El tesoro nacional: Nicolasito en plan corre corre para “big Jerry”

Aunque sus guionistas Jim Kouf y Cormac Wibberly juren y perjuren que escribieron el libreto de El tesoro nacional (National Treasure, 2004) antes de publicarse el bestseller El Código Da Vinci, nadie dejaría de advertir que su tremendista juego con la historia mundial guardaba mucha relación con la grandilocuencia del hipermencionado texto de Dan Brown. Esto, incorporado a una curiosa mezcla calcada de Los exploradores del arca perdida, de Spielberg y hasta del clásico de Huston, El halcón maltés. O sea, que se trata de un asunto de plagio múltiple, delito que en nuestros santos días ya dejó de ser punible en predios hollywoodenses, sabemos.

Sea dicha la historia del filme en dos palabras: al dorso de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos se encuentra, en tinta invisible, el mapa de un fabuloso tesoro masónico con el cual de un modo u otro se relacionan la humanidad casi en pleno, siglos y siglos de historia. Tras la pista irán el bueno de Nicolas Cage, una archivera interpretada por ese gélido bombón alemán nombrado Diane Kruger y un hacker informático amigo de ambos, por un lado; y por el otro una banda de mercenarios y el FBI, con Harvey Keitel al frente.
La acción abarca medio planeta, prácticamente toda USA, y hay corre corre de cabo a rabo. La dirección del insípido Jon Turteltaub apenas se nota porque esta es otra de las famosas superproducciones -costó 105 millones- del productor más poderoso de la historia de Hollywood: Jerry Bruckheimer. Y en las cintas de su factoría, el realizador recibe órdenes por vía directa de la voz del magnate durante cada cuarto de hora del rodaje. Ya hemos hablado varias veces en esta columna del cine de Bruckheimer (lo hicimos con Top Gun, Marea Roja, Enemigo público, Armagedón, Convictos en el aire, La roca, Piratas del Caribe, Pearl Harbor, El Halcón Negro derribado, El rey Arturo u otras de su sello), cuyo estilo nuestros lectores y los cinéfilos en general conocen bien. Con Bruckheimer no hay caso sino para hablar de otra cosa que no sea aparatosidad, piromanía, fastuosidad de tecnología superpunta, deslumbramiento apabullante de recursos…, en fin, historias de mucho continente y muy poco contenido, relatos hueros cuya orfandad caracterológica es notoria.
Tal cual sucede en El tesoro nacional. Apoteosis de adrenalina, paroxismo de la acción y personajes-sombras que no acaban de proyectar su plasma en pantalla. Nicolasito Cage (hace poco comentamos otras memez suya aquí), que ya ni se acuerda de los tiempos en que cogiera un Oscar por Adiós a Las Vegas, es un pelele del mercado al que de nuevo contrata el big Jerry (ya lo hizo de forma previa en Convictos en el aire), quien demuestra una vez más cómo el dinero puede corromper a actores que alguna vez fueron buenos. Cierto día, el que era su amigo del alma, Sean Penn, se lo dijo a la cara. Nunca jamás el sobrino medio tarado de Coppola volvió a hablarle. Si los espectadores hicieran lo mismo que Sean, este cine no existiría. Pero, deliro, porque entonces estaríamos hablando sobre el  fin de la pantalla de la cual vive y come Hollywood; y eso, hoy día, sería una historia mucho menos creíble que las El Código Da Vinci y El tesoro nacional, en paquete doble.

Julio Martínez Molina

Julio Martínez Molina

Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista del diario 5 de Septiembre y crítico audiovisual. Miembro de la UPEC, la UNEAC, la FIPRESCI y la Asociación Cubana de la Crítica Cinematográfica

2 Comentarios en “El tesoro nacional: Nicolasito en plan corre corre para “big Jerry”

  • Julio Martínez Molina
    el 5 noviembre, 2017 a las 4:45 pm
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    Hay que ver de todo, bon ami. Saludos y larga vida a tu retina.

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  • Avatar
    el 2 noviembre, 2017 a las 5:39 pm
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    A ver si descubren que Nicolasito anduvo manoseando a alguna o alguno y lo vetan por un tiempillo, a lo mejor recobra la lucidez perdida. Pero señor crítico, me parece que big Jerry no le desagrada, ve mucho «cine» del señor del estudio del árbol tronado. SALUDOS!!!!!

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