Fin de la estancia de Maceo en Cuba

0
231

Durante siete meses permaneci√≥ en Cuba, en 1890, el Mayor General Antonio Maceo Grajales, despu√©s de diez a√Īos de forzado exilio tras la Protesta de Baragu√°. Durante esa estancia, estuvo algunos d√≠as en Cienfuegos, y es poco conocido este periplo que le permiti√≥ cumplir muchos objetivos para iniciar la Guerra de Independencia.

En ese tiempo el General Antonio permaneció principalmente en Santiago de Cuba y en La Habana y visitó clandestinamente Matanzas y Cienfuegos para reunirse con los patriotas de esas zonas y analizar las condiciones existentes para un próximo estallido revolucionario.

Maceo aprovech√≥ las garant√≠as ofrecidas por el nuevo Gobernador espa√Īol en la Isla, Manuel Salamanca, y lleg√≥ a Santiago, procedente de Hait√≠, el 30 de enero de 1890 y esa misma noche recibi√≥ a escondidas la visita de Flor Crombet y otros patriotas. Hay que considerar que los gobernantes espa√Īoles manten√≠an una vigilancia enorme sobre √©l, pese a las garant√≠as ofrecidas, por esta causa y para no afectar a los patriotas que permanec√≠an en la Isla, tambi√©n muy vigilados, ten√≠an que actuar con suma discreci√≥n y utilizar todas las habilidades que ya ten√≠an en el trabajo patri√≥tico clandestino.

El 5 de febrero, Maceo arriba a La Habana y se hospeda en el hotel ‚ÄúInglaterra‚ÄĚ. Es aclamado por muchos patriotas y ciudadanos, como reconoce un informe confidencial de las autoridades espa√Īolas de Seguridad que siguen sus pasos. El informe expresa: ‚ÄúLo aclaman considerable n√ļmero de familias criollas, y algunas de notable posici√≥n social y econ√≥mica, pero especialmente la juventud criolla que no se oculta en manifestar su adhesi√≥n al caudillo mamb√≠‚Ķ‚ÄĚ

Otros muchos informes secretos, hallados en el Archivo Hist√≥rico de Madrid corroboran lo muy estrechamente vigilado que estuvo Maceo durante su estancia en Cuba. No obstante pudo evadir a los enemigos en m√ļltiples ocasiones para celebrar importantes entrevistas con jefes patriotas que no deb√≠an ser detectados por los servicios de Seguridad espa√Īoles.

De esta manera clandestina el General Antonio va a C√°rdenas, ayudado por los masones. Estando en ese lugar se entera de un levantamiento que hab√≠a ocurrido en la zona de Cienfuegos, en sus proximidades. Y Maceo se preocupa porque no sabe si se trata ya del alzamiento que proyecta Mart√≠, duda de si se trata del Plan martiano y este es el inicio de la Revoluci√≥n, o si es la impaciencia y exaltaci√≥n de grupos de sure√Īos. Entonces decide investigarlo personalmente. Viene a escondidas a Cienfuegos.

Utilizando la identidad de un cu√Īado, el General Antonio llega a Cienfuegos y se hospeda en un modesto hotel situado en las calles Arg√ľelles y Casales, el cual conoce por informes de patriotas que es propiedad de un confidente de los espa√Īoles, a quien logra enga√Īar haci√©ndose pasar por un menesteroso que busca trabajo en el puerto, y no despierta sospechas en el agente espa√Īol. As√≠ logra entrevistarse con los contactos mambises de la ciudad. Comprende entonces que el levantamiento es extempor√°neo, producto de la impaciencia de los cienfuegueros y as√≠ se lo informa a Mart√≠. Es cuando el Ap√≥stol env√≠a recado con sus enlaces en que advierte: – ¬°Contengan a Cienfuegos, y explica lo imprudente de esa acci√≥n que afecta al plan general nacional, y decide enviar como contacto a un hombre de su confianza, el tabaquero Agapito Losa, adem√°s de otro hombre que permanecer√° como contacto en el buque que viaja a Estados Unidos, el ‚ÄúCienfuegos‚ÄĚ.

En total, el viaje de Maceo a la Isla, aprovechando las facilidades espa√Īolas despu√©s de la terminaci√≥n de la Guerra de los Diez A√Īos permite comprobar que aunque existen condiciones para desatar la gesta revolucionaria, todav√≠a es indispensable eliminar las indisciplinas que pueden dar al traste con los esfuerzos principales, y se precisa perfeccionar la unificaci√≥n de todos los factores.

Ello ser√° logrado sobre todo despu√©s de la creaci√≥n por Mart√≠ del Partido Revolucionario Cubano. Pero, entre tanto, Espa√Īa cambia a su Capit√°n General en la Isla, y cuando asume el mando el General Camilo Polavieja, √©ste se asusta por los informes sobre la simpat√≠a que cuenta el General Antonio y decide inmediatamente deportarlo, lo que ocurre el 30 de agosto de 1890, a los siete meses exactos de su fruct√≠fera estancia cubana. Sale desde Santiago de Cuba en un vapor norteamericano de la Ward Lines, rumbo a Costa Rica. Un buque que lleva por nombre ‚ÄúCienfuegos‚ÄĚ.

Dejar respuesta