En Primera Línea contra la Covid-19 en Cienfuegos: Lucía

A propósito del Día del Higienista cubano

Lucía Hernández Torres resulta una consagrada higienista, con sobrada experiencia en el combate de epidemias, mucho antes de que la Covid-19 signara la vida de los humanos en el planeta Tierra. Especialista en Higiene y Epidemiología, máster en enfermedades infecciosas y profesora asistente de la Universidad de las Ciencias Médicas en Cienfuegos, cuenta con 36 años de graduada, tiempo que le ha dedicado a la Medicina.

«De esta carrera me gusta todo, primero me incliné por la Anatomía Patológica, incluso comencé la especialidad que me fue otorgada por vía directa, pero por razones personales debí abandonarla. Luego marché al municipio de Abreus, para hacer el pos graduado en la consulta de Pediatría, y alterné con Ginecología y Obstetricia, comenzaba por entonces el proyecto del médico de la familia, y la medicina comunitaria cambiaba el escenario para bien, se trabajaba mucho, y esos primeros años me forjaron. Recuerdo un trabajo en particular, al abrir las puertas el primer círculo infantil en Abreus, debí hacer las historias clínicas de todos los niños que se iniciaban», cuenta esta mujer sobre sus intensos primeros años de labor, en las que transitó por varias especialidades que la formaron.

«Para el año 1993 comencé la especialidad de Higiene y Epidemiología, yo venía de ser directora del policlínico de San Fernando de Camarones, un pueblo del que guardo muy lindos recuerdos, y a la gente de allí le debo incluso, el apoyo para poder viajar hasta Cienfuegos a prepararme, allá dejaba a mis niñas bien cuidadas». Y el afecto es mutuo, los Días del Camaronense Lucía es invitada y agasajada como una de los médicos notables que recuerdan con afecto y gratitud en el lugar.

El bautismo de fuego como epidemióloga lo tuvo en una misión médica en Honduras a finales de los años 90, como asesora de la viceministra de Salud allí. El país estaba en catrástrofe epidemiológica tras el paso del huracán Mitch, y tuvimos que trabajar arduamente. Fue un total crecimiento profesional, y laboramos en equipo. También estuve en Pakistán, tras el terremoto de 2005, adonde partí desde Venezuela como la primera salida de una brigada del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve.

«Recuerdo que al llegar a Pakistán, a la región de la Kachemira, y ya transcurridos varios días del desastre natural, todavía muchos habitantes no habían tenido asistencia. Muchas muertes, un panorama epidemiológico desolador. 32 hospitales de campaña se montaron de inmediato. He estado en cuatro misiones médicas, y todas han resultado escuela para aprender sobre Medicina y Epidemiología, siempre poniendo en alto a Cuba».

Dra. Lucía Hernández Torres./Fotos: Magalys Chaviano Álvarez

En Honduras la Dra. Lucía lideró un proyecto comunitario para combatir el dengue, con el que luego representó a ese país en siete naciones latinoamericanas.

Durante la epidemia de Covid-19 esta doctora se integró a la primera línea de enfrentamiento.

«Desde que se conocieron las noticias que llegaban sobre una rara neumonía en China, comenzamos a prepararnos. Nunca una epidemia está lejos, y una situación que puede convertirse en pandemia, como fue el caso, está distante, y así sucedió, llegó el SARS-CoV-2 a Cuba, con gran contagiosidad y letalidad. Ya a estas alturas son mayores los conocimientos para enfrentar este grave problema de salud, ahora con gran cobertura de inmunización. Las lecciones aprendidas nos enseñan que la responsabilidad y la participación comunitaria, cuentan.

«Al inicio fui ubicada en el Hogar de Ancianos Hermanas Giral, y con posterioridad en el Centro Psicopedagógico, una paradoja para mi, porque como te contaba al inicio mi servicio social lo hice en una consulta de pediatría, un mundo fascinante, y luego me correspondió tratar con ancianos, fueron más los resultados positivos que negativos. Cuando se produjeron eventos en estos centros, en los que es casi normal que ocurra, porque hay una población que vive allí, pero hay otra población dinámica, que son los trabajadores, hay vulnerabilidades lógicas.

«Durante estos eventos nos pusimos a prueba, sin dudas, al aplicar los protocolos de bioseguridad y convertir estas instituciones en grandes centros de aislamiento, en los que todo el equipo de trabajo se puso en función de controlar la epidemia y el contagio, con una baja tasa de letalidad. Fueron días tristes pero tremendamente hermosos».

¿Alguna recomendación desde el oficio al pueblo?

«Es más cómodo usar un nasobuco que un tubo endotraqueal, mucha protección con la nueva variante del virus, a la que no podemos restarle importancia. El dolor por cada vida perdida lo llevamos todos, y sobre esas lecciones aprendidas podremos controlar cualquier situación pandémica, que esta vez fue el coronavirus pero en cualquier momento un agente biológico puede afectar la salud humana. La mascarilla nos puede proteger del material articulado que permanece en el ambiente. Los invito a que seamos disciplinados y responsables, vale la pena».

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Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

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