El general que nació en el corazón de Cienfuegos | 5 de Septiembre.
sáb. Jul 20th, 2019

El general que nació en el corazón de Cienfuegos

El lugar es hoy uno de los restaurantes emblemáticos de la ciudad, denominado La Verja y muy frecuentado por los cienfuegueros./Foto: Toamada de TripAdvisorEl lugar es hoy uno de los restaurantes emblemáticos de la ciudad, denominado La Verja y muy frecuentado por los cienfuegueros./Foto: Toamada de TripAdvisor

El lugar es hoy uno de los restaurantes emblemáticos de la ciudad, denominado La Verja y muy frecuentado por los cienfuegueros./Foto: Toamada de TripAdvisor

En medio del Bulevar de Cienfuegos hay una casona colonial donde nació, el ocho de julio de 1831, Federico Eduardo Isidro Fernández-Cavada Howard, quien fue Mayor General del Ejército Libertador de Cuba.

El lugar es hoy uno de los restaurantes emblemáticos de la ciudad, denominado La Verja y muy frecuentado por los cienfuegueros.

Quizás este sea el único nexo que une a los pobladores con el héroe, porque su historia reclama de un sondeo mayor y sobre todo plasmar la anchura de su obra y vida, desde sus ajetreos militares, o ya como escritor o pintor de relevancia.

Según fuentes historiográficas, Federico era muy pequeño cuando la madre, viuda, decidió trasladarse a la ciudad de Filadelfia, donde el joven se formó como ingeniero civil y topógrafo.

Fue en Estados Unidos donde comenzó su carrera militar,  cuando el 20 de julio de 1861 se enroló en el 23 regimiento de voluntarios de Pennsylvania, del Ejército de la Unión, con grado de capitán, a fin de participar en la Guerra de Secesión de ese país.

A finales de ese propio año prestaba sus servicios en el cuerpo de ingenieros, y luego ascendió a comandante por su actuación en la segunda batalla de Bull Run entre el 29 y  30 de agosto de 1862. La valentía del cienfueguero le hizo brillar, por lo cual en diciembre siguiente recibió el grado de teniente coronel.

Pero cayó prisionero cuando estaba al frente del 114 regimiento de Pennsylvania, el primero de julio de 1863. Allí permaneció encerrado en la cárcel de “Libby”, Virginia,  hasta enero de  1864 en que fue liberado mediante un canje de prisioneros.

Sin embargo, la prisión no detuvo a este joven que de inmediato se reincorporó a las tropas y combatió hasta el final de la guerra en abril de 1865.

Fernández Cavada de regreso a Cuba, se estableció en la ciudad de Trinidad, donde organizó la conspiración y la  sublevación independentista en esa región y preparó militarmente a los patriotas comprometidos con el alzamiento.

 

Fue un seis de febrero de 1869  que estableció su campamento en La Macagua, Sierra de Siguanea. Sin embargo al siguiente mes resultó nombrado jefe de la división de Las Villas, con grado de Mayor General.

Tomó la villa trinitaria el 21 de abril y el 27 proclamó un manifiesto dirigido a los hacendados cubanos, en el cual llamaba a la guerra de exterminio mediante la tea incendiaria contra las propiedades de los criollos que apoyaran a España.

Por eso en los escenarios que se habla de Federico Fernández Cavada, casi siempre se hace alusión al seudónimo de general Candela, al utilizar ese método para reducir el poderío económico del enemigo.

En 1869 libró varios combates, como el de Cabagán, Cabaiguán y El Caguajal.

Según las fuentes consultadas fue el primero en poner en práctica la idea de la invasión a occidente, cuando en marzo de 1870, propuso esa tarea al General de Brigada Luis de la Maza Arredondo.

Ya en ese calendario por decreto presidencial lo nombran jefe del Estado Mayor General del  Ejército Libertador y poco después  resulta designado para sustituir al Mayor General Ignacio Agramonte, quien había renunciado al cargo de jefe de la división de Camagüey.

En junio de 1870 ordenó realizar otro intento de invasión a occidente, esta vez a cargo del entonces coronel Bernabé Varona.

Debió renunciar ante discrepancias de los camagüeyanos, pero mantuvo el cargo de jefe del Estado Mayor General del Ejército Libertador  y prosiguió las operaciones  en las zonas de Remedios y Sancti Spíritus. Sin dudas y a pesar del breve tiempo en acciones militares, Fernández Cavada tuvo un brillante accionar en la Guerra de los 10 Años, al punto de ser considerado como un gran estratega y cuya experiencia le permitió hacer aportes a esa contienda.

Lo primero fue el desarrollo de la teoría de la lucha guerrillera sobre la cual escribió los primeros textos de este tipo en Cuba, como fueron: Breve instrucción de guerrilla y la Guía para jefes y oficiales en campaña, ambos aprobados por la Cámara de Representantes, para ser empleados en la instrucción de oficiales y tropas.

Asimismo desarrolló el trabajo de inteligencia, para lo cual creó el servicio de exploración y espionaje en la provincia de Las Villas.

Fue un hombre de fina sensibilidad y cultura, porque  escribió poesía  patriótica y pintó excelentes lienzos como Paisaje cubano con fecha de 1864 y Río San Juan Trinidad, en 1865, que se atesoran en el Museo de Bellas Artes.

Escribió un artículo sobre la belleza de las Cuevas de Bellamar, ubicada cerca de la ciudad de Matanzas, en la costa norte de Cuba.

La historia le reconoce como el creador de un aerostato utilizado para observar los movimientos del enemigo en la nación norteña.

Federico, además,  creó  en Cuba el primer periódico mambí, nombrado La Estrella de Jagua, que se redactaba y distribuía entre combates. Asimismo popularizó la cartilla para alfabetizar a sus soldados y a la población rural,  creó el primer cuerpo de Inteligencia del Ejército Libertador, que descubrió  planes contra el presidente Céspedes, y devino el primer cienfueguero en alcanzar los grados de Mayor General del Ejército Libertador.

En 1871 en espera de viajar a Estados Unidos desde la costa norte de Camagüey, fue delatado, hecho prisionero, y fusilado  el primero de julio de 1871.

Federico y el tatuaje del olvido

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