Estados Unidos paga indemnización a Cuba

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El 21 de diciembre de 1962 se firmó el documento por el que se acordó pagar a Cuba la indemnización de 62 millones de dólares en alimentos para niños y en medicinas.

Después de once reuniones de consultas, el 21 de diciembre de 1962 el Gobierno de Estados Unidos acordó pagarle a Cuba el total de la indemnización por los daños causados durante la invasión de la brigada mercenaria que el Imperialismo norteamericano lanzó contra la Isla el 17 de abril de 1961.

Esa indemnización, ascendente a 62 millones de pesos, era la suma total de las indemnizaciones individuales a cada uno de los 1,203 invasores sobrevivientes en los combates en Playa Girón, capturados prisioneros, contemplada en la sanción impuesta por el Tribunal Revolucionario que juzgó en Cuba a los integrantes de esa fuerza contra-revolucionaria que resultó aplastada por el pueblo cubano en armas en menos de 72 horas aquel glorioso abril de 1961.

La sanción del Tribunal condenó a los autores de ese hecho a diversas penas de prisión, de acuerdo con la responsabilidad probada de cada cual,  a la pérdida de la ciudadanía cubana, y preveía el pago de una indemnización individual a cada uno, también de acuerdo al grado de su culpabilidad. La generosidad histórica de la Revolución, con sus adversarios, probada muchas veces con el trato humano que daba a los prisioneros tras los combates, curando heridos, alimentándolos a éstos y a los prisioneros y devolviéndolos a través de la Cruz Roja Cubana, volvía a repetirse.

De nuevo la Revolución permitió negociaciones para devolver a los prisioneros si pagaban las respectivas indemnizaciones con las que fueron sancionados, devolviéndolos a Estados Unidos. El monto total de las mismas era de 62 millones de pesos, equivalentes entonces a igual cifra de dólares.

El Gobierno norteamericano manejó el asunto internacionalmente, y para su país, presentándolo como un “canje”: ellos entregaban 500 tractores y Cuba los cambiaba por los 1,203 mercenarios prisioneros. Siempre han usado las palabras engañosamente, hoy siguen llamando “embargo” al bloqueo criminal que mantienen sobre Cuba.

Ante la maniobra para engañar a la opinión pública internacional y a su propio pueblo, Fidel Castro esclareció que: “Si el Gobierno norteamericano se empeña en hacer ver como un canje, lo que en realidad es el pago de una indemnización por los daños materiales causados a Cuba con su invasión mercenaria, se cancelará la propuesta y permanecerán en la Isla cumpliendo sus condenas respectivas.

El asunto desató una polémica en Estados Unidos. Los familiares de los prisioneros se interesaban en que el Gobierno pagara la indemnización de todos, porque “si ellos los enviaron, ellos deben pagar para traérnoslos de vuelta” -razonaban-. Los políticos se contradecían en sus opiniones, según sus conveniencias. Alguno propuso crear una Comisión de personalidades para negociar con Cuba. Por su parte, los propios prisioneros en la Isla pidieron que se permitiera a una Comisión escogida entre ellos, ir a Estados Unidos a explicar la cuestión y negociar. En Cuba se autorizó esto y salieron diez prisioneros a Norteamérica a negociar el pago de la indemnización que les otorgaría la libertad. “Si los yanquis nos enviaron, que los yanquis paguen”, -decían éstos-. Entre tanto, Estados Unidos creó una comisión que integraban la viuda del ex-Presidente fallecido Roosevelt, un hermano del ex-Presidente Eisenhower y Walter Reuther, un dirigente obrero. Fidel Castro aceptó negociar con la viuda de Roosevelt. Además, criticó a los políticos que no protestaron cuando autorizaron gastar 45 millones de dólares para financiar la invasión a Cuba. El sociólogo estadounidense Wright Mills,  elogió la estatura política de Fidel Castro y su generosidad al conceder la oportunidad de liberar a los prisioneros.

En medio de la disputa interna en Estados Unidos, en los medios de prensa apareció que todavía había invasores secuestrados en la isla puertorriqueña de Vieques y en campamentos en La Florida y en Rethaluleu, que tras el fracaso de la invasión no los dejaron retornar a Miami, para que no contaran detalles de ese asunto. Familiares de invasores muertos en combate en Cuba exigieron indemnización al Gobierno de Estados Unidos por enviarlos a invadir a Cuba.

En ese clima tan agitado de opiniones contradictorias, tan común en Norteamérica, que hacía muy peligrosa la credibilidad del Gobierno, éste decidió pagar la indemnización de los hombres enviados a invadir a Cuba, pero ofreció mercancías en vez de dinero en efectivo, y Cuba aceptó el pago en alimentos para niños. Entonces, el 21 de diciembre de 1962 se firmó el documento por el que se acordó pagar a Cuba la indemnización de 62 millones de dólares en alimentos para niños y en medicinas. Los norteamericanos, especialistas en engañar a través de sus medios de prensa, presentaron ese pago como si fueran “donaciones” de particulares para llevar de vuelta a los 1,203 prisioneros, y surgió la frase de que “los cambiamos por compotas”.

Pero tuvieron que pagar la indemnización de cada uno de los mercenarios, que se llevaron en 14 vuelos de aviones. ¡Por primera vez, Estados Unidos tuvo que pagar indemnización por una de sus fechorías en otros países! Por eso no querían que existiera ese mal precedente para ellos.

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