Fatiga pandémica: evitar el caos

Por segundo año consecutivo la humanidad afronta el confinamiento social. Mientras el universo se alinea con respiros medioambientales, personas de todas las edades sufren ansiedades y problemas mentales debido al encierro por la Covid-19. 

Según especialistas cubanos, figuran entre los males más frecuentes la desesperanza, el hastío, insomnio, falta de energía y de concentración.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta en su portal digital que el mundo debe prepararse por varios años para secuelas de salud mental, daños colectivos que aunque pase la crisis, serán la “cuarta ola” silenciosa.

María Vam Kerkhove, experta de la OMS, hace un llamado a comunidades y familias a mirar “nuestro bienestar”, un paliativo a los trastornos, la fatiga mental de la pandemia a la que todos somos vulnerables.

El SARS CoV-2 ha impactado la actividad social; los niños por ejemplo, llevan la peor parte. Antes de 2020 considerábamos que se detendría el mundo si cerraban las escuelas.

Sin embargo, la vida ha tenido que seguir y en Cuba, como en otros países, aplican la educación a distancia y miles de profesores afrontan el desafío de dar teleclases, mientras especialistas de Cinesoft crean didácticas para la instrucción en plataformas digitales.

El contexto sanitario es agobiante para la familia, pero culminar la educación en casa es la única opción: La Unicef recomienda el establecimiento de horarios y rutinas, el estímulo por buenos resultados, la conversación constante, así como vínculos telefónicos con otros padres y alumnos.

Muchos pensadores opinan sobre mundos futuros o sociedad pospandémica, y haber creado una educación más popular como quería Paulo Freire pudiera contarse entre las renovaciones, aquellas que quedarán luego de este punto de inflexión, entre ellas el incremento del trabajo a distancia, con la consecuente desaparición de la oficina como espacio físico.

Estiman también el desvanecimiento de grandes congresos y otras mega reuniones, sustituidas ya por encuentros virtuales, además el incremento de la oferta de servicios a domicilio o en línea y la reducción de la fuerza laboral directa, junto al aumento en el uso de inteligencia artificial y robotización.

Serán esas innovaciones, lógicas dialécticas de desarrollo hacia las cuales debemos mirar para no pensar en retrocesos, sino en progresos y estimular así el optimismo.

La red de sicólogos de Cuba ha estado activa en la actual situación, la Línea-Ayuda telefónica 103,  tradicionalmente destinada al combate de adicciones, hoy funciona en favor de la lucha contra el estrés. Datos nacionales revelan que la provincia de Cienfuegos, junto a Ciudad de la Habana, Villa Clara y Holguín están entre las de mayor número de llamadas.

Cuba cuenta con 238 servicios de salud mental reorganizados para apoyar la situación sanitaria actual y han aprobado ocho proyectos de investigación, a fin de evaluar los efectos sicológicos provocados por la respuesta sanitaria en los profesionales de la salud y las repercusiones neuropsiquiátricas en la población convaleciente.

Los mecanismos de defensa sicológicos pueden ser negativos a la superación de conflictos, no todos tienen resortes emocionales para rebasar crisis. Es importante conservar la mente sana, tanto como mantener la percepción de riesgo, así podremos cuidarnos de un virus que acecha.

Para que el escenario no llegue a ser caótico, solo la prevención es la clave en pos de un regreso seguro a la normalidad.

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Dagmara Barbieri López

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación.

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