Gustavo Aldereguía Lima, médico y salvador de Julio A. Mella | 5 de Septiembre.
mié. Nov 20th, 2019

Gustavo Aldereguía Lima, médico y salvador de Julio A. Mella

El hospital clínico quirúrgico y docente de la ciudad de Cienfuegos, primero de su tipo construido en el país e inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 23 de marzo de 1979, prestigia con su nombre al destacado profesional y revolucionario.

El hospital clínico quirúrgico y docente de la ciudad de Cienfuegos, primero de su tipo construido en el país e inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 23 de marzo de 1979, prestigia con su nombre al destacado profesional y revolucionario.

Pocas veces logra brillar con tanto fulgor un hombre como profesional y como patriota, aunque en Cuba es larga la lista de médicos revolucionarios que se entregaron —y entregan cada día—, en cualquier parte del universo, con igual pasión a ambas responsabilidades. Entre ellos la historia recuerda hoy a Gustavo Aldereguía Lima, cuyo nombre prestigia al hospital clínico quirúrgico y docente de la ciudad de Cienfuegos, primero de su tipo construido en el país e inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 23 de marzo de 1979.

Aldereguía entregó sus conocimientos científicos y su calidad de arraigada cubanía revolucionaria por la libertad de su Patria. Nació en Campechuela, localidad de la actual provincia de Granma, en 1895, y falleció en La Habana a los 75 años de edad, un día como hoy de 1970.

Huérfano a los diez años e edad, su tío Alfredo continuó su crianza. En 1918 se graduó de médico por la Universidad de La Habana, centro donde destacó por su liderazgo entre los estudiantes encabezando numerosas protestas contra la corrupción y la politiquería imperantes.

Una vez titulado, sobresalió como profesional médico en la práctica cotidiana y en la investigación, en tanto autor de varias obras científicas de Medicina que publicara. Paralelamente, consagró su vida a las ideas revolucionarias, ámbito que lo llevó a establecer entrañable amistad con los jóvenes Julio Antonio Mella —de quien también fue médico de cabecera— y de Rubén Martínez Villena, con los cuales adoptó la ideología comunista.

Entre los años 1926 y 1927 existían en Cienfuegos dos tendencias que se disputaban el apoyo de la clase obrera. De una parte estaba el Partido Comunista, encabezado en esa época por Villena. De la otra la llamada Federación Obrera del Trabajo, un ente reformista y promachadista. Y como había que esclarecer a la clase obrera sobre tales asuntos, Aldereguía vino a la Perla del Sur y consumó su misión política.

Pero otra más peligrosa aún cumpliría en 1926 en nuestra ciudad. Cuando Julio Antonio Mella era perseguido con saña por los esbirros del apodado por Villena como “asno con garras”, que tenían la indicación expresa de asesinar al líder estudiantil a como diera lugar, Aldereguía lo trajo clandestinamente a Cienfuegos para embarcarlo por nuestro puerto hacia su exilio mexicano.

Burlar a los sicarios de Machado en su tenaz persecución fue una odisea. Para lograrlo, el médico revolucionario involucró a una familia de comunistas en Cienfuegos, en cuyo domicilio del barrio de La Juanita, lo dejó a su cuidado, hasta que pocos días después, acompañado Mella por una adolescente de esa familia que lo llevó hasta la Aduana —y protegidos por varios militantes diseminados en los alrededores del lugar— partió el fundador del Partido Comunista de Cuba al exilio a bordo del buque frutero Comayagua, del cual bajó en Honduras para de ahí continuar hasta México, donde dos años después, el 10 de enero de 1929, sería asesinado por esbirros cubanos enviados por Machado al mando del abuelo del contrarevolucionario que ahora le quitó la “t” final a su apellido, para despistar: Santiago Álvarez Fernández-Magriña, uno de los benefactores en Miami del terrorista internacional Luis Posada Carriles.

Bajo dos tiranos, Gerardo Machado y Fulgencio Batista, Gustavo Aldereguía Lima sufrió persecuciones y prisiones. Lo encarcelaron respectivamente,  en los años 30 y en los 50 del pasado siglo. Secundó con pasión a la Generación del Centenario y escribió encendidos artículos proclamando la legitimidad de combatir a los dictadores y llamando a la juventud cubana a unirse a las huestes de Fidel Castro.

Al triunfo de la Revolución, el Dr. Gustavo Aldereguía Lima fue embajador de Cuba en Yugoeslavia, y más tarde dirigió los servicios anti-tuberculosos del Ministerio de Salud Pública en nuestro país. En todos los actos de su fecunda existencia, demostró capacidad, inteligencia y humanismo, por eso este hombre generoso, de lúcida ejecutoria profesional y patriótica honra con su nombre el hospital de nuestra ciudad y nos hace sentir honrados de que lo lleve.

Noticias relacionadas
Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles

Share