Elefantes de Cienfuegos: solo Ínsua después del Tsunami
jue. Nov 21st, 2019

Elefantes de Cienfuegos: solo Ínsua después del Tsunami

Bien por el equipo. Tanto más por Ínsua… ya son siete./ Foto: Aslam Castellón

Bien por el equipo. Tanto más por Ínsua… ya son siete./ Foto: Aslam Castellón

Dividieron en la doble jornada: con pizarra de 5-1 se impusieron los Vegueros pinareños en el primer duelo, mientras los Elefantes de Cienfuegos ganaban por la mínima, 0-1, el segundo. Para los nuestros, la séptima victoria del diestro Yasmany Ínsua en la temporada es, sin dudas, de lo más trascendental de la jornada.

Dos días para una cerrada y divida decisión frente a papá (o padrastro de muchos años y no tan querido) Pinar… Dos días para despejar un poco los nubarrones que ahora mismo se ciernen en torno a la pretendida clasificación directa del Cienfuegos a la segunda mitad: sanciones, lesiones y enfermedades (hasta de ingresos) dentro de una novena que necesita el refuerzo anímico ante las ausencias, los problemas, las carencias, la competencia, la inexperiencia… y jugar frente a su público no parece quitarles presión.

La alineación del primer duelo ante los Vegueros era un poema, de esos que ni preguntándole al autor entiendes, aunque más allá de la abstracción asumes como algo sombrío… La ausencia de Mateo y Félix, la convocatoria a Oramas y Luis Enrique y el ascenso de Richel al segundo turno eran algunos de los anuncios de cuán complicado estaría el planteamiento del team sobre el terreno (y tanto más a lo interno). La presencia de Carlos Damián sobre la lomita daba un respiro, para quedarnos sin aliento otra vez al contemplar la negrura detrás de las torres. A Erlis Casanova anunció en la apertura la amplificación… La tarde prometía, al menos tensiones.

Los de casa salieron ganando en la baja del primero, cuando Richel conectó de jit y se robó la segunda base para entrar a la goma gracias al indiscutible de Ibáñez. Se ponían en ventaja los paquidermos, pero Carlos Damián estaba trabajando mucho. No iba a durar… y el cántaro lo rompieron los visitadores en el tercero, cuando la seguidilla de jit de Dueñas y Arencibia, luego el ponche de León, desembocaron en el indiscutible remolcador de Lázaro Blanco.

El juego, empatado, fue detenido momentáneamente en el tercero por lluvia; reanudado y sellado definitivamente en la alta del cuarto, con un out y hombres en primera y segunda por los vueltabajeros. Al drenaje del “5” le tocaba asumir entonces, porque los pronósticos del clima tampoco lucían muy alentadores. Y así amaneció en la reanudación.

Sin embargo, se compuso el martes como parecía hacerlo Alex Pérez sobre el montículo por los Elefantes (lo dicho, Carlos Damián no pudo continuar por lanzamientos). Sin sustos entró y cerró el cuarto, e igual hizo Yosvany Torres con la tanda verdinegra. Y de qué manera. Malas rachas mediante, años o mejor forma ausente, el internacional le enseñó a la grada sureña cómo escribió su historia. Sin mucho esfuerzo.

Cuento brevísimo: nada para nadie; cuatro imparables en seis entradas que ni recordamos. No hubo forma. Todo el mérito para él… y para sus compañeros, que sumaron 17 jits y cuatro carreras (5-1) con el desfile de Pérez, Ozuna y Abel Campos. Humo.

Media hora para recomponer emociones.

ÍNSUA

Fe. Y me repito. Años atrás sería una de las últimas palabras que alguien, cualquiera, nadie, escogería al advertir la presencia de Yasmany Ínsua en la lomita por los Elefantes. Pero en este ha vuelto irreconocible, dicen los unos que por la barba, los otros todavía nos lo preguntamos sin que importe tanto la respuesta. Saber a ratos es complicado, y te mantiene en jaque cuando conoces, por ejemplo, que tiene molestias en el brazo, que lleva cuatro salidas así, que le duele… y de todas formas asume. Y gana. Aunque esta tarde nos tuvo en oración durante todo el juego.

Casi puedo jurar que nadie en el “5 de Septiembre” conocía a Yoandy Cruz, su oponente. Después de hoy, lo recordarán. Definitivamente la hizo, la cruz. Fue un partidazo el que ambos tiraron. Solo dos jits permitieron per cápita, y el pinareño estuvo por el no jit no run hasta el quinto. “Lindo”, “bueno”, “partidazo”, decían del duelo; “preocupante”, “vital”, mascullábamos por lo interno por cuanto implicaba para los paquidermos… Pero estaba Ínsua en la lomita. Fe.

Para el diestro rodense el partido debía ser corto, era una de las condicionantes para su actuación. Sin embargo, se alargó a extrainnings, ocho entradas (recordemos que el segundo es a siete), agotador incluso en condiciones normales.

Cruz aguantó el tú a tú hasta el sexto, cuando reparamos de momento en la ofensiva local (y si hasta aquí no he mencionado bateadores, sabrán por qué). Un boleto a Ibañez y un jit de Pavel lo sacaron del montículo, poniendo a Isbel Hernández en su lugar. Me pareció apresurada la alzadora, pero Pinar andaba contra la pared y los números del relevo no necesitaban traducción (siete salvados, un PCL 1.47). Ganó el librito, no la intuición (mucho menos la mía, faltara más).

Con par de ponches devolvió Isbel las cosas a su sitio y por el wild en el último envío mandaron a Ibáñez en arriesgado corring a la goma. Out. Esperado. Se enfriaban las acciones. Versión extendida. La vida en el brazo de Ínsua. Una manada colgada de él.

En la alta del octavo, historia repetida. La baja fue de mejor suerte para los verdinegros: jit de Lazo en calidad de emergente, Chirino de cambio buscando velocidad con la ventaja y aunque falló Luis Enrique en el intento de toque, Isbel les concedió el deseo con un balk. Chirino tenía hasta a los narradores virados a primera. La “Centella de Lajas”, lo llamó Digno Rodríguez. Entonces Barbarito, también de emergente, se vistió de héroe y lo empujó la goma.

Bien por el equipo. Tanto más por Ínsua… ya son siete.

Solo para actualizar, de momento van quintos en la tabla (21-14). Si los de arriba están próximos, Camagüey (24-10), Santiago (23-12), Sancti Spíritus (22-12) y Matanzas (22-12), sépase que también los de atrás: Las Tunas (20-14), Granma (19-15) e Isla de la Juventud (19-16).

Ganar. No hay de otra.

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