Epidemiología y Modelación: efectiva alianza

Integrado por epidemiólogos, matemáticos, profesionales de las ciencias de la computación, demógrafos, bioestadísticos, físicos, informáticos y geógrafos, el Grupo Técnico Nacional desarrolló una profunda labor investigativa

Nueve días después de detectarse en Cuba los primeros casos importados de la COVID-19, el 20 de marzo de 2020 se creó el Grupo Técnico Nacional, con la misión de asesorar a la dirección del país en la identificación, la magnitud, la diseminación, el riesgo y la severidad de la contagiosa enfermedad en nuestro archipiélago.

La urgencia de emprender aquellos estudios, que aportaran criterios bien fundamentados, dirigidos a evaluar de manera objetiva las intervenciones, la planificación de recursos y el análisis de la situación epidemiológica en el plano nacional y en el contexto internacional, motivó que dentro de la mencionada estructura organizativa, surgiera un equipo  especializado en Modelación y Epidemiología.

Integrado por epidemiólogos, matemáticos, profesionales de las ciencias de la computación, demógrafos, bioestadísticos, físicos, informáticos y geógrafos,  dicho grupo desarrolló desde entonces una profunda labor investigativa, cuyos aportes principales aparecen resumidos en el trabajo Contribuciones de la Epidemiología, la Modelación y los Sistemas de Información en el Enfrentamiento a la COVID-19 en Cuba, merecedor de uno de los premios nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba 2020, en el acápite de Ciencias Biomédicas.

Coordinador de ese grupo multidisciplinario de expertos, el doctor en Ciencias Pedro Mas Bermejo, vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología, conversó con Granma sobre los resultados de la investigación, encabezada por un colectivo de autores principales del propio Grupo Técnico de Modelación y Epidemiología, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) y la Universidad de La Habana.

«La novedad científica del trabajo radica en sustentar de manera racional una base de conocimientos,  que devino referente y apoyo a la gestión del Gobierno en el enfrentamiento a la pandemia, utilizando métodos de epidemiología avanzada».

Puso de manifiesto, además, la utilidad de la información obtenida para la formulación e implementación de las políticas públicas adoptadas, dando sustento científico a la toma de decisiones y medidas aplicadas en la lucha contra la pandemia, resaltó el doctor Mas Bermejo.

«Ello facilitó la utilización sistemática de los resultados en la práctica y maximizar su efectividad. También contribuyó a identificar  la magnitud y la diseminación de la epidemia, su riesgo y su severidad, la planificación de los recursos del sistema nacional de Salud para su enfrentamiento, y el análisis de la situación epidemiológica de Cuba en el contexto internacional».

–¿Qué herramientas tecnológicas se utlizaron en el diseño de los pronósticos sobre el comportamiento de la enfermedad?

–Los modelos dinámicos fueron la base de los pronósticos de la epidemia de la COVID-19 en Cuba, al permitirnos  estimar el número de casos activos cada día y el de pacientes recuperados. Tienen la ventaja adicional de ofrecer una visión global del tiempo de duración de la epidemia y  los potenciales picos hospitalarios, facilitando conocer, asimismo, el número de camas y de otros recursos de la salud necesarios.

«Mediante la aplicación de los denominados  modelos SIR (Susceptible-Infectado-Recuperado), pudo vaticinarse con certeza un primer momento de control de la pandemia en 120 días y considerar la existencia de puntos endémicos y la posibilidad de rebrotes.

«Otros modelos utilizados fueron los denominados fenomenológicos, que posibilitaron hacer pronósticos a corto plazo en el plano nacional y guiar las intervenciones a nivel de provincia».

Como puntualizó el doctor Mas Bermejo, el empleo de varios sistemas de información geográfica resultó clave para la representación cartográficas y el análisis espacial de los datos relacionados con la COVID-19.

«A partir de estas herramientas se obtuvieron diversos modelos, a través de los cuales la investigación quedó estructurada en tres dimensiones o etapas. La primera abarcó el estudio de los grupos de riesgo de personas con 60 años y más que padecen enfermedades crónicas  (hipertensión arterial, diabetes mellitus, cardiopatía isquémica, asma bronquial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cáncer), más expuestas a desarrollar un cuadro clínico de rápido tránsito a los estadios de grave o crítico, y culminar con el fallecimiento.

«En la segunda etapa identificamos en la provincia La Habana las áreas de salud más vulnerables a la transmisión del virus, teniendo en cuenta la densidad de población, los centros con aglomeraciones de personas, el hacinamiento poblacional y la presencia de barrios precarios».

Ya en la tercera etapa, recalcó el Vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología, se elaboraron varios mapas, entre los que figura el dedicado a reflejar las tasas de incidencia acumuladas por  cada 100 000 habitantes, junto al del número y  el porcentaje de asintomáticos, todos con posibilidades de actualización.

Tal cúmulo de conocimientos, agregó, contribuyó a definir y priorizar las intervenciones  farmacológicas y no farmacológicas, en tanto para la industria biofarmaceútica cubana  sirvió de referencia a la hora de calcular la demanda de los medicamentos a utilizar.

«No menos importante fue la aplicación de la inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de datos, hacer predicciones y comparar la situación de la epidemia en Cuba con otros países. Así pudo determinarse la curva de infección, muertes y pacientes recuperados en la Mayor de las Antillas.

«Igualmente, se diseñó el sitio web https://covid19cubadata.github.io,  que ha servido de referencia para  investigadores y organismos internacionales».

De acuerdo con lo expresado por el también miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, la caracterización clínico-epidemiológica de la morbilidad y mortalidad por la COVID-19, el diseño de la escala de clasificación de pacientes graves, y la evaluación del impacto de la introducción de los productos de la biotecnología cubana en los protocolos de tratamiento, ponen de manifiesto la relevancia y utilidad práctica de los resultados.

«Evaluar el proceso epidemiológico que tiene lugar en el país, proyectar la cantidad de personas que pueden ser afectadas con la enfermedad, su evolución y pronósticos, es un indicador básico para apoyar la gestión del Gobierno en el combate a la pandemia. Lo logrado es fruto del trabajo colectivo de más de una veintena de investigadores de diversas instituciones, que no han tenido descanso alguno desde la creación del Grupo Técnico de Modelación y Epidemiología para el Enfrentamiento a la COVID-19, hace ya 16 meses».

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El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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