Enfermería: profesión de alivio y amor

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Brindar educación a pacientes y familiares es uno de los principios de la Enfermería. /Foto: Yudith

El color blanco en su uniforme los identifica. Al verlos dentro de una multitud, entre rostros y cuerpos diversos, no resulta difícil adivinarles la profesión. La enfermería tiene un sello propio, una peculiaridad que va más allá de lo externo. Se siembra en el interior e irradia afuera: es una profesión de cuidado, una profesión de alivio y bondad. Por eso quienes recorren el camino, casi siempre desde la adolescencia, lo hacen sobre los rieles de la entrega y la pasión.

“¡Seño, seño…!” Sanan, educan, previenen. Pasan horas de desvelos mientras velan por el bien de otros. “¡Seño, seño…!” Abandonan el descanso hogareño cuando se les llama, bien para medir la tensión arterial, ayudar a bajar una fiebre, aliviar cualquier dolor o tan solo dar un consejo. “¡Seño, seño…!”

UN CAMINO, MIL HISTORIAS

Contaba Nancy Sosa Botana 18 años cuando se hizo enfermera. Era 1982 y, desde entonces, en su universo laboral ha llovido lo bastante como para poder amalgamar, con acierto, los ingredientes de la sapiencia y la sensibilidad. “Siempre me gustó mucho trabajar con las personas, ayudarlas a recuperar su salud”. Su motivación es compartida por miles de hombres y mujeres en la misma profesión, la cual define como de “mucho sacrificio, muy humana. Trabajamos con los pacientes, la familia, los curamos, los ayudamos psicológicamente y les brindamos educación.

En la opinión de Sarai Pérez Rodríguez, ejercer la Enfermería requiere  pasión y amor./Foto: Yudith

“Es una labor muy completa y el personal de enfermería requiere de varias cualidades: tener mucho amor, abundante entrega, ser muy humano, responsable, laborioso y educado”, afirma Nancy, quien desde 2015 labora en el Centro de Especialidades Ambulatorias (CEA).

Para Niurka Garcerán Miranda, también integrante del personal de Enfermería en dicha instalación, la labor que realiza es de suma importancia. “A través de ella damos apoyo y salud al paciente. Ellos confían en nosotros. A lo largo de mi carrera he tenido grandes satisfacciones. Cuando trabajo con un enfermo, siento que estoy ayudando a recuperar su salud. ¿Preocupaciones?, muchas, pues la salud del paciente está en nuestras manos y tenemos que estar al tanto de sus signos vitales, observarlos…

A Eusebia Delgado Zorzano, enfermera supervisora en el CEA y quien acumula más de cuatro décadas de experiencia, el amor por la profesión la animó a estudiarla. “Si muero y vuelvo  nacer, otra vez hago lo que he hecho hasta hoy”.

Especialista en Obstetricia, a Eusebia se le dibuja en el rostro la satisfacción mientras habla de su quehacer. “Por las calles de Cienfuegos caminan muchas personas que  llegaron a este mundo por medio de mis manos. Tengo compañeras de trabajo a quienes saqué yo de la barriga de su mamá y hoy son enfermeras, colegas mías. Eso es un orgullo enorme”, expresa. En su opinión, uno de los retos de la Enfermería radica en la superación máxima del personal para poder brindar salud siempre con mayor calidad.

Hace más de 21 años, Sarai Pérez Rodríguez, decidió también recorrer el camino de las batas blancas. “Comencé la carrera en la Atención Primaria, donde se hace un trabajo preventivo. Esa etapa resultó muy significativa para mí. Era muy importante evitar que las personas llegaran a una enfermedad crónica a través de la labor de prevención, la educación sanitaria. En ocasiones hasta vi niños nacer, con mucho temor, porque los policlínicos no están preparados para hacer partos. Luego me incorporé a la Atención Secundaria, en el CEA, donde he vivido momentos lindísimos. Aquí han llegado pacientes sin poder caminar y gracias a la rehabilitación y nuestro apoyo psicológico, se han recuperado. Verlos ver despedirse de nosotros caminando me ha llenado de inmensa alegría”, asegura.

Para ejercer la Enfermería, sostiene Sarai, se requieren ciertas cualidades: “pasión y amor por lo que haces, sentir que esto es tuyo, pues trabajas con seres humanos que merecen cariño, atención, que necesitan que les pases la mano, se preocupen por ellos, los estimules…. que vengas a trabajar feliz, contenta, motivada por cuanto estás haciendo. Esta es una de las profesiones más lindas que existen y uno necesita tener mucho amor en el corazón para trabajar. Los años te dan la experiencia, las habilidades, pero lo fundamental es sentir amor…”, manifiesta.

Conocedores de la importancia que reviste la investigación y la superación para el desarrollo de la profesión, enfermeras y enfermeros se enrolan en ese proceso científico que no solo enriquece el conocimiento existente, sino genera otros saberes necesarios para la evolución en la práctica asistencial, el fomento de la autonomía profesional y la validación del rol de la Enfermería en los equipos multidisciplinarios. La sociedad lo percibe y agradece.

“La superación es vital en nuestra labor. Debemos estar actualizados, tanto sobre la enfermedad como el tratamiento que se le brinde al paciente, los factores de riesgos, para poder brindar la labor educativa y devolverlos sanos a la sociedad”, dice Nancy Sosa Botana.
Similar opinión vierte Niurka Garcerán Miranda, quien habla sobre la necesidad de la autopreparación. “El estudio constante nos permite brindar mejor seguridad al paciente”, asegura.

Entre disímiles procederes, promoción de salud, palabras de alivio e investigaciones transcurren los días de los más de 3 mil mujeres y hombres que en Cienfuegos se dedican a esta loable profesión. Su relevo está garantizado, al contarse en cientos los jóvenes que se forman o superan en las aulas universitarias, esos que ya comenzaron a recorrer el mismo camino iniciado por Florence Nightingale.

“Cuando trabajo con un paciente, siento que estoy ayudando a recuperar su salud”, manifiesta la enfermera Niurka Garcerán Miranda./Foto: Yudith

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