El Petro: una respuesta original a las agresiones imperiales

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Con el Petro Venezuela se convirtió en el primer país en emitir su propia moneda digital./Foto: Tomada de la Web

Andrés Martínez Ravelo*

Tratar de retrasar los procesos de integración y desarrollo social en los países de América Latina y del Caribe, es uno de los principales frentes de combate del imperialismo y de sus mecanismos de dominación en el mundo.

Esa es la razón por la que la prioridad de sus arremetidas se dirigen hoy a la Venezuela bolivariana, blanco de todo tipo de acciones terroristas, guerras económicas, guarimbas, intentos de golpes de Estado, ataques a instituciones estatales, sedes diplomáticas y de partidos políticos, agresiones contra el sistema de transporte público, entre otros.

Nadie puede dudar entonces que la respuesta a dichas agresiones por parte del pueblo venezolano ha sido revolucionaria y contundente, derrotándolo una y otra vez. Dentro de las últimas, y quizás una de las más progresistas, originales y radicales, no solo para el pueblo bolivariano, sino para el resto del mundo, por el impacto que de seguro tendrá en la arquitectura financiera imperante, se encuentra el lanzamiento de el Petro o Petrocoin: criptomoneda con respaldo en petróleo, el que ha hecho temblar a los principales mecanismos financieros del imperio. Señalo tan solo que el país con mayores reservas probadas de petróleo en el mundo es Venezuela, las que ascienden a 326 mil millones de barriles y al ritmo actual de producción, tendría petróleo para más de 300 años.

Este tipo de dinero (existente desde los años 90 del siglo XX) viene a sustituir al papel moneda que ha imperado durante más de 300 años y que en su momento suplantó a la moneda metálica, y esta, a su vez, al trueque. La misma difiere del dinero convencional en que solo está en la web y unicamente lo podemos tener en forma digital.

Hasta ahora circulan en el mundo cientos de monedas electrónicas que tuvieron como pioneras al primer pago enviado en 1994 y posteriormente el Bitcoin: criptodivisa introducida hace diez años, como método alternativo al sistema financiero mundial. El Bitcoin se ha convertido en la moneda digital más utilizada en el mercado financiero y no está respaldada por ningún gobierno. Junto a esta, han aparecido otras criptomonedas con diferentes especificaciones, las que se calculan en más de 600.

El lanzamiento de este novedoso medio de intercambio de tipo digital, que por su naturaleza no posee ningún punto central que controle la oferta de dinero (dígase con ello: los principales centros de poder del imperialismo yanqui), crea nuevos escenarios al sistema financiero internacional.

Ahora aparecen los conservadores del sistema bancario internacional y sus acólitos, sobredimensionando con el uso de esta moneda electrónica, la imposibilidad de establecer regulaciones contra el lavado de dinero o del narcotráfico. A esta altura del juego, cabe preguntarse: ¿Es que acaso el actual sistema financiero imperante a nivel planetario ha evitado el lavado de dinero proveniente del narcotráfico o los paraísos fiscales? ¿No será que se le acabaron sus prerrogativas y sus políticas centralizadoras de poder imperial con el que pueden imponer condiciones a las economías del resto de los países mediante su modelo de gobierno global?

Lo segundo es que el Petro, a diferencia del resto de las criptomonedas existentes, sí estará respaldada por reservas de recursos: el petróleo. Producto que constituye en la actualidad el primero relacionado directamente con el suministro global de bienes y servicios,  lo que no sucedió en su momento con el patrón oro y mucho menos lo que sucede en la actualidad con el dólar; sobre todo después de abandonar los Estados Unidos en 1973 los acuerdos de Breton Wood firmados en 1944.

Dicha ruptura y la hegemonía del dólar han contribuido al crecimiento disparatado de la oferta monetaria mundial, inmensamente superior al crecimiento total de los bienes y servicios que la sociedad es capaz de producir, provocando crisis financieras en distintos países, las que han ido en detrimento de los pueblos y de los más desprotegidos; pero que han engordado a las instituciones bancarias del norte y a las burguesías parásitas.

Comienzan entonces los ataques y las acusaciones obcecadas contra el Petrocoin exigiendo “transparencia y claridad”, “regulaciones”; así como acusaciones de “falta de conocimiento” o de que “no existe control legislativo”, entre otras falsedades.

Por supuesto que los miedos aparecen y el odio se exacerba ante la original idea, la cual permitirá al gobierno venezolano contrarrestar el bloqueo económico y financiero perpetrado contra la Revolución Bolivariana y el pueblo venezolano; fortalecerá la soberanía monetaria del país y por supuesto que permitirá al Gobierno Bolivariano de Venezuela, llevar adelante su propio proyecto social. No menos importante es que se enfrentará al sistema financiero internacional, el que ha impuesto la centralización de todas las relaciones económicas que se efectúan en el planeta alrededor de la moneda del imperio: el dólar.

Venezuela y su gobierno revolucionario anunciaron la puesta en marcha de la reconversión monetaria con anclaje a la criptomoneda, el Petro, a partir del próximo 20 de agosto, cambiando las reglas del juego de la arquitectura financiera, y eso no se lo perdonan los imperialistas.

*Director provincial de Economía y Planificación.

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