El Padre de la Patria

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Detalle del Monumento a Céspedes en la Plaza de la Revolución de Bayamo, que refleja el momento del fusilamiento a Oscar.
Detalle del Monumento a Céspedes en la Plaza de la Revolución de Bayamo, que refleja el momento del fusilamiento a Oscar.

Herederos de enormes sacrificios, los cubanos amamos a quienes construyeron la Patria y a los que continuaron la lucha por ella en todas las épocas. Recordamos hoy a Carlos Manuel de Céspedes, quien ganó, ¡a qué costo!, el título de Padre de la Patria.

El 27 de mayo de 1870, v√≠ctima de una delaci√≥n, fue capturado en el lugar donde disfrutaba de su luna de miel y se repon√≠a de heridas, Amado Oscar de C√©spedes y C√©spedes, joven teniente del Ej√©rcito Libertador, por m√°s se√Īas hijo del Presidente de la Rep√ļblica de Cuba en Armas, llevado de urgencia a Puerto Pr√≠ncipe (hoy Camag√ľey), y puesto a disposici√≥n del Gobernador y Capit√°n General de la Isla Antonio Caballero y Fern√°ndez de Rodas, quien personalmente dirig√≠a las operaciones en aquella regi√≥n.

Ante la negativa a colaborar, un presuroso Consejo de Guerra hispano lo conden√≥ a la pena de muerte. Ofreci√©ronle la conmutaci√≥n de la sentencia si revelaba secretos de guerra y el lugar donde estaba su padre, pero Amado Oscar, de apenas 23 a√Īos, se mantuvo firme y ripost√≥: “El apellido de mi familia no se mancilla as√≠”. Dos d√≠as despu√©s, el 29, fue ejecutado. Por cierto, se conoce que antes de recibir los plomos asesinos dio vivas a Cuba Libre.

Amado Oscar de C√©spedes y C√©spedes. Ten√≠a 23 a√Īos cuando fue fusilado en Puerto Pr√≠ncipe tras sumar√≠simo Consejo de Guerra.
Amado Oscar de C√©spedes y C√©spedes. Ten√≠a 23 a√Īos cuando fue fusilado en Puerto Pr√≠ncipe tras sumar√≠simo Consejo de Guerra.

Utilizando una indigna estratagema con la cual enlodaba a√ļn m√°s su apellido y su honor militar, ya fusilado el joven mamb√≠, el 1 de junio Antonio Caballero dirigi√≥ a Carlos Manuel de C√©spedes una carta redactada en los siguientes t√©rminos: “En mi poder, prisionero, su hijo Oscar. En sus manos de usted (sic) est√° su salvaci√≥n: d√≠game en qu√© punto de la costa quiere embarcarse con su tropa para darle absolutas garant√≠as de salida. Responda con el portador”.

Pudiera asombrar a alguno la artera patra√Īa del militar hispano, pero es que en todos los tiempos el enga√Īo y el chantaje, la trampa, la indignidad, la mentira, han sido armas inmundas a las que recurren los poderosos del mundo.

El Presidente cubano apenas pod√≠a creer que la vileza y deshonor de un alto oficial espa√Īol pudiera llegar a tanto. Lleno de abrumadores presagios, en altiva y dolorosa respuesta escribi√≥ el 2 de junio de 1870 desde el campamento de Cuyaguajal: “Es en mi poder la carta de vuestra Excelencia, donde me informa de la fatal desgracia en que mi hijo Oscar ha sido hecho prisionero por fuerzas de su mando y, a su vez, la conminaci√≥n de que hace vuestra Excelencia para salvar a mi hijo, de que abandone el pa√≠s ofreci√©ndome lugar de salida.

‚ÄúDuro se me hace pensar que un militar digno y pundonoroso como vuestra Excelencia, pueda permitir semejante venganza si no acato su voluntad; pero si as√≠ lo hiciere, Oscar no es mi √ļnico hijo, lo son todos los cubanos que mueren por nuestras libertades patrias”.

Desde entonces los cubanos llamamos a Céspedes el Padre de la Patria y vivimos orgullosos del estoicismo de los fundadores, y los que les siguieron en la Historia.

Por eso amamos también a los que desarrollan la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, y luchamos por hacerla fuerte económica e ideológicamente, para poder seguir siempre escribiendo páginas de cubanía como la que recordamos hoy.

Valla en el Parque de la Patria, en la ciudad de Bayamo.
Valla en el Parque de la Patria, en la ciudad de Bayamo.

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