Envejecer en armonía social

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La Casa de Abuelos es un viejo sueño de esta comunidad. Foto: Juan Carlos Dorado
La Casa de Abuelos es un viejo sueño de esta comunidad. Foto: Juan Carlos Dorado

“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube, las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”.

Ingmar Bergman, cineasta sueco.

El envejecimiento poblacional se define como el aumento de la proporción de personas de edad avanzada, en relación con el resto de la población. En Cuba, según las estadísticas, la edad media está por encima de los 57 años, y ya para el 2030, el 30 por ciento de los cubanos tendrá más de 60 años; dos décadas después esa cifra se elevará en 8 puntos porcentuales.

Es por ello que el país destina numerosos recursos para el bienestar de las personas de avanzada edad a través del Programa de Atención a Domicilio al Anciano Solo, las casas de abuelos y los hogares de ancianos.

Precisamente por estos días, en el reparto de Pastorita, en nuestra ciudad, está por concretarse un caro sueño de los pobladores de esta populosa barriada. A la vera del Policlínico Laboral se ultiman los toques de terminación de un confortable inmueble para acoger a un grupo de las llamadas personas de la tercera edad.

María Guillermina habla del proyecto Alegría de vivir. Foto: Juan Carlos Dorado
María Guillermina habla del proyecto Alegría de vivir. Foto: Juan Carlos Dorado

Por supuesto, este será el colofón de un proyecto que inició un tiempo atrás la psicóloga María Guillermina Yanes García. ”Apreciamos las necesidades sentidas por los abuelos de la comunidad, comenta, en relación con sus intereses y motivaciones, pero también en la búsqueda de que ellos dejen un poco la rutina del enclaustramiento que generalmente aparece después de la jubilación para poderlos llevar a un envejecimiento más activo”.

Múltiples anécdotas vienen a la mente de la entusiasta especialista. Los inicios fueron duros, recuerda, convencer y motivar al grupo inicial costó trabajo. Las condiciones eran precarias. Comenzaron los ejercicios terapéuticos del arte marcial chino tai chi chuan en una de las áreas de parqueo del reparto, charlas educativas en un aula del policlínico sobre medicina natural y tradicional, y a medida que pasó el tiempo se fueron incorporando nuevas iniciativas, entre ellas las labores de manualidades y artesanía. Así surgió el proyecto Alegría de Vivir y su logotipo emblemático Abuelos por la esperanza, mas faltaba el espacio propio.

No hubo una tribuna en la que Ervia Esther Pérez Febles no expresara el sentir de sus coetáneas. Rendiciones de cuenta del delegado de circunscripción, reuniones de los núcleos zonales del Partido o de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana fueron citas receptivas para tan noble reclamo, hasta que al fin, en 2015, llegó la grata nueva: había sido aprobada la ansiada inversión para ejecutar la institución de salud.

“Lamentablemente no todos los que luchamos por este empeño podrán disfrutar de la Casa de Abuelos. Nos viene a la memoria Salvador Carrera Viera, que por así decirlo fue por mucho tiempo nuestro guía espiritual, por eso existe un conceso en que la institución debe honrar sus nombre”, argumenta Ervia.

Se dan los toques finales a la pérgola. Foto: Juan Carlos Dorado
Se dan los toques finales a la pérgola. Foto: Juan Carlos Dorado

La brigada de mantenimiento Primero de Mayo, perteneciente a la Fábrica de Cemento Cienfuegos, estuvo a cargo de la ejecución de la obra. “En un proyecto atípico de muros de bloques y cubierta de planchas metálicas, estético falso techo de paneles de yeso, pisos de baldosas y de cerámica antirresbalante. Dispone de sala de estar, aula para terapia grupal, pantry-comedor, tres baños con muebles sanitarios según los requerimientos de la edad, y una pérgola multifuncional para la práctica de ejercicios y otras actividades afines”, detalla el ejecutor Oscar Novo Hurtado.

Si bien la matrícula es para 40 personas, María Guillermina insiste en que es  un espacio de participación para la comunidad en sentido general. Todo el que quiera incorporarse, agrega, sea de la edad que sea, puede hacerlo.

“El objetivo fundamental de nosotros es que la institución les sirva para interactuar y al mismo tiempo desarrollar proyectos de vida. En fin, un lugar de aprendizaje, de recreación, de intercambio social, donde se continúen explotando las habilidades que están ocultas por el cumplimiento de otras obligaciones y necesidades sociales de diferentes etapas de la existencia, donde ellos también se sientan útiles. Recabamos el apoyo de los sectores de Cultura y de Deporte. Se puede ser viejo, estarlo, pero no sentirse viejo”, sostiene la psicóloga.

Constructores de la brigada Primero de Mayo tuvieron a su cargo la ejecución. Foto: Juan Carlos Dorado
Constructores de la brigada Primero de Mayo tuvieron a su cargo la ejecución. Foto: Juan Carlos Dorado

Por lo pronto las trabajadoras sociales Elsa Hurtado Medina y Marachi González García refieren del trabajo de captación para completar la matrícula. Ambas explican que según el reglamento oficial de las casas de abuelos, se estipula una cuota mensual de 180 pesos, “no obstante, precisa Elsa, se hace un estudio socioeconómico de cada caso, en el que se considera el desembolso en la compra de la canasta básica, medicamentos, las tarifas de teléfono, agua, electricidad y cualquier otro pago, a fin de efectuar un descuento”.

“Existen rumores falsos, tal vez mal intencionados, de que se le quitará la chequera a los jubilados. Pensamos que la cuantía es justa si consideramos que los abuelos recibirán una esmerada atención de lunes a viernes; esta incluye desayuno, dos meriendas, almuerzo y comida para llevarse a la casa. Además de contar con todos los servicios médicos especializados, según las necesidades”.

“Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida”, sentenció el filósofo y matemático Pitágoras de Samos.

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