuando tú escribes, aunque lo dirijas a un público en particular, corres el riesgo de someterte al juicio de otras personas de mayor o menor edad”.

Las hermanas Cordero Novo tienen sensibilidad para escribir, para la literatura en sí misma…

“Por la sangre o la genética, supongo yo. Nuestros padres se graduaron de ingeniería. No obstante, a mí papá le gustaba estudiar; siempre tenía muchos libros en la casa, pero lo que estudiaba era Matemática y Mecánica. El hábito de lectura sí vino por el lado de mi mamá… y a mi hermana supongo también le llegó por esa vía…”.

¿Sepultó la Hecmay escritora a la Hecmay abogada?

“Bueno, creo que sí (se ríe). Yo estudié Derecho, me gradué en el año 2000 y un par de años después, dejé de ejercer. No por la literatura, sino por un proyecto artesanal al cual estoy vinculada junto a mi esposo. No obstante, a partir del premio se despertó mucho más la autora y quizás se acostó a dormir otro poquito la abogada.

“No lamento haber escogido la carrera que estudié. Tal vez me impidió dedicarle mayor cantidad de tiempo a leer o prepararme en cuanto a técnicas narrativas. Estoy consciente que para ser escritor debo estudiar mucho; pero bueno, a veces en la vida las cosas te llegan cuando tienen que llegar, no cuando tú quieres que lleguen”.

Para Hecmay la computadora siempre está encendida, el “Word” abierto, los libros a punto de terminar. No cesa de entretejer historias. Vuelve una y otra vez porque cuando el bichito de la literatura pica, te contagias para siempre con el deseo de crear.

Noticias relacionadas
Share

1 comentarios en “Hecmay y el bichito de la literatura

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles

Share