Evo o la decoración de buen gusto en Cienfuegos

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Juan Carlos y Aliesky, dos jóvenes arquitectos, llevan a cabo este singular proyecto artesanal./ Foto: Roberto Alfonso.

Disímiles negocios perfilan el desarrollo del cuentapropismo en Cienfuegos, aunque pocos logran la autenticidad de Evo, una pequeña tienda que comercializa luminarias, centros de mesa, búcaros. Especializada en la decoración del hogar, el sentido artístico de sus propuestas deslumbra al cliente, atraído por lámparas cilíndricas o esféricas, y colores diversos.

“Es un proyecto familiar, de amigos, basado, fundamentalmente, en la artesanía, afirma el titular Carlos Juan González Évora. Se expresa a través de la cerámica, el tejido, la plástica, el vidrio, con personas dedicadas a cada manifestación.

“Somos un grupo de Villa Clara, pero decidimos traer aquí este tipo trabajo, no tan cultivado en la provincia. Iniciamos hace casi tres semanas, con muy buena aceptación hasta el momento, y esperamos continúe así”.

Desde la pequeña sala de una casa en el Paseo del Prado, “Evo” orienta su oferta al consumidor cubano, a diferencia de muchos emprendedores que lo rodean.

“Realizamos un estudio de factibilidad sobre el lugar donde podríamos emplazar la tienda, comenta Aliesky Cárdenas Domínguez, asociado al negocio. El ‘Prado’ nos pareció el sitio más comercial de la ciudad, y no existía una tienda de productos para el hogar; solo restaurantes, galerías de arte. (…) Por eso lo escogimos”.

“En Cienfuegos, la artesanía que se vende mayoritariamente, es souvenir, con el propósito de brindarle al turista la opción de llevar algún recuerdo de su estancia, identitario de la cultura cubana. Este elemento también lo consideramos a la hora de enfocar nuestra propuesta al cliente nacional”, agrega Carlos Juan.

Ambos jóvenes son arquitectos y confiesan que su profesión les dotó de habilidades para desempeñarse en labores manuales. En la búsqueda de mejores ingresos, hallaron en la gestión privada otra forma de realización personal.

“Todavía estamos comenzado, pero disfrutamos lo que hacemos en Cienfuegos, una ciudad de buen gusto para la decoración, dice Aliesky. Ofrecemos luminarias (exteriores e interiores), jarrones, productos de regalo…, si bien las lámparas constituyen nuestra razón de ser; por ahí inició todo. Después incursionamos en otras áreas del diseño”.

“El camino es difícil, alega Carlos Juan. Para abrir cualquier negocio y sostenerlo luego, siempre necesitas de muchos recursos, capital suficiente. A precio minorista compramos la mayoría de los insumos: cables, interruptores, pinturas, estanterías; excepto por las cosas de madera que reciclamos y la ayuda de algunos amigos”.

“Resulta un poco engorroso encontrar los materiales, añade Aliesky. Carecen en las tiendas y los precios son elevados. Se nos dificultan, especialmente, las pinturas, porque nosotros no empleamos colores comunes; preferimos los llamativos: naranja, rosado, violeta…”.

Pese a los obstáculos, “Evo” mantiene luces encendidas y guarda motivos para no apagarlas. Tras participar en cuatro ediciones de la Feria Internacional de Artesanía, en La Habana, aspira a ingresar al Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) de valorarse el contenido artístico de su obra.

“Concebimos un diseño compatible con nuestros productos. El carácter sobrio, minimalista, configura la esencia del negocio. Mientras más simple sea la exposición de una mercancía, más atractiva parecerá a la vista”, subraya Carlos Juan González Évora.

“Tampoco queremos limitarnos a una tienda donde la persona adquiere su objeto, explica Aliesky Cárdenas Domínguez. Pensamos brindarle asesoría sobre cómo pudiera decorar la casa u otros espacios; un servicio de apoyo para el montaje del propio producto que le ofertamos. No solo sería venderlo, sino, además, colocarlo”.

Una vez superados los primeros pasos, las posibilidades de Evo en Cienfuegos penden de su persistencia en el tiempo, bajo la marca del buen gusto en la decoración.

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