Fusilamiento de los 8 estudiantes de Medicina: ¿el crimen?: ser cubanos

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Como en un pase de lista durante la clase de Anatomía se escuchan los nombres: Alonso Francisco Álvarez, Anacleto Pablo Bermúdez y González de la Piñera, José Ramón Emilio de Marcos y Medina, Juan Pascual Rodríguez y Pérez, Ángel José Eduardo Laborde y Perera, Eladio Francisco González y Toledo, Carlos Augusto de la Torre y Madrigal, y finalmente, Carlos de Jesús Verdugo y Martínez. Era el 27 de noviembre de 1871 y no se trataba, dolorosamente, de una conferencia para estudiantes de Medicina, sino del fusilamiento de ocho estudiantes que en unos años se recibirían como médicos. ¿El delito? Ser cubanos, criollos y jóvenes, cuyos rostros alegres anunciaban una generación distinta para una Cuba ¿Española?

Los hechos se precipitaron cuando en un día cualquiera los muchachos, algunos de ellos jugaron con un carrito fúnebre en los predios del cementerio Espada de La Habana, a la espera de un profesor; otro arrancó una flor, el más joven, Alonso Francisco, de apenas 16 años; algunos ni siquiera estaban en la capital el fatídico día. Profanar la tumba del periodista español Gonzalo Castañón, resultaba la culpa señalada, para asesinar a ocho muchachos, nobles, alegres, cubanos, a la pena de muerte.

Sus edades oscilaban entre los 16 y los 21 años, inocentes, que no imaginaron siquiera serían fusilados por los voluntarios, una especie de mercenarios de tiempos españoles. El colonialismo ibérico se ensañó con las vidas de estos jóvenes, que provenían de colegios religiosos donde se habían hecho bachilleres en las estrictas normas de los Jesuitas. Pero no hubo clemencia, y cuando se pidió, entonces fueron aún peores y “sortearon” la vida de otros estudiantes, los cambiaron tal como se hacía un trueque de mercancía. Y así llegó el 27 de noviembre de 1871, un día de nuestra historia que jamás podrá ser olvidado. Los pusieron de rodillas, les vendaron sus ojos y ya para siempre dejaron de existir, a las preciosas edades de 16, 17… 21 años. Cuántos sueños y anhelos por cumplir, vidas por salvar haciéndose galenos, combates por librar como cubanos auténticos entre tanto colono español.

El tiempo transcurre, pero no se olvida, y a 146 años de entonces, de aquel crimen horrendo, los estudiantes de Medicina de estos tiempos les recuerdan, a Alonso Francisco Álvarez, Anacleto Pablo Bermúdez y González de la Piñera, José Ramón Emilio de Marcos y Medina, Juan Pascual Rodríguez y Pérez, Ángel José Eduardo Laborde y Perera, Eladio Francisco González y Toledo, Carlos Augusto de la Torre y Madrigal, y a Carlos de Jesús Verdugo y Martínez; como en aquel pase de lista, dicen que fue en la tarde de un 27 de noviembre, que ya para siempre se inscribió entre los sucesos tristemente célebres de esta Cuba rebelde, que no olvida.

Estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de Cienfuegos. /Foto: Efraín Cedeño.

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