En el preludio de la invasi贸n: Patria, escrita con sangre

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Bombardeos del 15 de abril de 1961, preludio de la invasi贸n a Gir贸n./Foto: Radio Reloj

鈥淵a nadie habr谩 que pueda
parar su coraz贸n unido y repartido鈥.
Nicol谩s Guill茅n. 鈥淟a Sangre Numerosa鈥

Proteg铆a el aeropuerto del antiguo campamento de Columbia, rebautizado como Ciudad Libertad en Ciudad de La Habana. Hab铆a sido entrenado como artillero para maniobrar las llamadas 鈥4 bocas鈥.

Aquella madrugada del 15 de abril hab铆a sido el joven de 25 a帽os el primero en ver venir a los aviones enemigos B-26. El reloj marcaba las 5 y 30 de la ma帽ana.

El sol comienza a dejar ver mejor las naves cuando Eduardo Garc铆a Delgado pregunta una vez a su compa帽ero, Carlos Laplace Mart铆nez: 鈥溌縀st谩s bien?鈥.

Faltaban 8 minutos para las seis de la ma帽ana cuando el joven se lanz贸 en busca de su “metralleta” al cuarto contiguo. Un B- 26 pas贸 rasante y sin darle tiempo para protegerse, sus 8 ametralladoras dejan una huella continua en su costado derecho.

Afuera, frente聽 al edificio de las Fuerzas A茅reas Revolucionarias, todo esta revuelto y cada combatiente busca su posici贸n ante el ataque sorpresa, hacen alejar a las m谩quinas asesinas.

Ahora Laplace ha llegado al lado del muchacho. La sangre ya corr铆a por el pasillo cuando arremetieron otra vez las r谩fagas.

Eduardo ha intentado levantarse y ahorra se arrastra hasta la puerta.

UN CIENFUEGUERO EN LA HABANA

Una casita humilde los vio nacer, el 13 de octubre de 1935, muy cerca de la Base Naval de Cayo Loco, en Cienfuegos. Era una familia numerosa: 脕ngel Garc铆a y Mar铆a Delgado, sus padres, y sus ocho hermanos: siete varones y dos hembras.

Despu茅s de la victoria de la Revoluci贸n en enero de 1959 fue uno de los primeros j贸venes en incorporarse a las Milicias Nacionales Revolucionarias.

El ni帽o alegre y vivaracho, estudi贸 y se gradu贸 en el Instituto de Segunda Ense帽anza, donde su locuacidad e inter茅s por comentar todo lo que le铆a, le gan贸 el apodo de 鈥淓l Profe”. Luego se traslad贸 a La Habana.

Particip贸 en la venta de bonos destinados a recaudar fondos para los rebeldes,聽 y a partir de enero de 1959,聽 volc贸 todo su entusiasmo en las tareas revolucionarias.

Fue entonces que parti贸 a formarse a la escuela de artilleros de Ciudad Libertad. All铆 adem谩s de Instructor Pol铆tico, era uno de los maestros del curso de alfabetizaci贸n.

EL ATAQUE

Al alba del d铆a 15 de abril, ocho aviones B-26, parten de Centroam茅rica, y violando las normas internacionales al utilizar insignias de la Fuerza A茅rea Revolucionaria, se dirigen hacia distintos puntos.

Uno hacia Miami, donde, le esperaba el show period铆stico para enga帽ar a la opini贸n p煤blica, haciendo creer que es una sublevaci贸n producida en Cuba; los restantes hacia tres aeropuertos de la isla: Ciudad Libertad, San Antonio de los Ba帽os y c. Su objetivo: bombardear la aviaci贸n en tierra y bloquear las defensas ante una agresi贸n mayor.

Los j贸venes artilleros repelen la agresi贸n. Echan mano a todas las armas.

Ante este heroico fuego, algunos pilotos mercenarios arrojan su carga sobre la poblaci贸n civil alrededor del aeropuerto de Ciudad Libertad, en el reparto Marianao, de la capital cubana.

Ante la respuesta, los agresores se retiran. Dejan atr谩s una estela de siete m谩rtires y 53 heridos, entre ellos ni帽os, mujeres y trabajadores. Era el pre谩mbulo de la invasi贸n por Playa Gir贸n.

 

UN MENSAJE ETERNIZADO CON SANGRE

Apenas seis minutos y ser铆an las seis de la ma帽ana. Eduardo ya ha llegado a la puerta y apura su mano. Ya no tiene fuerzas para preguntar por su compa帽ero.

Antes de 鈥減artir鈥 quisiera dejar un mensaje鈥ero s贸lo tiene su sangre. Con ella estampar谩 las ideas por las que siente, vale la pena morir.

El B-26 dispara con m谩s sa帽a. La explosi贸n arrasa con todo lo que queda en la habitaci贸n, incluso el cuerpo del cienfueguero Eduardo Garc铆a Delgado.

Pero no lejos de sus restos, puede leerse entre tanto rojo, el rojo joven de su sangre聽 en el mensaje que alcanz贸 a escribir para su Patria: cinco letras, F-I-D-E-L.

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