Guitarra y verso: Un hombre tirado en la calle

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Fotograma del clip: Una vida pecadora, dirigido por Joseph Ros./ Tomado de YouTube

No es raro que confundan sus canciones con las de Frank Delgado. Todavía hay quien piensa que Mi amigo el ingeniero no es de Erick Sánchez. Pero, aunque tengan un timbre de voz y un estilo bastante parecidos, Erick poco a poco se ha labrado un sello distintivo.

“Fue una buena sombra a la que me arrimé. Luego llega el momento en el que dices: ‘bueno, no puedo seguir siendo la segunda voz toda la vida, tengo que hacer mi música’. Ahora somos muy amigos, en lo profesional cada uno va por su lado, lados que se parecen mucho. A Frank le piden temas míos, y a mí, piezas de él”, le confió a la periodista pinareña Mayra García Cardentey.

Quien analiza las producciones de este compositor habanero, se da cuenta de que la mayoría de sus canciones hablan de amor. Sin embargo, el público siempre lo identifica por sus intentos de reflejar la realidad cubana. Si le preguntas, como ya le han preguntado, ¿te molesta?, probablemente responda: “Una parte importante de mi obra se mueve por la temática amorosa de encuentros y desencuentros carnoemocionales por los que ha transitado mi vida, que en ese sentido ha sido intensa. Luego está mi costado de la crónica y la crítica social, bastante directa, con el lugar y el tiempo en que vivo. Suelo ser irreverente y agudo, no hay nada más cómodo que eso, pues no tengo que montarme en un personaje artístico diferente al que normalmente habito en la vida real y cotidiana. Yo soy así”.

Tirado en la calle, canción que destaca por la manera tan alegre de tratar el desamor, es una de las creaciones más escuchadas de Erick Sánchez:

“Quién fuera su ángel de la guarda,/ antónimo de su ángel caído,/ su servicio de todo incluido,/ o el cigarro que le llega al alma,/o el edredón que le daba abrigo,/ su mesa hecha de una ventana,/ el beso aquel de por la mañana/ cuando se despertaba conmigo.”

Ha grabado la mayoría de sus discos de manera independiente. Prefiere tocar en locales pequeños, aunque de vez en cuando le guste dar conciertos en grandes espacios. Entre sus principales influencias se encuentran Rubén Blades, Silvio Rodríguez, Carlos Varela y Santiaguito Feliú.

Sin embargo, en su corazón ocupa un lugar importantísimo la trova tradicional cubana, de donde se ha nutrido y se nutre para componer sus sones. Al respecto, aseguró en una entrevista: “Aprecio mucho lo hecho por mis antecesores, veo en sus canciones inquietudes similares a las mías, pero con casi un siglo de diferencia en algunos casos. Interpreto temas de Miguel Companioni, Manuel Corona, Sindo Garay, María Teresa Vera y otros, siempre con el honor de defender lo hecho por ellos, contando un poco las historias de sus canciones que han llegado de boca en boca hasta mí, y perpetuándolos en el tiempo de esa manera tan bonita en la que me gustaría a mí ser recordado por otros cuando ya no esté”.

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