Grupos electrógenos: para que la emergencia no sea tal…

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Dos importantes roles juegan estas miniplantas generadoras: la protección a actividades productivas y de servicios en casos extremos como las catástrofes naturales./ Foto: Efraín Cedeño (Centro de Documentación)

Durante la Revolución Energética, Cuba dio un paso crucial para generar electricidad en sitios claves de la vida socioeconómica nacional mediante grupos electrógenos de emergencia en industrias, panaderías, hospitales y tiendas, entre otros espacios.

Cienfuegos, por supuesto, no se sustrajo a tal realidad, y 504 están instalados hoy en la provincia, según datos explicitados por Rodolfo Hernández Milián, subdirector de Energía y Combustible de la Dirección Provincial de Economía y Planificación, en el reciente espacio económico dedicado al tema en la emisora Radio Ciudad del Mar.

Dos importantes roles juegan estas miniplantas generadoras: la protección a actividades productivas y de servicios en casos extremos como las catástrofes naturales (el huracán Irma, la experiencia más cercana), y “para liberar carga del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) cuando este presenta dificultades”, señaló el directivo.

Sin embargo, recientes sucesos ocurridos el 24 y 25 de abril —cuando afectaciones del fluido eléctrico en el sistema de abasto de agua de Paso Bonito provocaron la paralización del bombeo desde esa planta hasta la ciudad— nos convidan a repensar en las urgencias —saldadas o no— por los grupos electrógenos.

A raíz del panorama y en entrevista sostenida con Alfredo González Hondares, director municipal de Acueducto en la Perla del Sur, esta comentarista constató que los grupos ubicados en Paso Bonito, y cito: “no funcionan; existen, pero no se han podido sincronizar”, como argumentó en aquel momento el funcionario.

Y aunque resulte evidente, el asunto merece reiterar que sin el arranque de estas plantas de respaldo, el suministro de agua NO se concretó hasta solucionar la afectación eléctrica el miércoles 25 en horas de la tarde, con el consabido malestar entre la población.

Tales hechos, junto a los datos propiciados por la subdirección de Energía y Combustible  de la dependencia provincial de Economía y Planificación, ubican el punto de mira precisamente sobre la Empresa de Acueducto y Alcantarillado en el territorio, como una de las entidades con agravantes a resolver si de grupos electrógenos de emergencia se trata.

Por el impacto social, Acueducto ahora mismo es el más preocupante, no así el único; pues suman aproximadamente una veintena las plantas afectadas, entre las más de 500 que posee la provincia para generar electricidad en situaciones urgentes. Y en este asunto no podemos soslayar otra experiencia importante —el azote de “Irma” por territorio cienfueguero— que dejó moraleja en cuanto a la respuesta de las plantas emergentes.

“Grupos que no tenían combustible, otros con dificultades técnicas”,  comenta Hernández Milián, quien palpó tal situación durante “un recorrido por todos los municipios, partiendo de las experiencias que legó el huracán, hemos tomado medidas allí para que eso no vuelva ocurrir”.

Costosa fue la inversión para instalar cada una de estas plantas eléctricas en la geografía sureña y nacional. Dos las posibles soluciones para que respondan ante un “aprieto” energético: mantenimiento, y disponibilidad y control del combustible necesario para su arranque.

De otro modo, NO respaldarán espacios socioeconómicos claves (su fin primario) ni podrán generar a plena capacidad la siempre necesaria energía eléctrica para que la emergencia no sea tal.

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