Elián
jue. Dic 12th, 2019
Elián González, el niño que movilizó multitudes, junto a su padre Juan Miguel./Foto: Tomada de Cubahora.cu

Elián González, el niño que movilizó multitudes, junto a su padre Juan Miguel./Foto: Tomada de Cubahora.cu

Este 28 de junio se cumplen 19 años del regreso de Elián González a la Patria, tras siete largos y cruentos meses de secuestro por la extrema derecha cubano-americana de la Florida, esa que todavía continúa, y continuará, provocándole todo tipo de daños a nuestro pueblo, en complicidad con la actual o las posteriores administraciones estadounidenses.

El niño, sacado ilegalmente de Cuba en noviembre de 1999 por su madre —quien pereciera en el intento de llegar a EE.UU.—, se convirtió en un instrumento político de la mafia criolla en el imperio, por lo cual el retorno definitivo a su país supuso duro golpe para sus adalides y resonante victoria nacional.

En realidad, era imposible retenerlo más allí, porque toda Cuba, en vilo, reclamó su regreso, acompañada por millones de personas de todo el planeta y de muchos norteamericanos solidarizados con el abusivo acto; así como de varias instituciones religiosas de gran apoyo en la decisión final del gobierno estadounidense.

Toda Cuba, en vilo, reclamó su regreso, acompañada por millones de personas de todo el planeta./Foto: Archivo
Toda Cuba, en vilo, reclamó su regreso, acompañada por millones de personas de todo el planeta./Foto: Archivo

La retención arbitraria del niño de seis años, reclamado por su padre, el resto de su familia y el pueblo cubano, constituyó el detonante para la activación en nuestro país de un fortísimo movimiento popular que alcanzó las plazas y tribunas de todos los municipios. Indignación, dolor, repudio, patriotismo y fe en la Revolución vertebraron un sentimiento colectivo de repulsa, expresado en concentraciones multitudinarias y esfuerzos generales por el retorno a casa. Una gigantesca batalla de ideas.

A este periodista le cupo el honor, en la Tribuna Abierta de Cumanayagua y ante la presencia de Raúl Castro, en el año 2000, de ser uno de los oradores que celebró la devolución de Elián a los suyos.

Tanto la grandiosa lucha de un pueblo —dirigida por Fidel— como la odisea del niño en la madriguera de los secuestradores, los sucios intentos de estos por comprar su conciencia en formación a través de juguetes y presentes de todo género, la extracción de Eliancito por los servicios de inmigración norteamericanos de la casa de La Pequeña Habana en la madrugada del 22 de abril de 2000 y el proceso legal, constituyen argamasa dramática perfecta para configurar el filme de ficción cubano que el hecho histórico demanda (Bilai Joa Silar estrenó en 2008 el documental La historia de Elián, para Discovery Channel; y Tim Golden, reportero de The New York Times que cubrió el caso para ese medio, presentó hace dos años Elián, otro material del mismo género). Paradójicamente, no ha sido así; como tampoco con los Cinco Héroes, en cuya historia sí mostró atención un director europeo. No puedo comprender ese desinterés de nuestros cineastas hacia sucesos de tal magnitud, como ya he escrito antes.

Foto: Tim Sloan/AFP/Getty Images.
Foto: Tim Sloan/AFP/Getty Images.

Modelo de joven cubano comprometido con la realidad e historia de su país, el hoy día ingeniero industrial Elián González participó, en octubre de 2017, en el Tribunal Yo acuso al imperialismo, celebrado como parte del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, de Sochi, Rusia. Durante su intervención, señaló lo siguiente: “El enemigo ha insistido siempre en que la juventud constituye el principal factor de cambio para lograr sus planes de destruir a la Revolución cubana. Apuesta a que una vez desaparecida, por causas naturales, la generación histórica que lideró la Revolución hacia su triunfo, los jóvenes no sean capaces de sostener las conquistas alcanzadas y cedan espacio para el retorno a Cuba del capitalismo más voraz y destructivo. Precisamente por esta razón, sobre la juventud cubana se dirigen hoy los más variados métodos de subversión e influencia, priorizando para ello el empleo de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones y el inmenso potencial mediático y comunicacional del imperialismo.

“Bien sean productos de esfuerzos dirigidos o indirectos, nuestros muchachos se enfrentan a diario a un volumen abrumador de nociones contrarias a los valores del socialismo; ajenas a la prédica revolucionaria. Somos testigos de la circulación de ‘chatarra audiovisual’ y materiales ajenos a la cultura y costumbres nacionales, los cuales llegan al país por las más disimiles vías, y además otros paquetes no tan difundidos y más abiertamente nocivos, que tienen su génesis en las dependencias de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, responsable de las mal llamadas radio y TV Martí, con fondos del gobierno de EE.UU. Es útil para el imperialismo la juventud descontenta, no comprometida, orientada a la banalidad, no movilizada en función de las tareas del país, ajena a las realidades de Cuba y la humanidad y supuestamente desideologizada, que es una de las formas más peligrosas de ideología”.

Es también útil, hoy, para los jóvenes cubanos, pensar a Elián y sus palabras.

El momento de la llegada a La Habana./  Foto: Adalberto Roque /AFP/Getty Images
El momento de la llegada a La Habana./ Foto: Adalberto Roque /AFP/Getty Images
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