En lugar del señor Stein: comedia blanca

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El octogenario actor francés Pierre Richard en un fotograma de la propuesta fílmica

Pierre Richard, uno de los cómicos galos más recordados en Cuba durante las décadas de los ’70 del pasado siglo gracias a títulos como El rubio alto del zapato negro (1973) y Se me subió la mostaza (1974), con 83 años de edad ahora, retorna al género que le regaló más crédito, mediante En lugar del señor Stein (Stéphane Robelin, 2017), la cual él mismo presentó recientemente en el Festival de Cine Francés en la isla.

El filme, cuyo título original en su idioma es Un perfil para dos, tiene en el personaje protagónico del personaje encarnado por Richard y en el argumento todo a singulares sucedáneos de Cyrano de Bergerac para los tiempos de la red.

El señor Stein establece una relación digital con una bella trentiañera belga. Pero, dadas las notables diferencias de edad entre ambos, no podrá consumarla en el plano físico, cuestión “tangencial” de la cual se encargará, tras no poco convencimiento, un joven aspirante a escritor y maestro de informática, quien adiestra al veterano en el conocimiento del ordenador e internet y le crea el perfil a través del cual accederá a la muchacha.

La joven belga, absorta ante la experiencia y la sensibilidad contenidos en los mensajes del anciano, al ver al joven suplantador de aquel por vez primera, cree encontrar en sí la fundición de dos rasgos no siempre hallables en un solo cuerpo: inteligencia y belleza. Hasta que la mentira haga aguas, cosa que tampoco será para temer en esta comedia blanca, de tono suave y proclive a la contención no obstante su propensión y esencia vodevilescas.

En lugar del señor Stein levanta pecho, sobre todo, en virtud del quehacer de un Richard en buen estado actoral todavía en el rol del amante virtual, y de los dos actores jóvenes que incorporan respectivamente a la amada y al amante físico: Yannis Lespert y Fanny Valette.

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