El pueblo uniformado en línea con la recuperación en Cienfuegos

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Oficiales, sargentos y soldados laboran más de doce horas diarias en el saneamiento. / Foto: Juan Carlos Dorado

Cuando el Señor de la Vanguardia, el comandante Camilo Cienfuegos, definía al Ejército Rebelde como el pueblo uniformado, no hacía más que ratificar la esencia de esa fuerza. Por eso, una vez más, tras las secuelas dejadas por el huracán Irma, oficiales, sargentos y soldados de la Región Militar Cienfuegos (RMC) sustituyeron, momentáneamente, las armas y demás medios de combate por palas, guatacas, picos y otros útiles de limpieza empleados en la recogida de desechos sólidos.

En plena faena de recuperación encontramos a una brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la barriada de San Lázaro, en la ciudad de Cienfuegos. “Una vez decretada la fase recuperativa, más de cien efectivos de la RMC fuimos movilizados de inmediato para sumarnos al saneamiento. Nuestras brigadas han participado, de conjunto con otros organismos, en Caunao, Punta Gorda, Playa Alegre, Junco Sur, O’Bourque y La Juanita”, precisa el teniente coronel Rodolfo Alarcón Soriano, al frente de la tropa procedente de la Escuela de Preparación para la Defensa Comandante Manuel “Piti” Fajardo.

Jornadas que se extienden por doce y catorce horas diarias, si bien agotadoras, no mellan el espíritu y sacrificio de los combatientes, los que codo a codo con trabajadores de otros organismos, laboran de espalda al reloj y al cansancio. “Ha sido una experiencia muy enriquecedora pues en lo personal ha consolidado valores en mí como la solidaridad humana, el compañerismo y el sentido del deber. Para nosotros, los jóvenes, resulta enseñanza de abnegación por un objetivo común en bien del pueblo”, sostiene con orgullo el soldado Adrián Marín Martell.

Al decir de Raúl Pérez López, subdelegado general de la Agricultura en la provincia, ahora mismo en San Lázaro respaldan el desempeño de las FAR con el aporte de diez camiones de volteo y tres cargadores, cuyos choferes y operadores, algunos de lejos, se mantienen firmes detrás del timón hasta no transportar más de mil metros cúbicos diarios de ramas, troncos y otros desechos sólidos.

Palabras de elogios tuvo el trabajador de Comunales, Aquilino Pérez Estables, para quienes ahora se sumaron a las actividades habituales de limpieza, con la diferencia que los volúmenes de material a recoger ahora son “mayúsculos” a consecuencia del fenómeno meteorológico, según sus propias palabras.

Como en el resto de las demarcaciones de los consejos populares, los pobladores de San Lázaro no se muestran ajenos al ingente esfuerzo por sanear cada rincón y con ello evitar la proliferación de vectores y otros agentes dañinos a la salud comunitaria. Esta vecina se encarga del buchito de café, mientras aquella reparte agua fría para atenuar el sofocante calor.

“¡Qué menos podíamos hacer, si estamos conscientes de la tremenda importancia de lo que hacen por nosotros”, expresó agradecida, jarra en mano, Bárbara Contreras Armenteros, presidenta de la organización de base No. 10 del Comité de Defensa de la Revolución y coordinadora de la Zona en la barriada.

El gran empeño de los cienfuegueros es borrar cuanto antes las nefastas huellas dejadas por “Irma”, cuando las fuertes rachas de viento y la lluvia asociada al fenómeno atmosférico se ensañaron con la floresta y edificaciones endebles y pocas seguras. “Qué refulja la Perla está entre los compromisos del pueblo uniformado, el mismo que jamás fallará a sus raíces”, aseguró Alarcón Soriano.

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