El tránsito hacia las cocinas de inducción

La oferta de cocinas de inducción en Cuba pretende suplantar el empleo de las hornillas eléctricas, en tanto se concreta la venta liberada de combustible doméstico.

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Para la compra de la cocina de inducción se exige la libreta de la canasta básica, a fin de evitar el acaparamiento. / Foto: Roberto Garaicoa

Unos 8 mil 600 módulos de cocinas de inducción estarán a la venta desde el próximo lunes, 20 de junio, en mercados industriales de seis municipios de la provincia, con las excepciones de Cienfuegos y Cumanayagua, informó José Luis Bilbao Ramos, especialista del Grupo Empresarial de Comercio.

Aunque la cifra aún no satisface la demanda (calculada en alrededor de 60 mil), este año se planifica el expendio de 17 mil 600, superior a los 15 mil 990 ofertados en 2015. “Imagino que conforme a las posibilidades económicas, el número seguirá en ascenso”, comentó el funcionario.

Respecto a la primera experiencia, la única “novedad” resulta la suma de establecimientos donde efectuar la compra, pues el contenido del módulo no varía, se mantiene el precio de 500 pesos (CUP), así como la facilidad para adquirirlo mediante un crédito bancario.

La estrategia responde a la necesidad de buscar mejores formas de cocción, con el marcado propósito de sustituir las hornillas, una inversión nada feliz ni para el Estado ni para el bolsillo del trabajador, debido a las constantes roturas y a la inestable prestación de los talleres.

Tampoco pasa por alto el impacto positivo en el ahorro de energía eléctrica, deducido aproximadamente en un 30 por ciento, de acuerdo con autoridades del Ministerio de Energía y Minas (Minem).

Otto Molina Peñalver, directivo del Programa de Ahorro Energético, apunta que pese al suministro hasta el momento de unas 45 mil 554 resistencias de importación (de factura  china y colombiana), el desgaste de las hornillas es evidente, dado la extensión de su vida útil de tres a diez años de uso.

“Al introducir nuevas tecnologías en la cocina cubana, disminuirá de forma progresiva la comercialización de piezas de repuesto. De hecho, inicialmente el país dispuso un fondo de 57 mil millones de pesos, limitado ahora a cerca de 20 mil millones”, agregó.

Otra posibilidad constituye la venta liberada del gas, medida que debió materializarse aquí en el transcurso de 2015, según declaró al periódico (en la edición del 27 de febrero) Sarahí González Pérez, directora de Atención al Cliente en la Empresa Comercializadora de Combustibles.

“El Ministerio de Economía y Planificación (MEP) —aseguró entonces— prevé que todas las provincias comiencen dentro de este año. (…) A Cupet se le ha aprobado la importación de los recursos necesarios”.

A la espera de noticias alentadoras, la premura en los cambios por venir se impone.

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