El genio del “cerebro” de Alficsa

Hasta última hora la gerencia de la Empresa Mixta de Alcoholes Finos de Caña (Alficsa Plus) estuvo en la disyuntiva de comprar una nueva excitatriz en el exterior o recuperar la vieja. La primera opción suponía erogar unos 90 mil euros, además de dilatar la arrancada de la destilería.

La dirección de la entidad optó por la segunda solución, pero sabían que solo una persona en Cienfuegos sería capaz de someterse a la prueba innovadora y sacar notas excelentes. A pesar de estar alejado por mucho tiempo de los trajines creadores en la industria azucarera, el ingeniero en control automático Humberto Rodríguez Rodríguez, aceptó el reto.

La excitatriz es un equipo muy complejo desde el punto de vista electrónico; es un regulador de voltaje y rige el funcionamiento del turbogenerador, de ahí que los entendidos en el giro le llamemos el ‘cerebro´de la planta’. Una vez evaluado el estado de deterioro de sus componentes tras un largo período de paralización y elaborado el diseño, solicité las piezas necesarias y me dediqué por 25 días a la labor innovadora”, recuerda el profesional villaclareño, devenido cienfueguero.

La inteligencia, oficio y entrega no hicieron quedar mal a Humberto. En el plazo acordado quedó lista la excitatriz y comprobada su efectividad. “Fueron horas y horas de minuciosa labor que hasta me quitaron el sueño, afirma; pero, felizmente Alficsa inició en la fecha prevista la puesta en marcha”.

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Mas, no era esta la única vez en que el otrora especialista de la entonces Delegación Provincial del Ministerio del Azúcar en Cienfuegos, le hacía cuantiosos aportes económicos al sector. “Ahora mismo el que con más cariño recuerdo es un equipo automático para la alimentación de caña a los molinos de centrales azucareros. Y tiene especial significación para mí, comenta, pues resultó Premio Relevante de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), por el cual el Comandante en Jefe Fidel Castro, me obsequió un auto Lada”.

Otros muchos reconocimientos vendrían a lo largo de sus más de 42 años al servicio de lo que sigue considerándose hoy el primer rubro de la economía cubana. “En esta misma rama industrial idee un equipo para la cristalización del azúcar, con el control y medición de la sobresaturación”, nos cuenta el hoy jubilado azucarero.

Con añoranza rememora Humberto los años mozos, cuando recién graduado de ingeniero en la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas, comenzó hacer los primeros pininos en el ingenio villaclareño Ifraín Alfonso.

Los derroteros de la vida y las redes del amor lo atraparon en tierras cienfuegueras, donde derrochó talento y sabiduría como especialista de electrónica y control automático. De su huella innovadora y racionalizadora fueron testigos las plantas eléctricas y otros equipos de los doce centrales que hacían zafra en la provincia.

Aun cuando no disfruto del olor a guarapo y de melaza, siento nostalgia del sector, porque esos viejos hierros me vieron crecer como persona y profesional. Como muchos otros, activos o no, sigo sintiendo correr por mi sangre el dulzor que un día penetró por mis venas y arterias, hasta hacerme un legítimo azucarero”, confiesa.

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Armando Sáez Chávez

Armando Sáez Chávez

Periodista de la Editora 5 de Septiembre, Cienfuegos, Licenciado en Español y Literatura y Máster en Ciencias de la Educación

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