Equipaje de altos decibeles

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Adem√°s de la ley, el sentido com√ļn dicta que la escucha de una melod√≠a en √°reas de concurrencia urbana requiere de un volumen nunca por encima de los l√≠mites de la normalidad./Ilustraci√≥n: Villafa√Īa

Escrito por Gretta Espinosa Clemente

“¬°Apaga eso ni√Īo!”: la frase hace voltear la cabeza incluso al m√°s distra√≠do.
As√≠, dentro de aquella especie de “√≥mnibus-torbellino” comienza el susurro de la inconformidad a transgredir los altos decibeles de las “bocinas viajeras”, o como quiera nombrarse al mal√©fico engendro invasor de las rutas 1, 3, 5, 6, 200‚Ķ ¬°de toda la ciudad!

Transita luego el panorama de tenso murmullo a un abierto debate sobre el irrespeto de muchachos ‚ÄĒque no rebasan los 20‚ÄĒ hacia los pasajeros, mediante alt√≠simas y obscenas ¬Ņcomposiciones? en la voz del popular cantante de turno.

Y la verdad los cuasi adolescentes, mayor√≠a etaria de los “infractores” de todo postulado contra el ruido, transgreden con su conducta no solo la calma en las calles cienfuegueras, tambi√©n la legalidad, corporizada, por ejemplo, en la Ley 81 de 1997 del Medio Ambiente, en el art√≠culo 147, cap√≠tulo 1.

Refiere el documento legal, y cito: ‚ÄúQueda prohibido emitir, verter o descargar sustancias o disponer desechos, producir sonidos, ruidos, olores, vibraciones y otros factores f√≠sicos que puedan afectar a la salud humana o da√Īar la calidad de vida de la poblaci√≥n‚ÄĚ.

‚ÄúLas personas naturales o jur√≠dicas que infrinjan la prohibici√≥n establecida en el p√°rrafo anterior, ser√°n responsables a tenor de lo dispuesto en la legislaci√≥n vigente‚ÄĚ.

Pero‚Ķ si todo est√° escrito, con pu√Īo y letra de ley, ¬Ņpor qu√© la desidia tiene espacio impune en nuestras avenidas, los √≥mnibus devienen escenario de indeseados conciertos; los parques, ut√≥pico remanso de silencio y paz, y la ciudad toda reviste velos de vor√°gine?

Tal vez el argumento de escuchar la m√ļsica “cuando me plazca y donde me plazca” ‚ÄĒporque a fin de cuentas las ruidosas invasiones ocurren en sitios p√ļblicos‚ÄĒ pueda convertirse en escudo para muchachos, y muchachas, que ruedan por doquier con sus bocinas.

Y s√≠, el libre albedr√≠o en torno a elegir el cu√°ndo, c√≥mo y qu√© o√≠r efectivamente existe. No obstante, adem√°s de la ley, el sentido com√ļn dicta que la escucha de una melod√≠a en √°reas de concurrencia urbana, como en casa, requiere de un volumen nunca por encima de los l√≠mites de la normalidad.

En retrospectiva al contexto inicial que engendr√≥ este comentario, retorno a los √≥mnibus y a las escenas de estr√©pito al interior de estos, protagonizadas por los “equipos rodantes”.

Antes de finalizar estas cavilaciones no puedo obviar la preocupación que irrumpe en mi viaje, cuando percibo un chofer perturbado, desconcentrado y lógicamente molesto por el estresante panorama de su guagua.

Por cierto, peligrosos instantes, si tenemos en cuenta, incluso, un posible traspi√© en la v√≠a, cuando nos percatamos todos ‚ÄĒexcepto los villanos de esta historia‚ÄĒ que el √≥mnibus traslada, a su pesar, equipajes de altos decibeles.

Periodista de Radio Ciudad del Mar.

6 Comentarios

  1. No s√© si el problema alcanza toda la naci√≥n, pero al menos en Cienfuegos la indolencia ya toma ribetes alarmantes. Ayer mismo (2 de abril, 5:30 de la tarde) el mismo centro del parque Mart√≠, Patrimonio cultural de nuestra ciudad situado justamente al frente de la oficina del conservador y de la sede del Gobierno Provincial, se convert√≠a en sendas canchas de f√ļtbol callejero donde j√≥venes (y hasta hombres) golpeaban con su bal√≥n los elementos que componen este monumento ante los ojos y lentes de los transe√ļntes nacionales y for√°neos y (peor a√ļn) de aquellos que debieran velar porque esto no ocurriera. Pregunt√© c√≥mo era eso posible y la respuesta fu√©: “…eso es todos los d√≠as, y hasta campeonatos hacen.”. Todo esto mientras que desde los portales de la escuela 5 de septiembre, una “cajita bullera” impon√≠a a todo volumen su reagget√≥n a todo el mundo sin importar gustos musicales, necesidad de silencio o privacidad, simplemente irrespetando el espacio p√ļblico.
    Estamos viviendo en una ciudad casi sin leyes, donde pululan las indisciplinas y nadie hace nada por detenerlas. Se destruyen valores, patrimonios, costumbres… Donde se limpian pescados y hasta puercos en las aceras y calles, los postes el√©ctricos han sustituido a los contenedores de basura y (l√≥gicamente) esta √ļltima rueda por todas las calles, los cocheros se han convertido en los due√Īos de las v√≠as e imponen sus propias reglas de tr√°nsito violando todo lo establecido…
    Y las autoridades que deben velar por eso siguen sin aparecer…

  2. Indisciplina social en cuba, eso es normal, se acab√≥ el respeto y el cumplimiento de la ley, nadie se preocupa por nada, es el propio sistema quien hace que esto ocurra, cada d√≠a una sociedad civil m√°s deteriorada y los que ya pasamos los 50 a√Īos quedamos con la boca abierta , m√°s de 25 a√Īos de periodo especial donde se ha perdido los valores sociales y nadie se preocupa.
    NO SE SI LO PUBLICARAN PORQUE ESTE MEDIO DIGITAL PUBLICA SOLO LO QUE ELLOS ESTAN DE ACUERDO.
    GRACIAS.
    YA CON ESTA COLETILLA ESTOY SEGURO QUE NO LO PUBLICAN PERO AL MENOS ALGUIEN LO LEE.

  3. Pero no se discuta m√°s………………….quien esta cobrando el salario sin ejercer sus funciones????????????, hasta donde tiene que llegar el c√°ncer???????, QUIEN TIENE QUE HACER CUMPLIR LA LEY????????????????????????????????, QUE SE ESTA ESPERANDO PARA ELIMINAR LA IMPUNIDAD DE NUESTRAS CALLES????????. Mencionemos con nombres y apellidos quienes son las autoridades y si no sirven, que se cambien.
    Juego de domino en mism√≠sima calle, debajo de una luminaria, hasta la polic√≠a les pasa por el lado y ni con ellos se mete (Pueblo griffo), mesa de venta de productos agr√≠colas en plena calle con vendedores sentados en silla (Pueblo griffo), en plena calle tambi√©n, y la polic√≠a les sigue pasando por el lado………………………………. de que estamos hablando, que tipo de sociedad les dejaremos a nuestros hijos ???????, el caos, la ley de la selva?????, por favor………………..todo esto tiene soluci√≥n y bien r√°pida, solo se necesita que los encargados de hacer cumplir las leyes lo hagan. Saludos y gracias por publicarme.

  4. He comentado otras veces en este y otros espacios sobre las maleticas mal√©ficas portadoras de ruidos. Se pone la m√ļsica a un volumen alto donde se considere conveniente, o se traslada por toda la ciudad en manos, como si fuera un ni√Īoa chiquito que hay se pasea con los padres. Lo cierto es que como sea, es contaminaci√≥n ambiental sonora. Podemos denunciarlo en espacios period√≠sticos, pero si el gobierno no pone en funci√≥n la ley, ser√° como lanzar voladores al aire. E incluyo cualquier tipo de m√ļsica, no solamente el novedoso trap. Te sientas en ese malec√≥n y es una batalla de maleticas entre trap, trova, pop, rock… mientras caminas te sorprendesasustasincomodas con el pupurr√≠. Ojal√° se haga algo al respecto, la sociedad necesita de ello.

  5. No mas articulos, ni spot televisivos. Digan cuando se actuara contra este tipo de agresión. No cren que con llamara a la cordura no alcanza. A cualquiera de estos personajes basta con decomizar sus equipos y multarlos. Pero NO QUIEREN TRABAJAR LOS QUE COBRAN POR ESTO, las autoridades.

  6. Muy buen trabajo Gretta Espinosa Clemente pero que hace falta para que las autoridades resuelvan esta situación de indisciplina social, porque sólo no es en los ómnibus, es además en las calles cerca de viviendas y si quieres HACERCATE A ELLOS, pussss respuestas de toda índole, nada que se denuncian las ilegalidades y no pasa NADA, todos y cada uno de los ciudadanos los vemos y sufrimos estos acontecimientos pero NO PASA NADAAAA seguimos en las mismas ha AGUANTARRRRRRRRRRR.

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