Frank País García, de Santiago y Cienfuegos, de Cuba

Día de los Mártires de la Revolución Cubana

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En la tarde del 30 de julio de 1957 entró en la historia y en el corazón de los cubanos, en la estrecha geografía del céntrico Callejón del Muro esquina a San Germán, el joven de 23 años de edad recién cumplidos, Frank País García, abatido por 22 disparos hechos por la espalda, y uno más detrás de su oreja.

Junto a él, fue asesinado también su compañero Raúl Pujols, ejemplo de lealtad a la causa y compañerismo al jefe y amigo. Fue el odio de los esbirros de la tiranía batistiana que se cebó sobre el valiente y hábil conspirador que los mantuvo en jaque en toda la provincia de Oriente y en toda la Isla, como coordinador del Movimiento 26 de Julio en esa zona del país, y Jefe de Acción Nacional de la organización. Frank era una presa muy buscada y necesitó para su captura la movilización del Ejército, la Policía y la Marina para registrar casa por casa y cuadra por cuadra en Santiago de Cuba para poder hallar y abatir al extraordinario combatiente, sólido baluarte de la lucha revolucionaria en el llano y en la Sierra, calificado por Fidel como “el más valioso y útil, el más extraordinario de nuestros combatientes”.

Vilma Espín, una de sus más cercanas y valiosas colaboradoras de Frank lo recuerda  por “su inteligencia, nobleza, valores éticos, sensibilidad y riqueza humana, excepcionales condiciones de líder, fervor patriótico e intrepidez, cualidades de un jefe militar y conductor de masas”. Era hombre de acción y de pensamiento.  Escribía versos, le gustaba la música clásica, tocaba el piano, era un maestro extraordinario, excelso. Ernesto Che Guevara recuerda: “impresionaba desde la primera entrevista. Sus ojos mostraban al hombre poseído por la fe en una causa.  Hoy se le llama ‘el inolvidable Frank País’, y para mí, que lo vi una sola vez, me resulta así. Frank es uno de tantos compañeros cuya vida tronchada en flor hubiera estado dedicada a la Revolución Socialista, es parte del duro precio que pagó el pueblo por su libertad”.

Los cienfuegueros debemos a Frank el papel que jugó en la organización que llevó a los hechos del alzamiento del 5 de septiembre en Cienfuegos, y envió a su mejor hombre, a Julio Camacho Aguilera, para que atendiera y luego dirigiera esa acción, incluso le entregó a Camacho el automóvil Dodge que él usaba, para que pudiera venir a Las Villas a realizar la misión.

A la caída de Frank, se sabía que era muy difícil sustituirlo, y la misión recayó en el comandante “Daniel”, René Ramos Latour, el gran luchador que continuó a Frank en su responsabilidad al frente del Movimiento 26 de Julio en el llano. Cumplió a cabalidad su papel.  Estaba muy vinculado a Frank, y Haydee Santamaría escribió que “el propio Frank lo hubiera escogido. Esas dos figuras se unen en una sola”.

Lo sobrevivió exactamente un año, porque el 30 de julio de 1958, Ramos Latour cayó en el combate de El Jobal, Sierra Maestra, alcanzado por un obús.

Martí nos enseñó “El respeto a los héroes ayuda al nacimiento de héroes nuevos”. Por eso recordamos juntos a Frank y a Daniel, a todos los caídos por la Patria, al conmemorar el 30 de julio el Día de los mártires de la Revolución. Es día para meditar sobre los éxitos y los errores e ineficiencias, en lo que hemos adelantado, en lo que hemos avanzado, en como impedimos que corruptos e incapaces estorben a la Revolución y empañen su obra.  ¡Ese es el mandato de los caídos por la Patria!

1 Comentario

  1. Magnifico trabajo de periodismo histórico el de Frank País García publicado en el 5 de Septiembre por Andrés García Suárez, de gran utilidad a las nuevas generaciones.

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