Fidel: Noventa y tres años de hombradía
dom. Ago 18th, 2019

Fidel: Noventa y tres años de hombradía

Prematura fue la concreción del augurio de los maestros del Colegio de Belén sobre su hado ulterior: “Llenará con páginas brillantes el libro de su vida”. Luego una fábula le entretejió el halo místico, pues desde aquel 26, en 1953, fue el segundo adalid de nuestra historia, al no dejar morir al Apóstol en el año de su centenario. Desanduvo mares y montañas, a fin de asegurar horizontes de utopía, mientras en la emigración, en la sierra, sus luchas se sumaron al aval de hombradía.

Tribunas devenidas aras de clamores por “quienes no tienen un pedazo de pan” eternizan su voz insobornable.

Un clásico apuntó: “la gente tiene estrellas que no son las mismas”. Y es que en un largo andar las posiciones divergen, pero siempre trascenderán los que sobrepuestos a dislates se acogen a la utopía del humanismo para alumbrar el sendero de progreso y redención.

Maldicientes soliviantan la desidia en ritos de ignominia. Tales conjuras revelan la impotencia de quienes no alcanzan a entender grandezas, pues encandilados por el fulgor de la opulencia, no logran descubrir el esplendor de la rosa.

Hoy reina un fulgor más allá de lo palpable, que sólo lleva el nombre de la inmensidad que amó, porque fue el poder del pueblo su codicia y aquí está la reciedumbre que inculcó.

A tres años de la infausta noticia de su desaparición física, un aliento sobrelleva la tristeza, es cada día señal, héroe, hombre infinito.

Aún va con alegría triste cabalgando por un bosque de sueños, emerge su saga del fuego de las estrellas, la lluvia, los ríos, las frondas, el monte.

Lo recuerda este pueblo asido a la esperanza de que perdurará su legado, porque no fue azar una existencia a prueba de denuestos, obcecado por el sueño de un mundo mejor.

El 13 de agosto es fecha de todos, refulge su obra de raigambre profunda, hoy más que nunca vive su renuevo continuo e inmortal y un tropel reverente perpetúa la epopeya de magnanimidad y amor.

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