“El terrorismo es una bestia que devora inocentes en todo el mundo”

0
558
Fabio Di Celmo junto a su madre Ora Bassi. /Foto: Ecured
Fabio Di Celmo junto a su madre Ora Bassi. /Foto: Ecured

La tarde del jueves 4 de septiembre de 1997 pudo haber sido apacible, como cualquier otra en la capital cubana, si un mercenario a sueldo de la CIA norteamericana, alquilado a través de un terrorista internacional como Luis Posada Carriles, no hubiera contratado al sicario y le facilitara la metralla necesaria para asesinar mediante actos de sabotaje a personas inocentes y crear un caos.

Pero el mercenario de origen salvadore√Īo Ernesto Cruz Le√≥n, como hizo antes en el transcurso de pocas horas en otros lugares de La Habana, coloc√≥ ese d√≠a y activ√≥ con toda tranquilidad dentro de un cenicero, ante la presencia inocente de un ni√Īo sentado cerca y de sus padres entretenidos en el lobby del hotel Copacabana, la bomba que no permitir√≠a que el joven italiano Fabio Di Celmo sobrepasara sus 32 a√Īos de edad.

Fabio hab√≠a nacido en G√©nova, Italia, el primero de junio de 1965, practicaba f√ļtbol desde los 7 a√Īos y lleg√≥ a ser un amante de ese deporte en el que ideaba combinaciones para facturar goles perfectos. Cuando se decidi√≥ a permanecer en nuestra Patria realizaba gestiones para multiplicar el turismo italiano en Cuba. Al morir, devino s√≠mbolo para los j√≥venes en la Isla y del mundo.

La historia es tan brutal que, Giustino, el doliente y valiente padre del joven Di Celmo, defini√≥ la esencia de la terrible pr√°ctica imperial al expresar: “El terrorismo es una bestia que devora v√≠ctimas inocentes en todo el mundo”. Influido por el dolor de aquel anciano, el realizador cinematogr√°fico italiano √Āngelo Rizzo, creador de la pel√≠cula Cuando la verdad despierta, que en un inicio pens√≥ llamar El muchacho de Copacabana, declar√≥: “Me motiv√≥ hacer la pel√≠cula no s√≥lo denunciar el horrendo crimen perpetrado contra un coterr√°neo m√≠o, sino sobre todo dejar claro que el terrorismo, venga de donde venga, no se circunscribe a un solo pa√≠s, sino que afecta a todo el mundo. Mata a personas inocentes lo mismo en Cuba que en Italia, que en Oriente Medio o en Europa, o en Estados Unidos. La historia del joven Fabio es un pretexto cinematogr√°fico para decir que esos que se autoproclaman luchadores contra el terrorismo son los m√°s grandes terroristas del planeta”.

Giustino Di Celmo. /Foto Ecured
Giustino Di Celmo. /Foto Ecured

Giustino era muy querido en Cuba. Nació en Salerno, Italia, el 24 de diciembre de 1920. Comerciante de profesión llegó a nuestro país por primera vez en 1992, junto con su hijo Fabio, y ambos se enamoraron perdidamente de la Isla y sus gentes.

En los a√Īos m√°s dif√≠ciles del Per√≠odo Especial, padre e hijo desafiaron el bloqueo y las amenazas que se cern√≠an sobre Cuba, brindando ayuda en la obtenci√≥n de mercanc√≠as deficitarias para el pueblo cubano. Dec√≠a Giustino que recordaba sus tiempos de la Segunda Guerra Mundial en Italia, donde fue veterano luchador antifascista. Conoci√≥ bien el fascismo pues permaneci√≥ en un campo de concentraci√≥n nazi y padeci√≥ los horrendos sufrimientos de su pueblo ocupado por las hordas hitlerianas.

Bajo el dolor y la pena del asesinato de su hijo, Giustino y su esposa Ora Bassi, trasladaron el cad√°ver de Fabio a su ciudad natal donde fue enterrado, y la madre, (ella falleci√≥ en Italia el primero de junio de 2012, el mismo d√≠a que su hijo Fabio hubiera cumplido 47 a√Īos), qued√≥ a su cuidado all√°, pero el padre decidi√≥ vivir definitivamente en Cuba y dedic√≥ los √ļltimos a√Īos de su existencia a la denuncia de los actos terroristas contra nuestro pa√≠s desde todas las tribunas posibles. Nunca ces√≥ de abogar por el cese del bloqueo de Estados Unidos a la Isla. Fue un abanderado de la batalla por el regreso del ni√Īo Eli√°n Gonz√°lez durante su secuestro por la mafia de Miami, y por el regreso definitivo a la Patria de los Cinco H√©roes prisioneros del imperio donde tuvieron injusta prisi√≥n.

Plenamente identificado con los principios y la obra de la Revolución Cubana, luego de la pérdida de su hijo, por voluntad expresa solicitó su ingreso en las filas del Partido Comunista de Cuba, condición excepcional que le fue concedida el 30 de septiembre de 1997.

En una entrevista confes√≥: “Escog√≠ a Cuba para vivir y morir en ella, porque gan√© la convicci√≥n de que el socialismo verdadero no pod√≠a acabarse. La humanidad deb√≠a avanzar y no estancarse, para no retroceder. Fue la ca√≠da del socialismo y el derrumbe de la URSS lo que me impuls√≥ a venir a esta tierra. Pens√© en viajar a otro pa√≠s socialista y ayudar a ese pueblo, pens√© en Vietnam, en Corea del Norte y en Cuba, y me decid√≠ por Cuba, por su historia tan hermosa, su √©tica, sus principios pol√≠ticos, y porque conoc√≠a el idioma espa√Īol”.

Giustino falleci√≥ en La Habana el primero de septiembre de 2015. Aqu√≠ hab√≠a permanecido hasta entonces cuidando el recuerdo de su hijo amado. Un d√≠a nost√°lgico coment√≥ en una entrevista: “Si yo hubiera sido otro hombre, si no hubiera pensado como pienso, me habr√≠a ido definitivamente de esta Isla tras aquel septiembre tr√°gico; sin embargo, volv√≠, y al mismo hotel donde la bomba americana me mat√≥ a mi muchacho. Aqu√≠ me siento m√°s cerca de √©l y lo veo a cada rato”.

Con su ejemplo cautiv√≥ el cari√Īo y admiraci√≥n de nuestro pueblo que lo reconoce como ejemplo de solidaridad con nuestra Patria. En atenci√≥n a la voluntad de sus hijos, su cad√°ver fue cremado y con posterioridad sus cenizas trasladadas a Italia.

All√°, en el cementerio Arenzano, de G√©nova, reposa su hijo Fabio, y sobre su tumba persiste una perenne denuncia, escrita como epitafio: “El 4 de septiembre de 1997 una bomba asesina de un mercenario salvadore√Īo apag√≥ la vida del joven Fabio Di Celmo”. El original, escrito por Giustino dec√≠a: “una bomba americana asesina”, pero las autoridades italianas, presionadas por la Embajada de Estados Unidos, exigieron que se omitiera el gentilicio al lado de la palabra bomba.

Es que hasta a los epitafios de las tumbas de cementerios ajenos llegan las presiones de las embajadas estadounidenses en todo el mundo.

Dejar respuesta