Guillermo Tomás, primer músico de Cienfuegos en realizar grandes aportes a la cultura cubana

Es Guillermo Manuel Eduardo Tomás Bouffartigue, una de las figuras que engalanan la historia de la música en la ciudad de Cienfuegos. Fue compositor, flautista, director de bandas y orquestas, crítico, periodista, polígloto, publicista y educador. Nació el 10 de octubre de 1868, hijo de los cienfuegueros Antonia Bouffartigue Dupalais y el destacado músico Don Tomás Tomás De Clouet.

A pocos meses de nacido debe emigrar hacia los Estados Unidos debido a las actividades políticas de su padre,  y allí permanecería entre 1868 y 1878, cuando regresa a Cienfuegos. A los doce años comenzó el aprendizaje de la música con la tutela de su padre. Estudia solfeo y teoría con el español Sebastián Güell y el destacado músico español Antonio de la Rubia. En la flauta tuvo a otro gran maestro, Ramón Solís Fernández y en interpretación, al pianista y compositor José Manuel Jiménez, Lico, de quien Guillermo Tomás sería años más tarde, ferviente defensor y difusor de su obra.

Vuelve a partir al exilio en 1889. Esta vez se incorpora al movimiento de emigrados revolucionarios en Brooklyn. En 1894 fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica de la Clionian Musical Society de Brooklyn. Entre una serie de importantes presentaciones se encuentran las que realizara en el Atheneum de Brooklyn y en The Berkeley Lyceum.

En 1899 regresa a Cuba, y esta vez se establece junto a su esposa, la soprano cienfueguera Ana Aguado, en La Habana. Durante esta etapa realiza  aportes de gran relevancia. Funda junto a su esposa el Instituto Vocal Aguado-Tomás. Crea la Banda de Música del Cuerpo de Policía Nacional, con la que participa en la Exposición Panamericana de Búffalo, en Roxburry y Wisconsin. Poco después, esta agrupación se convertiría en la Banda Municipal de La Habana, hoy Banda Nacional de Conciertos de Cuba.

El 2 de octubre de 1903, funda la Escuela de Música OʼFarril, que después devendría Conservatorio Municipal de Música de La Habana y hoy conocemos como Conservatorio Amadeo Roldán. En un primer momento tendría el objetivo de formar a los músicos para la banda, que con los años se convertiría en una de las instituciones más prestigiosas del sistema de enseñanza especializado de la música en Cuba.

Su constante por elevar el nivel cultural y difundir la música universal y cubana, se hace notar en los conciertos que organiza y otras actividades como la fundación, en 1908, de la revista Bellas Artes, la cual tuvo entre sus colaboradores al prestigioso músico y pedagogo cubano Joaquín Nin Castellanos. En 1910, en colaboración con Agustín Martín Mullor, funda la Orquesta Sinfónica de La Habana, con la que realizó importantes presentaciones y montó programas de excelencia.

Guillermo Tomás, Gonzalo Roig e Igor Corcuera: línea de continuidad al frente de la Banda Nacional de Conciertos de Cuba. /Foto: Tomada de Granma

Por sus escritos en la revista La Habana Elegante, es nombrado corresponsal artístico del periódico Courier, de Nueva York. Igualmente ejerce como crítico en el folleto Musicana  (Nueva York, 1891). De su autoría encontramos los textos: Las orientaciones del arte tonal moderno (1912), Ricardo Wagner (1913), Mujer y arte (1914), Fases del género sinfónico contemporáneo (1916), La France Hèroique (1918), e Invencible América (1919). Debido a esta labor, ha llegado a considerársele como uno de los pioneros de la ciencia musicológica en Cuba.

Defendió el derecho de las mujeres al estudio y su acceso a todas las oportunidades, así como de la creación femenina en el ámbito musical.

Entre sus obras cuentan sus composiciones para banda, música coral, orquesta sinfónica, piano, voz y piano. Ofreció varias conferencias en el Conservatorio Nacional y en la Universidad de La Habana, que le hacen trascender, además, por ser el primer músico cubano en presentarse desde la tribuna universitaria, el más alto centro docente cubano de la época. En 1911, el Conservatorio de Música adscrito a la Universidad de Nueva York, le otorga el grado de Doctor en Música, luego de hacer los ejercicios reglamentados para su doctorado.

Fue, sin dudas, un hombre que marcó en Cuba un antes y un después. Dedicó su vida a la cultura cubana y dejó un legado que sus coterráneos deben reconocer con orgullo. Falleció en La Habana el 30 de octubre de 1933.

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