Francisco Bielsa, un actor de Cienfuegos en la historia no contada de la cinematografía local y nacional

Poco se conoce sobre la tradición del cine concebido en Cienfuegos. En los textos capitales sobre la historia del cine cubano apenas se relacionan algunos títulos de vistas o reportajes realizados por directores radicados en La Habana entre 1909 y 1921; el resto permanece en lo sombrío del olvido, esencialmente por la ausencia de fuentes y voces regionales que develen esa historia no contada. Tanto sucede con nuestros actores del cine mudo, aunque algunos, como Yolanda Farrar (Cándida Rosa Yolanda Gómez), lograron insertarse en producciones de alcance nacional, a la manera de El veneno de un beso (1929).

Entre los más ignorados y significativos histriones locales no podíamos dejar de mencionar al joven Francisco Bielsa Márquez (Cienfuegos, 1909), quien cursa el sexto grado en la Escuela No. 13 de La Juanita, y hacia 1925 figura como ayudante del popular fotógrafo Rafael Vals, hijo del primer gran escultor de la Isla, Miguel Valls Lladó, gracias a las gestiones de su tío Pedro Márquez León, junto a quien aprende a hacer revelados, manipular la química, trabajar el sepiado y la cromatización de las fotos. En cuanto abandona el estudio de Valls se traslada a Camagüey, encargado de la fotográfica La Madrileña, propiedad del comerciante español Antonio Blanco. En lo sucesivo, recibe mejores ofertas en Holguín y Santiago de Cuba, hasta que el sureño José Álvarez le convida a regresar y ofrece empleo en San Carlos No. 106, en el establecimiento que llaman igual La Madrileña.

Su belleza física y carácter afable le conducen bien en la comunidad sureña. Su debilidad son los automóviles y las mujeres; también figurar delante de las cámaras. Cuenta su hermano Valentín (Cienfuegos, 14 de febrero de 1916-2006), que en realidad no realizaba otro trabajo en el negocio propio (Estudio Bielsa) que no fueran las relaciones públicas; que era muy cotillero y por llamar la atención acepta protagonizar el desconocido y no referenciado filme silente El amor de una hermana, dirigido en 1925 por el pintor local Ricardo Ugalde, abuelo en el futuro de otro significativo artista del pincel. Andrés Ugalde, quien desarrolla una exitosa carrera en la televisión y publicaciones nacionales. Francisco no tenía formación académica como actor, pero tratándose de movimientos y expresiones gestuales se sentía capaz de intervenir en este relato en cinco actos, donde asume a un chico con poca fortuna que se enamora de una religiosa. Nos cuenta Valentín que el actor amateur no lo hizo mal, a juzgar por los públicos que asistieron al estreno, aunque la cinta finalmente se extravió.

Siente que de alguna manera debe superar los conocimientos y en el futuro abrir su propio negocio. En 1936 viaja a La Habana y perfecciona la técnica en los famosos estudios Blez y Rembrandt, fundamentalmente el retoque. A su vuelta inaugura, el 12 de diciembre de 1938, un estudio fotográfico en San Fernando 146, lo cual resulta todo un acontecimiento. A las ocho de la noche, cuando se produce la apertura, la calle queda interrumpida por el exceso de público. Para estar a la moda pone un alumbrado de neón en inglés con el nombre del establecimiento: Bielsa Studio, el primer letrero lumínico de la calle de San Fernando. Su negocio, en el que involucra a sus dos hermanos, es el abanderado en la toma de vistas aéreas de la ciudad, que realiza utilizando una avioneta propiedad de Héctor González.

El establecimiento no solo muestra fotografías: retratos, paisajes rurales y urbanos, sino también exposiciones de artes visuales, como la muestra personal del caricaturista y dibujante Emerson Cabrera y Dolz, inaugurada el 2 de mayo de 1940. En verdad, como hemos contado, el joven Francisco se ocupa poco del negocio y suele dejarlo en manos de sus hermanos Valentín, Ignacio y Eugenio. En los años 50 llega a ser secretario de propaganda de la Asociación de Comerciantes de la calle de San Fernando. Crea una imagen pública dedicándose a la política (1952-1958) y ocupando el puesto de concejal. En 1958 se retira a los Estados Unidos y allí crea un establecimiento fotográfico que atiende hasta su muerte en la década de 1960.

Francisco es, pues, el primer actor cienfueguero que participa en un mediometraje en la etapa del cine silente cubano; un histrión que deambula en la historia no contada de la cinematografía local y nacional.

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Jorge Luis Urra Maqueira

Crítico de arte. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

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