Estados Unidos vuelve a mentir para justificar su política irracional hacia Cuba | 5 de Septiembre.
lun. Dic 16th, 2019

Estados Unidos vuelve a mentir para justificar su política irracional hacia Cuba

USCIS es la agencia federal que supervisa la inmigración legal a Estados Unidos.

USCIS es la agencia federal que supervisa la inmigración legal a Estados Unidos. /Foto: Archivo de Cubadebate

El cierre permanente a partir de este lunes de la oficina en La Habana del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) viene a formalizar lo que en la práctica era una casi total suspensión de operaciones.

Más preocupante resulta el método empleado por Washington para justificar sus acciones.

USCIS es la agencia federal que supervisa la inmigración legal a Estados Unidos, cuenta con más de 200 oficinas alrededor del mundo y está bajo la jurisdicción del Departamento de Seguridad Nacional.

Entre sus funciones está el procesamiento de las solicitudes de ciudadanía, así como las reclamaciones para traer familiares directos a vivir y trabajar en Estados Unidos.

Desde septiembre del año pasado, casi todos los servicios de la USCIS en Cuba se desplazaron a México u otros consulados alrededor del mundo.

El cierre de la oficina anunciado este lunes es la última de una serie de acciones unilaterales que afectan el normal funcionamiento de los vínculos entre los dos países.

Estados Unidos retiró en septiembre del año pasado a la mayoría de sus diplomáticos en La Habana, alegando riesgos por una serie de “incidentes de salud” supuestamente presentados por miembros de su personal.

Sin embargo, hasta el momento no existen pruebas concretas respecto a que la sintomatología alegada responda a una causa exclusiva o que esté relacionada con actos deliberados contra los funcionarios norteamericanos.

La mentira como justificación

“Los servicios de visas de la Embajada Estadounidense en La Habana fueron suspendidos casi en su totalidad desde noviembre de 2017 debido a una reducción de personal como resultado de los ataques que afectaron la salud de los empleados de la Embajada Estadounidense en La Habana”, refiere el comunicado publicado en la página web de USCIS el pasado lunes.

En el documento se mantiene el uso del término “ataque” a pesar de que cerca de dos años de investigaciones, tanto estadounidenses como cubanas, no han arrojado una sola evidencia que confirme la ocurrencia de los “hechos” alegados ni mucho menos una participación cubana.

A lo largo de los últimos meses, las hipótesis estadounidenses sobre los supuestos incidentes en La Habana han pasado de “ataques acústicos” a virus y de conmociones cerebrales a ondas de microondas, sin que se presente una sola prueba.

Las exóticas explicaciones que se han manejado, incluidos rayos sónicos y neuro-armas de ciencia ficción, han sido descartadas una tras otra por la comunidad científica.

Las autoridades cubanas denuncian la manipulación política de este asunto y que Washington tergiversa los hechos para justificar una agenda de agresión impopular dentro de los propios Estados Unidos, que solo complace a un grupo minoritario en La Florida.

El director general de Estados Unidos del ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, denunció recientemente el empleo del término ataque.

“Miente quien usa el término ataque para referirse a los síntomas reportados por diplomáticos de EEUU. Lo hace conscientemente, con una agenda política bien definida y una carga de oportunismo”, señaló Cossío en la red social Twitter.

Las familias cubanas son las más afectadas

Como mismo viene ocurriendo desde que el presidente Donald Trump anunciara en Miami un cambio de política hacia Cuba, las medidas unilaterales de Washington afectan a cientos de miles de familias cubanas a uno y otro lado del Estrecho de la Florida.

El cierre total de las oficinas de la USCIS repercutirá en los residentes permanentes que hayan perdido su green card o el permiso de reingreso a Estados Unidos estando de visita en la Isla, quienes tendrán que gestionar sus papeles fuera de Cuba.

Aunque la inmensa mayoría de los cubanoamericanos o ciudadanos estadounidenses que visitan Cuba no necesitan estos servicios, la posibilidad de enfrentar una situación de ese tipo constituye un elemento disuasivo para el normal flujo de personas entre los dos países.

Más de 430 mil estadounidenses visitaron la mayor de las Antillas hasta septiembre de 2018, de acuerdo con cifras oficiales, a pesar de las restricciones aplicadas por la actual administración republicana a los viajes.

Durante el año 2017, un total de 619 777 estadounidenses viajaron a Cuba. Asimismo, 400 mil cubanos residentes en territorio norteamericano visitaron su país de origen.

De acuerdo con los datos, la cifra de cubanos residentes que había estado en la isla hasta septiembre último era superior a la del año pasado en igual fecha.

La clausura de USCIS también afectará el Programa Cubano de Parole de Reunificación Familiar (CFRP), una de las vías más utilizas por quienes desean que sus familiares los acompañen en los Estados Unidos.

El Parole es un tipo especial de admisión a los Estados Unidos y es un programa discrecional del Departamento de Seguridad Nacional administrado por USCIS.

Creado en el 2007, el CFRP permite que ciudadanos y residentes legales permanentes de los Estados Unidos soliciten Parole para sus familiares en Cuba.

De ser concedido dicho Parole, los familiares pueden ingresar a territorio de los Estados Unidos sin tener que esperar a que sus casos de visa de inmigrante estén en fecha de procesamiento según las cuotas asignadas

El CFRP se mantiene paralizado desde septiembre del año pasado, a pesar de reiteradas promesas de encontrar una solución.

Los legisladores de origen cubano que se oponen a cualquier acercamiento entre La Habana y Washington, como es el caso del senador por la Florida Marco Rubio, han sido blanco de protestas por parte de la comunidad cubana que exige el restablecimiento del Programa de Reunificación familiar.

De acuerdo con encuestas recientes, la mayoría de los cubanos en Estados Unidos apoya la normalización de los vínculos con La Habana. Sin embargo, la actual administración republicana ha decidido seguir los consejos de una minoría radical, aunque poderosa, cuya agenda anticubana van incluso en contra de los intereses de los estadounidenses.

Del “ataque sónico” a las microondas en Cuba, la saga de inconsistencias del Departamento de Estado

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