Enny de la Caridad: labranza y sudor

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Enny de la Caridad Cordero Rivero./Foto: Juan Carlos Dorado
Enny de la Caridad Cordero Rivero./Foto: Juan Carlos Dorado

Son las 5:00 de la ma√Īana, y como todos los d√≠as, Enny De la Caridad Cordero¬†Rivero est√° en pie. Prepara el desayuno, cuela el caf√© y se monta en su quitr√≠n para iniciar la faena cotidiana, all√≠ en El Reparador, un barrio distante unos 7 kil√≥metros de la localidad de Rodas, en Cienfuegos. Comienza por orde√Īar las vacas y ya no para hasta que se pone el sol.

Pero no siempre fue as√≠. Antes, se desempe√Īaba como veterinaria en la Granja Gen√©tica San Lino. En el a√Īo 1998 se acogi√≥ a la posibilidad de obtener tierras en usufructo y as√≠ comenz√≥ a fomentar una finca desde la nada.

“Result√≥ una decisi√≥n dif√≠cil, al principio la familia no me apoyaba y s√≥lo contaba con la ayuda de antiguos colegas de trabajo. Era para asustarse, la tierra estaba minada de marab√ļ, y ten√≠a una vaca y un ternero”. La constancia es la m√°xima de Enny, una mujer peque√Īa, delgada, curtida por el sol, pero que no conoce aquella frase negativa de: “no se puede”.

“Yo misma cog√≠ el machete y luego la familia se fue sumando, y te aseguro result√≥ un combate a muerte contra la mala hierba. Hoy miro la tierra sembrada con mucha satisfacci√≥n, no hay nada comparable con verla parir. Estoy asociada a la Cooperativa de Cr√©ditos y Servicios Reinaldo Erice Borges, ubicada en la periferia urbana de la cabecera municipal.

“¬ŅQu√© siembro? Pues cultivos varios y forraje, king grass, ca√Īa…; porque esencialmente soy ganadera, tengo 35 cabezas de ganado, que se alimentan con lo producido en la finca de 13,42 hect√°reas de extensi√≥n, leche que aporto al consumo social, al Combinado L√°cteo. Ahora somos mi esposo y yo quienes nos ocupamos de las labores, pero tambi√©n est√° Eduardito, mi hijo de 12 a√Īos, quien ser√° el continuador, eso est√° asegurado. A √©l le gusta mucho el trabajo con la tierra y el cuidado de los animales. Estudia en la Secundaria y est√° en un c√≠rculo de inter√©s de Agronom√≠a. Pero primero tendr√° que superarse, y mientras, se va entrenando en los ratos libres”.

Enny de la Caridad es una magn√≠fica interlocutora, me cuenta con orgullo todo cuanto ha logrado con esfuerzo y sudor. Tambi√©n es graduada de t√©cnico en Qu√≠mica Anal√≠tica, y comenz√≥ a trabajar con 19 a√Īos. Acota con desenfado que ya tiene 53 y su hija mayor, de 32 a√Īos, tambi√©n es agr√≥noma. Y entre las cosas para ufanarse, est√° lo de ser abuela. S√≠, porque para ella la familia resulta una de sus mayores prioridades.

“Al inicio ten√≠amos que hacer guardia, all√° cuando comenzamos a aumentar la cr√≠a, pero ya nos hemos organizado para dar vueltas a los potreros. Tengo el apoyo de la ANAP, de la Cooperativa y mis conocimientos de Veterinaria, necesarios para el incremento del ganado. Yo misma asisto los partos y cuido de la masa vacuna, y hasta lo que aprend√≠ de qu√≠mica me ayuda, no digo yo”.

Mi entrevistada no se limita al campo, no, ella tiene una vida social activa, como mujer de estos tiempos. Es miembro del Comité Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), donde desarrolla una amplia labor entre campesinas y féminas rurales, por su incorporación al activismo; así como de otras organizaciones políticas y sociales, porque considera que puede hacer mucho por cambiar los roles de la mujer de estos tiempos.

“¬ŅQue si es duro el trabajo?, pues claro, y mucho, sin embargo, te puedo asegurar, que ver la tierra llenarse de verde, las vacas parir; la leche en la cantina‚Ķ, eso es una tremenda satisfacci√≥n personal, porque en el fondo s√©, lo he ganado con el sudor de mi frente y con estas manos”.

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