Escuela para padres: la primera piedra

La escuela instruye; la familia, educa. Pero, ¿quién enseña a la familia? De esa necesidad nace esta sección que, sin pretender dar lecciones de vida, orientará, bajo preceptos bien actualizados, cómo formar una descendencia más integral, más plena, más participativa

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Foto: Tomada de Internet

La escuela instruye; la familia, educa. Pero, ¿quién enseña a la familia? De esa necesidad nace esta sección que, sin pretender dar lecciones de vida, orientará, bajo preceptos bien actualizados, cómo formar hijos más integrales, más plenos, más participativos.

Reto importante si consideramos las problemáticas que inciden sobre la familia cubana de hoy: los cambios tecnológicos intensos y acelerados, la reducción del número de descendientes, los altos índices de divorcio, el envejecimiento poblacional y otras variaciones demográficas, las parejas homosexuales y sus intenciones de adopción, hijos con matrimonios anteriores, la tendencia a no tener hijos o tenerlos a la entrada de la cuarta década, la multiplicidad de roles de la mujer, el incremento de la violencia, las necesidades crecientes de las sociedades modernas y, por supuesto, los cambios del entorno cultural, político y económico.

Aun cuando nos exponemos a disímiles influencias durante la vida,  el hogar será,  sin dudas, determinante en la conformación del ser humano que seamos, en nuestra concepción del mundo y el comportamiento ante los demás. La familia constituye la pequeña escala donde se gesta cada sociedad.

En el camino que hoy iniciamos, nos acompaña Isabel Urquijo, psicóloga con más de 30 años de experiencia, quien nos ayudará a entender los procesos desde la ciencia y nos mostrará las buenas prácticas en temáticas como el manejo de las pérdidas, el divorcio, los roles parentales, la exposición a la tecnología y la comunicación, entre otros.

“La sociedad está urgida de que se sepa educar en familia, explica la doctora, máxime cuando el modelo tradicional convive con otros diversos, se aprecia una ruptura del poder patriarcal y este sede el espacio a otros como la madre con sus hijos, el padre con sus hijos, un matrimonio solo o parejas del mismo sexo.

“Aunque a nivel social existen acciones, todavía no basta, porque generalmente se basan en la espontaneidad y el tema requiere llegarle a todos. Hoy necesitamos otras concepciones. Algunos no reconocen  su importancia; pero mientras mejor formación integral tenga usted, será entonces un mejor trabajador, un mejor ciudadano, un mejor padre, usted tendrá un mejor desempeño en cualquiera de las áreas de actuación humana”, agregó la especialista.

¿Cuántos fenómenos que afectan a nivel macro tienen su génesis en este seno fundacional? De hecho, cualquier desorden en su funcionalidad puede reflejarse en adicciones, trastornos de conducta, pérdida de valores…Por eso apostamos por la educación familiar, la más completa y eficiente posible, para desandar más seguros los retos de la maternidad y la paternidad.

Así, ya está lanzada la primera piedra.

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