En primera línea contra la Covid-19 en Cienfuegos: Yoany

De rodillas lo esperaron los familiares de Arianna, una materna crítica contagiada con el SARS-CoV-2 que se debatía entre la vida y la muerte en Ciego de Ávila, y de rodillas los encontró a la salida de la sala de Cuidados Intensivos. Había viajado hasta esa provincia a petición del Grupo Regional para la atención a la morbilidad materna extremadamente grave, para junto al colectivo de la institución médica y un cirujano de la capital, salvar la vida de la futura madre y su hija. Yoany Ojeda Treto es especialista en primer y segundo grados en Medicina Intensiva y Emergencias, y ejerce en el Hospital Provincial de Cienfuegos desde el 2011, para suerte de los cienfuegueros.

“Soy villaclareño, oriundo de Mataguá, pero me enamoré de una cienfueguera durante la misión médica en Venezuela, a la que marché recién graduado. Provengo de una humilde familia que me educó en valores, estudié en la Escuela Vocacional Ernesto Guevara, y me hice médico en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara”, dice y sus palabras se entrecortan, porque en tiempos difíciles también le tocó lidiar con la muerte de su esposa, licenciada en Enfermería, quién luchara contra el cáncer y perdiera la batalla.

Recuerda que sus compañeros casi lo obligaron a salir de casa, cuando el dolor no le dejaba trasponer el umbral. Y salió, para continuar el enfrentamiento a un virus letal y contagioso, y echar pie en tierra por sus pacientes. Arianna, la madre avileña de la historia que contamos se recuperó, tuvo a su hija, y hoy mantienen una bonita amistad con la familia.

 

Yoany ha permanecido en la primera línea contra la Covid-19, y lleva en la memoria las vidas salvadas, la gratitud expresada en los ojos de quienes retornaron, y el dolor de quienes no vencieron.

“Recuerdo que cuando llegué a Cienfuegos comencé por la Terapia Intermedia, y luego pasé a la ‘Polivalente’, donde realmente concreté mis sueños como profesional, es un gran colectivo y con ellos he aprendido mucho, aquí he encontrado a verdaderos amigos y colegas. La acogida en esta provincia fue excelente, siempre me sentí como en casa.

“En cuanto a la epidemia, hemos vivido momentos duros, y tengo anécdotas difíciles para contar, que quedan grabadas para siempre, como ver morir a dos hermanos mirándose a la cara, uno al lado del otro, ante una complicación grave de la enfermedad, sin poder hacer nada más por salvarles; o escuchar peticiones para transmitir a los familiares ante la necesidad de intubar a un paciente, e incluso hacer una llamada en su nombre, duele mucho.

“Pero son más los que hemos salvado, y esa satisfacción nos impulsa a echar adelante. En lo personal estoy muy centrado en estudiar y aprender sobre la Covid-19, sus complicaciones, el virus que la produce, SARS-CoV-2, leo sobre el tema y aprendo de cada paciente al que presto asistencia; y también con el hermoso colectivo con el que trabajo, porque sin ellos no hubiese sido posible recomenzar cuando mi vida dio un vuelco, y me encontré solo en Cienfuegos, sin más familiares. He conocido a verdaderos amigos en la hora más difícil, y soy, sin dudas, un médico más humano después de la tragedia”.

¿Qué fue Venezuela en tu vida profesional?

“Una escuela. Llegué como intensivista, pero me enfrenté a todo, incluso atendí a pacientes con mordeduras de serpiente. Llevo siempre en mis recuerdos aquel tiempo como una gran experiencia, en lo profesional y personal”.

¿Tienes un mensaje para transmitir a la población, desde tu óptica y experiencia de médico y conocedor?

“Veo a muchas personas desesperadas, que se automedican o salen a comprar medicamentos. La azitromicina y la dexametasona llevan indicaciones muy precisas, son fármacos que no curan la covid-19, la mejor cura es la protección. Después de adquirida es viral, y muy compleja de tratar, que puede incluso complicarse después de un PCR o test de antígeno negativos, y es cuando comienza la cascada inflamatoria. Lo primero es aislarse. Todos los días recibimos a pacientes en los cuidados intensivos, entre ellos familiares de colegas, conocidos, o simplemente enfermos. Esta es una especialidad con una carga social enorme, que lleva mucho autocontrol, pero pedimos confianza, hacemos lo posible y lo imposible por salvar vidas”.

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Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

Un Comentario en “En primera línea contra la Covid-19 en Cienfuegos: Yoany

  • el 12 agosto, 2021 a las 9:03 am
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    El no puede recordar a mi hija porque es imposible son muchos pacientes que pasan por sus manos pero mi hija si lo recuerda, fué uno de los que la atendió (una etapa de su puerperio) en la UCI . Lo recuerda con mucho respeto por su entrega con amor a su profesión, muy cariñoso, le brindó seguridad. Felicidades, le deseo que dios le ilumine su camino y lo gratifique por su humildad y profesionalidad.

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