Ellas no sienten pena, ¿deberían?

Dos mujeres caminan juntas, tomadas de la mano, apropiándose del mismo espacio y derecho que la sociedad le consiente a las parejas heterosexuales. Dos mujeres se quieren y no dudan en compartir su afecto, bajo el tibio sol de estos días. Dos mujeres se besan en público —un roce de labios inocente— y a su alrededor las miradas de desprecio, el sentimiento de asco, la vergüenza común escandalizada.

-No sé, ¡vaya!, debería darles pena, advierte otra fémina.

Los prejuicios persisten y la realidad se encarga de desafiarlos. Cada día es más frecuente avistar en la calle el desenfado amoroso de dos mujeres (u hombres) que  intentan llevar su vida así, natural, como el resto de la gente, sin sentir discriminación y ofensa hacia una u otra relación. Pero mientras más habitual resulta la escena, más afincada la fobia a lo diferente. Todavía son muchas las personas que conciben y aceptan, en público, solo un tipo de afecto.

Quererse y mostrarlo abiertamente a través de cualquier caricia, atraviesa por una fuerte cultura patriarcal, que aún reconoce como legítimo y obligatorio el sistema de valores vinculado a la heterosexualidad. Censura el beso cándido entre dos féminas con la misma soberbia con que debiera amonestar el besuqueo, casi pornográfico, de dos jóvenes de sexo opuesto o igual en un parque o esquina de la urbe. Lo reprochable, dado el caso, no radica en la condición sexual de quienes se besan, sino en la manera impúdica en que algo tan íntimo es exhibido. Sin embargo, la moral compartida hoy día se manifiesta en ocasiones más condescendiente ante lo obsceno y menos frente aquello que difiere de sus creencias.

La imperante tradición machista y homofóbica repudia las expresiones de afecto entre dos lesbianas, para muchos, la población más oculta y marginada dentro del homosexualismo. Las reacciones y términos usados para definirlas (“repugnantes”, “cochinas”, “repulsivas”) son, verdaderamente injuriosos y enuncian cuán poco alfabetizada continúa la sociedad cubana en temas relacionados con la educación sexual y cívica.

Para la psicóloga y activista Norma Guillard, defensora durante décadas de los derechos de las mujeres lesbianas en Cuba, las situaciones de discriminación y rechazo que las implica representan otra muestra de la violencia de género en el país. Ello hace difícil enfrentar la “lesbofobia” en los ámbitos familiar y social; más cuando ni siquiera existe una observación sistemática sobre sus conflictos, ni se promueve desde edades tempranas una educación sexual que les permita luego a las personas encarar, con la autoestima necesaria, la condición en que desean vivir y ser felices.

No obstante, el asunto rebasa hasta los esfuerzos institucionales y legales  a favor de los derechos de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (LGBTI), incluso en las naciones donde se les han reconocido. Bien reciente, el pasado mes de octubre en Buenos Aires, Argentina —considerada una de las capitales más “gayfriendly” de Latinoamérica— Mariana Gómez, casada con Rocío Girat, fue detenida por besarse en público con la esposa, en un claro ataque a su orientación sexual. El hecho dio lugar a protestas contra el evidente episodio de lesbofobia.

Si besar es, tal como sabemos, un acto liberador y apasionante, su disfrute en público, de forma mesurada y tierna, debiera asumirse sin cuestionamientos sexistas y discriminatorios. A nadie le está dado el poder para decidir quiénes deben hacerlo o no, pero sí la posibilidad de ser más tolerantes, sensibles y respetuosos ante la diferencia.

Roberto Alfonso Lara

Licenciado en Periodismo. Graduado en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2013.

4 Comentarios en “Ellas no sienten pena, ¿deberían?

  • el 10 noviembre, 2017 a las 3:05 pm
    Permalink

    Estoy completamente de acuerdo con el comentario realizado por Alfonso Lara, creo incluso que muchas parejas heteros realizan actos públicos que deberían ser más reprochables que un «inocente» beso entre dos G o dos L.
    Creo, y es mi opinión muy personal, es decir, es la percepción que me da al ver todo lo que pasa en nuestra ciudad, Boulevard, plaza de actos (principalmente cuando nos visita alguna agrupación nacional, en la Benny Moré, ARTEX, etc.) que las Lesbianas le llevan una buena ventaja a los Gays en cuanto a comportamiento normal, tal vez alguien se pregunte ¿y cuál es un comportamiento normal?, pues bien, para mi lo normal es que esas parejas se comporten igual que las parejas heteros de buenos modales y buenas costumbres, es decir nada de querer llamar la atención cuando se está en público, quererse mostrar como las más femeninas siendo gay, eso lo vemos todos los días, y no hablo de todos los Gays porque los hay muy correctos que si no los ves con sus parejas no te das cuenta de que lo son.
    De todo hay en la viña del señor, por ejemplo en las madrugadas después que se terminan las actividades en los centros nocturnos, este tipo de parejas (que en muchos casos, no en todos, nada es general, son bohemios, no se agotan) se dirigen al Rápido de Punta Gorda o al del malecón y allí se forman tremendas algarabías, y allí, después de haber ingerido grandes cantidades de alcohol se puede ver de todo, eso no está bien, ni para una pareja homo ni para una hetero, claro.
    saludos.

    Respuesta
    • el 10 noviembre, 2017 a las 5:03 pm
      Permalink

      Hola, Iron, coincido en algunos puntos con usted, pero en otros difiero un poco. ¿Qué es normal y qué diferente? Si partimos de ese pensamiento, las conductas reconocidas como «normales», lo son porque las hemos establecido los seres humanos con el paso del tiempo. En el caso que nos ocupa, lo más importante es aprender a respetarnos, convivir…, sin tomar en cuenta la elección de la pareja. Hay conceptos que se nos enseñan desde la infancia y forman parte del imaginario social y así se lo transmitimos a nuestras familias. Cuestiono, como usted, algunas muestras de cariño excesivas, más si van ligadas a finales de fiestas y demás. Gracias por comentar.

      Respuesta
  • el 10 noviembre, 2017 a las 1:31 pm
    Permalink

    Magnífico artículo. Muy directo, objetivo y sensible ante una situación cotidiana y real de la sociedad cubana contemporánea. Mis más sinceras felicitaciones!!

    Respuesta
    • el 10 noviembre, 2017 a las 4:00 pm
      Permalink

      Gracias, Ernesto.

      Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles

Compartir