El hicaco y yo

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El arbusto es propio de zonas costeras y márgenes de los ríos

De muchacho solía darme mis escapadas al río, a contrapelo de la prohibición paternal. Gracias a esas furtivas aventuras podía refrescar de la persistente canícula del verano cubano y disfrutar de las travesuras de la chiquillada del barrio que me acompañaba.

Empero, además del chapuzón y las tropelías acuáticas, a todos nos gustaba deambular por la orilla de la corriente, en la cual crecía exuberante vegetación con todo tipo de plantas. Entre ellas prefería una que ofrecía deliciosos frutos comestibles: el hicaco.

Con los años y el estudio supe que aquel obsequio de la naturaleza era un arbusto de la familia de las Crisobalanáceas, de tres a cuatro metros de altura, con muchos ramos poblados de hojas alternas, ovaladas, muy obtusas, coriáceas y nerviosas; flores de cinco pétalos blanquecinos, agrupadas en las axilas de los ramos más altos, y fruto en drupa del tamaño, forma y color de la ciruela Claudia, y, además, que era espontáneo en las Antillas.

Las flores son pequeñas, blancas, en racimos, aparecen a finales de la primavera. A fines del verano se produce el fruto en racimos, el del individuo costero es redondo, de hasta 5 cm de diámetro, amarillo pálido con rubor rosado o púrpura oscuro, mientras que el del individuo del interior es oval, de 2,5 cm de largo, y púrpura oscuro.

A propósito, el fruto es una drupa muy similar al durazno aunque más pequeño, con epicarpio cuyo color puede variar con matices entre marfil pálido y magenta purpúreo y mesocarpio blanco de consistencia algodonosa. Su sabor es muy suave, por lo cual es empleado principalmente para ser consumido preparado en almíbar en el estado Zulia, Venezuela donde se le conoce como dulce de icaco, así como en diferentes partes de Colombia.

El Chrysobalanus icaco o hicaco, por su nombre científico, tiene su hábitat natural cerca de playas marinas y en el interior continental de la América tropical y la Cuenca del Caribe, incluyendo a Cuba, sur de la Florida y las Bahamas.

Además del sabor…

La especie que se da en la costa es altamente tolerante a la sal, por lo cual a menudo se planta para estabilizar los bordes de la playa y evitar la erosión. También se emplea como planta ornamental.

Su fruta es comestible y se usa para preparar jaleas y dulces, ya en refrescos, ya en golosinas con almíbar; en tanto, fermentado con azúcar, puede ingerirse en forma de cocktel o licor. Al igual que las hojas, producen un tinte negro. Las semillas se consumen crudas o tostadas y tienen también interés artesanal, ya que con ellas se fabrican collares y aretes.

En la medicina tradicional sus hojas, corteza y raíces benefician por sus propiedades como astringentes y se cree eficaz como hipoglucémico y para combatir el virus del Sida. Es fuente de vitaminas, minerales, carbohidratos y grasas.
Otros usos que se le dan a la planta es como combustible, en carbón o lecha para cocinar, amén del empleo en edificar diversas construcciones y muebles con la madera. También se le ha usado en cercas vivas.

Pero ojo, una especie hermana puede ocasionar serios trastornos a la salud humana y del resto del reino animal en sentido general. En Estados Unidos se han reportado casos fatales de envenenamiento y frecuentemente la rápida muerte de los animales que han comido la semilla.

El fruto es delicioso

La planta en cuestión es más pequeña, llamada hicaco cimarrón, tiene propiedades análogas. Esta crece en los mismos lugares, pero se la encuentran también más hacia el interior, a la orilla de los ríos, arroyos y lagunas, no lejos del mar.

Experiencia guantanamera

A continuación reproducimos un artículo publicado en un sitio web de la provincia más oriental de Cuba.

Desde el año 2016 se ejecutan en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt (Pnah), de forma experimental, las primeras acciones silviculturales con el hicaco (Chrysobalanus icaco L), especie de frutal con potencialidades alimentarias para la fauna silvestre y los seres humanos, y atributos en la protección de los suelos del área protegida más importante de Cuba.

Más de tres decenas de hectáreas de tierras degradadas por prospecciones mineras en la zona de Piloto, perteneciente al departamento de conservación La Melba, son reforestadas con el método de siembra por vía directa de la citada especie, también conocida como ciruela de algodón.

Esas acciones apuntan a evaluar la factibilidad del cultivo y definir la vía más efectiva para su expansión, en aras de incrementar la cobertura vegetal en la altiplanicie de El Toldo, lugar donde se encuentra el pico más alto del Parque Nacional, declarado por la Unesco Patrimonio Mundial de la Naturaleza en el año 2001.

Otras zonas montañosas beneficiadas serán Las Municiones, Vega Grande y La Vuelta, ubicadas en Yateras y Manuel Tames, donde el hicaco podría cultivarse en zonas verdes y en las orillas de las carreteras.

Las pesquisas son impulsadas por especialistas de la Unidad Presupuestada de Servicios Ambientales (Upsa) Alejandro de Humboldt, adscrita a la delegación guantanamera del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (Citma), y el Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (Inifat), entre otras entidades.

Sobre el fomento de la planta en áreas del Pnah, núcleo fundamental de la Reserva de la biosfera Cuchillas del Toa, sitio que atesora la mayor biodiversidad del Caribe Insular, Venceremos dialogó con el MSc. Gerardo Begué Quiala, subdirector de la Upsa y uno de los autores del estudio.
¿Por qué se considera un cultivo alternativo en áreas protegidas?

“Porque se utiliza para enfrentar necesidades humanas prioritarias aún insatisfechas como la alimentación, salud, y también como materia prima, pues contiene principios activos útiles en diferentes industrias.

“La planta, oriunda de las zonas tropicales de América y África, crece hasta cinco o seis metros de alto, con follaje denso, flores diminutas, frutos de piel lisa en racimos de color blanco o rosado, similar al durazno, con una semilla que encierra una almendra redondeada comestible y rica en aceites.

“Su madera sirve para leña, fabricación de carbón y construcción de muebles rústicos”.

A diferencia de otros países de Sudamérica, apenas se utiliza en Cuba como especie frutal.

“Su uso es limitado en el país. Sus frutos contienen vitaminas, minerales y carbohidratos, pero también altos niveles de taninos, compuestos polifenólicos muy astringentes, y aunque son insípidos resultan bien apreciados para la elaboración de dulces en almíbar.

“Una de las causas es que muchas personas reducen el consumo de azúcar industrial, y prefieren frutas más dulces. En algunos países sudamericanos como Venezuela y Colombia, donde se cultivan en algunas regiones, lo llaman fat pork por la similitud de su pulpa blanca, de sabor suave, con la grasa de los cerdos”.

Al hicaco se le atribuyen propiedades medicinales ¿puede mencionar algunas?

“En entrevistas con los campesinos residentes en comunidades asociadas al Pnah, se comprobó que sus raíces se usan en infusiones para estimular el apetito y combatir ataques catarrales agudos.

“También se emplean para aliviar enfermedades renales, por sus reconocidas propiedades diuréticas. Para ello se utilizan unos 150 gramos de raíces por litro de agua, en ciclos de 5-7 días, y se bebe sin azúcar, como agua común.

“Para mayor seguridad, se hierve el agua y, luego de alcanzar el punto de ebullición, se agrega el material biológico no más de dos o tres minutos, para evitar la desnaturalización de sus principios activos.

“Otros estudios científicos revelan, con resultados prometedores, el efecto inhibitorio del extracto orgánico de las raíces del hicaco contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (HIV-1) en células in vitro”.

¿Beneficios que puede reportar a la fauna doméstica y salvaje el fomento del cultivo en áreas protegidas?
“Varias especies se alimentan de sus flores y frutos, entre ellas las abejas, aves de la familia Columbidae (palomas), y los murciélagos fruteros y nectarívoros, quirópteros que contribuyen al servicio ecológico de polinización.

“También los cerdos salvajes y domésticos lo consumen en sitios poblados o hicacales naturales. Estos animales son sus dispersores naturales, pues garantizan la expansión y perpetuación de la especie.
“Los reptiles saurios, específicamente los lagartos de los géneros Anolis y Leiocephalus, se sostienen de los frutos en vida silvestre. En Cuba, el primero de ellos consta de 67 especies y el segundo con seis. Más del 60 por ciento son especies endémicas del país”.
¿Por qué es ideal para proteger los suelos degradados?
“En suelos pobres, lavados y con marcada corteza de intemperismo físico, proceso mediante el cual las rocas se desintegran y se alteran debido a la acción de agentes estáticos que afectan la superficie terrestre, las plantas de hicaco alcanzan un porte subarbustivo con un tamaño entre 0,50 y los dos metros de altura.

“Muchas se presentan extendidas, como si fueran rastreras, pero cumplen la función de crear una eficiente cobertura vegetal con la aportación de biomasa al edafón (biota específica del suelo), lo que facilita su utilización exitosa como dique vivo de contención del arrastre pluvial en los procesos de protección y conservación de las tierras.

“También se puede plantar en áreas costeras, ya que es resistente al fuego y soporta altos niveles de salinidad. Se trata, sin dudas, de una planta de alta plasticidad ecológica y adaptabilidad ambiental”, recalcó el investigador.

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