Fidel sigue asaltando el cielo

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Este 13 de agosto es su cumplea√Īos 91, el primero del l√≠der de la Revoluci√≥n Fidel Castro que se celebra sin su presencia f√≠sica, pero con su recuerdo sustentado en un legado que solo es posible si se le concibe en las inmensidades de varios Fidel, consagrado a formidables tareas hist√≥ricas, que parec√≠an imposibles para generaciones enteras que lo antecedieron.

Los relatos del poeta de que ‚ÄúEl hombre se hizo siempre de todo material, de villas se√Īoriales o barrio marginal‚ÄĚ dedicado a otro grande tambi√©n lo explican en su Bir√°n natal, en la casa de la ni√Īez perfumada por el olor a cedro, donde se involucra con los desheredados de antiguos barracones de esclavos, entre los cuales deambulaba libre de prejuicios a buscar amigos de juegos y los primeros retos a la naturaleza del lugar.

No fue su caso el de grandes personalidades de la historia guiadas en sus primeros a√Īos por alg√ļn preceptor. Fidel fue su propio gu√≠a aunque sus cualidades no escaparon del presagio exacto del sacerdote jesuita y profesor del Colegio de Bel√©n, el espa√Īol Armando Llorente, quien lo consider√≥ su mejor alumno y escribi√≥ en su valoraci√≥n: ‚ÄúSiempre vi en Fidel Castro madera de h√©roe y estaba convencido de que la historia de su patria alg√ļn d√≠a tendr√≠a que hablar de √©l.‚ÄĚ

No demor√≥ en hacerse realidad la prefiguraci√≥n del religioso y desde su entrada a la Universidad de La Habana se sum√≥ a las luchas estudiantiles por la regeneraci√≥n de la rep√ļblica como la so√Ī√≥ Jos√© Mart√≠, del cual estudi√≥ con fruici√≥n su obra y las ideas del marxismo leninismo, y lo dem√°s lo hizo su vocaci√≥n revolucionaria que lo llev√≥ a sus primeras acciones al enrolarse en una expedici√≥n malograda para liberar a Santo Domingo de la dictadura de Le√≥nidas Trujillo.

Con solo 22 a√Īos, al asistir en 1948 a un evento estudiantil en Bogot√°, Colombia, las circunstancias lo ponen en el centro de una violenta revoluci√≥n espont√°nea en la que literalmente estall√≥ la ciudad ante el asesinato del l√≠der progresista Eli√©cer Gait√°n y en vez de buscar la seguridad en esas condiciones, se suma al pueblo y con el fusil al brazo trata de organizar el combate al frente de unos pocos sublevados.

El golpe del 10 de marzo de 1952, por Fulgencio Batista con la luz verde de EE.UU. ‚Äďmuy complaciente con las dictaduras militares del continente‚Äď, acaba con las formalidades democr√°ticas burguesas de la Isla y mientras los partidos tradicionales burgueses no se enfrentan al r√©gimen de facto, tampoco los sectores de la izquierda pudieron desafiar al ej√©rcito.

Para entonces aquel joven que en Bogot√° tuvo su bautismo de fuego comprendi√≥ claramente que la lucha armada era la √ļnica soluci√≥n y emergi√≥ como un l√≠der diferente al frente de un destacamento de vanguardia de la llamada Generaci√≥n del Centenario. Pulverizando prejuicios y miedos, organiz√≥ y dirigi√≥ los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de C√©spedes, de Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, el 26 de julio de 1953.

Nadie mejor preparado que Fidel para enfrentar el duro rev√©s militar de aquella epopeya en la que perder√≠a a m√°s de 50 compa√Īeros asesinados por la soldadesca cumpliendo √≥rdenes del tirano, quien reparti√≥ grados y privilegios a cambio de cr√≠menes. Pero nada lo amedrent√≥ y ante sus captores denunci√≥ aquella matanza y expuso su plan de Revoluci√≥n en su autodefensa conocida como La Historia Me Absolver√°.

Despu√©s vendr√≠a la prisi√≥n fecunda de Fidel y sus compa√Īeros, la liberaci√≥n por presi√≥n popular, el exilio en M√©xico, la preparaci√≥n de la nueva etapa y el desembarco del yate Granma el 2 de diciembre de 1956, y nuevamente otro supuesto fracaso, con la dispersi√≥n de los combatientes en Alegr√≠a de P√≠o y el reencuentro de solo doce sobrevivientes, d√≠as despu√©s, en Cinco Palmas.

En aquel encuentro asegur√≥ la victoria y aquella profec√≠a, casi locura, se hizo realidad poco m√°s de dos a√Īos despu√©s de duros combates, reveses y finalmente victorias definitivas que hicieron posible el Primero de Enero de 1959.

Fidel siempre supo adelantarse a su tiempo, y as√≠ en la alegr√≠a del triunfo del 59 advirti√≥ que en lo adelante todo ser√≠a m√°s dif√≠cil y no se equivoc√≥. Tuvo que dirigir a un pueblo durante m√°s de 50 a√Īos, enfrentando todas las modalidades de agresiones militares, terrorismo, bloqueo, campa√Īas medi√°ticas que no impidieron la consolidaci√≥n de la Revoluci√≥n cubana y del socialismo en el traspatio de EE.UU., que cambi√≥ para siempre la historia de Am√©rica Latina y de los pa√≠ses oprimidos del orbe.

Su existencia estuvo regida por la m√°xima martiana de que ‚Äútoda la gloria del mundo cabe en un grano de ma√≠z‚ÄĚ y como deseo postrero pidi√≥ que su culto no se concretara en monumentos, ni su nombre honrara obra alguna. Aunque ser√≠a un acto de justicia, Fidel no necesita para seguir viviendo esos tributos, bastan sus m√ļltiples vidas de Comandante invicto, que no dej√≥ de asaltar el cielo y lo seguir√° intentando mientras quede un solo revolucionario que sue√Īe con un mundo sin explotaci√≥n, sin peligro de extinci√≥n del hombre por la codicia humana de los desatinos capitalistas.

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