El exótico mundo de los cactus

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Planta con las disímiles formas y tamaño

Sería raro no encontrar una expresión de asombro o admiración en el rostro de quien aprecia por primera vez la estampa de un cactus. Estamos hablando de una familia cuyos ancestros se estiman entre 30 y 40 millones de años atrás.

En realidad se trata de las cactáceas, conocidas en el mundo botánico como plantas suculentas, en su gran mayoría espinosas. Este orden es prácticamente exclusivo de América, lo que significa que los cactus son endémicos del continente americano y las Antillas. Sin embargo, hay una excepción, el Rhipsalis baccifera, extendido en África tropical, Madagascar y Ceilán.

La característica identificativa más clara de los cactus es la areola, una estructura especializada de donde surgen las espinas, los vástagos nuevos y, en muchas ocasiones, las flores.

Sin embargo, existen especies sin espinas como el Opuntia ficus-indica y Opuntia leucotricha. Estas pueden ser consumidas por el ganado en los períodos secos, como forma de supervivencia y adaptación al cambio climático.

Si bien en su gran mayoría son más conocidos por sus atractivos morfológicos como plantas ornamentales, existen algunos comestibles y hasta medicinales, pero estos últimos los abordaremos más adelante.

Etimológicamente hablando, la palabra cactus deriva del griego káktos, utilizado por primera vez por el filósofo griego Teofrasto para nombrar una especie espinosa que crecía en la isla de Sicilia, presumiblemente el cardo Cynara cardunculus.

Vea usted, se cuenta con dos referencias líricas de la Antigüedad sobre esta planta. Así, el poeta Teócrito de Siracusa escribió en sus Idilios: “A ti te dejen como una oveja del rebaño, cuya pata se haya picado por un cactus”. También, Filetas, poeta proveniente de la isla de Cos, escribió sobre ella: “Debe lamentarse quien haya perdido el afecto de una mula, por el temor a las heridas del cactus espinoso”.

El vocablo pasó al latín como cactus a través de Plinio el Viejo, quien en su Naturalis Historia retomó aquello que Teofrasto escribió sobre esta planta que crecía en Sicilia. De cactus derivó la palabra latina carduus, que finalmente dio lugar a la española cardo.

En tanto, durante la Edad Media la palabra cactus era el nombre usual para la alcachofa comestible. Más tarde fue usado el nombre genérico por Carlos Linneo en 1753, dentro del cual agrupaba 22 plantas que hoy se consideran dentro de géneros diversos de la familia Cactaceae.

LA SABIA NATURALEZA PREPARA PARA LA VIDA

Se dice que el cactus es la más famosa de las plantas suculentas y se caracteriza por la presencia de púas y tejidos pulposos para conservar el agua en los tallos, hojas y raíces cuando tienen que soportar largos períodos de sequías. Precisamente se denominan suculentas o crasa por esas propias razones.

Cuantas más espinas tenga el cactus, mayor es la protección contra el sol. También se puede condensar la humedad en las espinas, con lo que las gotas que se forman caen a la tierra y es absorbida por las raíces.

Algunas plantas forman retoños que se desprenden con facilidad y sus espinas con forma de garfio se enganchan en la piel de algunos animales y es así como son transportados durante kilómetros, hasta caer, donde forman una nueva planta. Las espinas son hojas transformadas que varían en forma y tamaño, y que brotan de las areolas.

Según cuenta la historia, las cactáceas llegaron a Europa de la mano del Gran Almirante Cristóbal Colón. Refieren que tal hallazgo se produce tras las expediciones realizadas por científicos y comerciantes españoles, holandeses e ingleses a Las Antillas, México, América Central y América del Sur.

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Las más atractivas y caprichosas formas

Entre los más famosos estudios de estas especies del mundo vegetal se destacó el investigador Adrian H. Haworth con su obra Synopsis Plantarum Succulentarum. Este científico se encargó de reformar el estudio de los cactus y suculentas, ya que suprimió el género cactus para transformarlo en la palabra que daría el nombre a la familia, cactáceas.

Desde entonces hasta la fecha se conocen entre 2 mil 500 y 4 mil especies, en un abanico tan diverso que comprende desde los que llegan a medir tan solo un centímetro, hasta los gigantes que alcanzan los 18 metros de altura. Muchas de ellas son cultivables fácilmente como plantas de interior en ornamentos por sus reducidas dimensiones.

DE BENEFICIOS SE HABLA

Una entre las miles de especies de la familia de las cactáceas es el nopal, también conocido por tuna, el cual resulta apto para el consumo humano. Se caracteriza por su color verde brillante y por esas formas tan especiales de las hojas redondeadas que salen del tallo.

Se trata de un alimento que contiene pectina, entre otros nutrientes, así como elementos ventajosos para el organismo. El primero de los citados es un componente bioquímico, también presente en la manzana, que reduce los niveles de colesterol malo en el cuerpo, por lo que es idóneo para pacientes diabéticos, ya que ayuda a disminuir la necesidad de insulina.

Al mismo tiempo constituye una excelente fuente de proteína vegetariana que ayuda a controlar la retención de líquido en el cuerpo. Asimismo, el consumo de esta planta aporta fibra y por lo tanto, ayuda en la digestión, regula el funcionamiento del intestino y favorece la absorción de agua. Se puede tratar el estreñimiento y actúa como un laxante natural.

Desde el punto de vista nutritivo, las investigaciones han revelado que las tunas son almacenes naturales de vitaminas A, C, B-6 y K. Concretamente estos elementos nos ayudan a mantener los tejidos en perfectas condiciones De igual modo, entre los minerales, contienen altos niveles de calcio y magnesio.

No se puede soslayar el poder depurativo que este alimento tiene, pues ante todo es un diurético capaz de contribuir de manera efectiva a mantener a raya los niveles de líquidos que hay en el organismo, así como la acumulación de los mismos en nuestro cuerpo.

Junto a esto, las altas cantidades de fibra que contiene el cactus nos ayudarán a mantener el cuerpo libre de sustancias tóxicas y residuos que ya no necesitamos y debemos eliminar.

Es oportuno agregar que sus usos son numerosos y muy diversos. Ciertos productos obtenidos de los cactus pueden emplearse como aditivos alimentarios, principalmente fibras, colorantes y mucílagos. En la actualidad, en varios países americanos se comercializan fibras en distintas presentaciones como galletas, barras u otros tipos de alimentos.

En varios países de América y Europa son manufacturados y comercializados champúes y geles de baño, con muy buena aceptación entre los consumidores por sus efectos para preservar la piel y otras partes externas del cuerpo.

Por otra parte, el pigmento rojo carmín producido por la cochinilla –un insecto que crece sobre los cactus– ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud como hipoalergénico y es muy usado en agroindustrias para la elaboración de lápices labiales y rubor. Posee antioxidantes, por lo que contribuiría a la preservación frente al deterioro oxidativo.

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Beneficios del nopal.

Como parte del combate contra la obesidad, en algunos países se ha puesto de moda ingerir una dieta a base de jugo de nopal con naranja u otra fruta. También se habla de que ayuda a las personas que padecen diabetes, pues incrementa los niveles y la sensibilidad a la insulina y con esto estabiliza y regula el nivel de azúcar en sangre.

En tanto, existen pruebas científicas del poder hipoglucemiante de esta planta, es decir, como un efectivo tratamiento para la prevención de la diabetes. En estos estudios se ha demostrado que la ingestión de nopal antes de cada alimento, durante 10 días, provoca la disminución del peso corporal y reduce las concentraciones de glucosa, colesterol y triglicéridos en sangre.

Asimismo, las tunas poseen antibióticos naturales. Esta propiedad está relacionada con el metabolismo ácido crasuláceo (CAM) de las plantas, el cual, en las cactáceas inhibe o suspende el crecimiento de varias especies bacterianas. De ahí que tanto el consumo del nopal como la aplicación de cataplasmas de sus pencas tengan efectos benéficos en heridas e infecciones de la piel.

Según fuentes consultadas en Internet, un experimento realizado en ratones con tumores cancerígenos a los cuales se administraron extractos acuosos de Opuntia máxima (sustancia que se encuentra en el nopal) arrojó la prolongación del periodo de latencia de dichos tumores malignos. No curó el cáncer pero lo detuvo. Aún no se sabe la causa, pero se están realizando varios estudios al respecto.

Se sabe, además, que el consumo de este tipo de cactus contrarresta los desórdenes gastrointestinales y mejora la digestión. Las fibras vegetales y los mucílagos controlan el exceso de ácidos gástricos y protegen la mucosa gastrointestinal, previniendo así las úlceras y todo ese tipo de afecciones.

Las toxinas ambientales provocadas por el alcohol y el humo del cigarro que inhiben el sistema inmunológico del cuerpo, son eliminadas por el nopal. También limpia el colon ya que contiene fibras dietéticas solubles e insolubles. Estas absorben agua y aceleran el paso de los alimentos por el tracto digestivo y contribuyen a regular el movimiento intestinal, además de que ayudan a diluir la concentración de cancerígenos que pudieran estar presentes.

Estudios realizados por investigadores en Argentina revelaron que tanto las frutas de los cactus como las infusiones de sus flores se emplearon tradicionalmente en la medicina popular de ese país para el tratamiento de úlceras, alergias, fatiga, reumatismo y para aliviar la resaca alcohólica, entre otros.

Informes dan cuenta que, tanto en México como en China y la India, además del uso del nopal para algunos trastornos ya mencionado, es utilizado para restañar el daño hepático por abuso de alcohol, tos, quemaduras y asma. Por su parte, en Italia las flores se usan para lograr un efecto diurético, y en Israel descubrieron que las flores secas pueden ser usadas para tratar problemas prostáticos.

DE GIGANTES Y PAISAJES

Entre las especies de las cactáceas existe una que pudiera considerarse como hercúlea pues llega a alcanzar cerca de 20 metros de altura, con un tronco que bien redondearía el metro de diámetro.

Los que ya peinamos canas recordamos muy bien que las famosas películas del Oeste, o de cowboy como también eran reconocidas, acostumbraban a contar en su ambientación con un paisaje semidesértico en el que abundaban ese tipo de cactus, a tal punto que era una suerte de emblema. Por lo general esos filmes relatan historias desarrolladas en Baja California, de donde es endémica la planta.

Como detalle curioso, conocer que la fruta de este cactus fue importante alimento para los indígenas de esa región de origen, como los ya desaparecidos Pericúes, Cochimíes y Guaycuras, así como para los actuales Seri de Sonora, en México.

Se sabe, además, que los habitantes de las zonas donde el cardón gigante crece silvestre, usaban como peines trozos de las costillas con sus correspondientes espinas. Asimismo, los frutos pueden ser transformados en ese utensilio para el cabello, dadas las púas que estos poseen. El proceso consiste en bañarlos con agua caliente para poder darles la forma deseada y despuntar o cortar las más peligrosas.

Otro de los beneficios aprovechados por los nativos era utilizar su madera para fabricar vigas con las que construir sus viviendas. Otros recogían las semillas y con ellas molidas obtenían un tipo de harina comestible.

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Cactus gigante de California.

Este cactus fue descrito por primera vez en la historia épica de California por el padre Miguel del Barco (1768), fundador y constructor de la Misión de San Javier, cerca de Loreto, Baja California Sur.

La distribución del cardón a través de toda la península de Baja California es bastante amplia, por lo que no se considera una especie en peligro de extinción. Sin embargo, claro está que es necesario preservar algunas de las áreas más bellas para futuras generaciones.

La combinación de belleza paisajística y extraordinarios especímenes de cardón hace que algunos sitios particularmente atractivos merezcan ser preservados como tesoros locales, nacionales e internacionales. No puede soslayarse que actualmente dos peligros amenazan esta especie.

PARA ASOMBRARSE

¿Pueden los cactus absorber radiaciones electromagnéticas (REM)? La respuesta a esta interrogante la encontramos en un artículo publicado en Internet que cuestiona irrebatiblemente la promoción que hacen a quienes son calificados como seudojardineros y se han convertido en defensores de la venta de los denominados “cactus del ordenador”.

Pues bien, tal publicidad exalta las cualidades de esa especie de suculenta, específicamente el conocido Cactus Candelabro, en la neutralización de la maligna REM.

Según el autor de la crítica, es de total desfachatez tamaña burla al comprador, pretendiendo hacer ver que la citada planta evita los problemas de salud que provocan las radiaciones emitidas por ordenadores, televisores, electrodomésticos y teléfonos móviles; supuestamente al restaurar las alteraciones provocadas en el ambiente por la contaminación electromagnética.

Y argumenta: “Lo primero que cabría preguntarse es si la radiación electromagnética es peligrosa para la salud humana. La respuesta, depende de a qué tipo y cantidad de radiación nos refiramos. El espectro electromagnético abarca desde las ondas de radio hasta los rayos gamma, y no todos ellos inciden igualmente en nuestro organismo”.

Mas adelante expone que “la vida terrestre se ha adaptado para sobrevivir a los niveles y tipos de radiación que bañan la superficie del planeta, y así podemos soportar las ondas de radio o la luz visible que inciden continuamente sobre nosotros”. Y concluye:

“En el supuesto caso de que el Cactus Candelabro presentara una especial resistencia a la radiación electromagnética, hecho que no está comprobado en absoluto, estaríamos ante algo parecido a una bacteria o un insecto resistente: una menor alteración del organismo y mayor supervivencia ante la exposición a la REM.

“Ahora bien, decir que poniendo una maceta al lado de nuestro ordenador evitamos la radiación electromagnética generada por este significa algo muy distinto: estaríamos afirmando que el cactus es capaz de atraer la radiación hacia él, absorberla y neutralizarla. No existe organismo ni material conocido capaz de tal hazaña”.

VALOR UTILITARIO DEL CARDÓN

Por cardón o cardones también se conoce una planta suculenta endémica de Islas Canarias. Su nombre científico es Euphorbia canariensis, y constituye una especie de fanerógama perteneciente a la familia de las euforbiáceas. Es considera, según una ley gubernamental de ese país, símbolo natural de la isla de Gran Canaria.

En algunas partes de esta región se le llama candelabro. A diferencia del cardón originario de Baja California, el Euphorbia canariensis es mucho más pequeño, pues sólo llega a alcanzar los tres o cuatro metros de altura.

Forma grandes colonias, constituidas por incluso 400-500 tallos erectos de 5-6 cm de grosor, originarios de la ramificación basal de uno central. Los costados son planos y las aristas son agudas y poseen prominencias en toda su longitud, acabando cada una de estas en dos aguijones de 4-5 mm de longitud.

Las espinas están apareadas sobre una base dilatada, dispuestas a lo largo de las costillas. Flores pequeñas, rojo-marrón. El látex que segregan por las heridas es sumamente venenoso, especialmente en contacto con las mucosas del cuerpo humano.

La multiplicación del cardón es por semilla o esqueje. Su cultivo requiere de luz, con sol o ligero sombreado. El sustrato a utilizar deber ser poroso con poca materia orgánica (sólo un poco de mantillo de hojas o de turba).

Por su lado, tener en cuenta que para el riego sus necesidades son algo mayores que las requeridas por el promedio de los cactus. Por lo tanto debe irrigarse generosamente durante el crecimiento activo, sin que se acumule agua en las raíces.

En Cuba, donde se ha aclimatado muy bien la Euphorbia canariensis, su uso más frecuente, independientemente de ornamentos en jardines y el interior de las casas, es para cercar cuartones en fincas rurales, en especial los dedicados a la ganadería

CÓMO CULTIVAR CACTUS

El cultivo de los cactus es relativamente sencillo, pues no se necesita de un gran espacio para mantener una colección. Tan es así que en apenas un metro cuadrado de terraza cualquiera puede tener hasta 64 macetas de 12 cm. Entonces, qué se diría si dispone de un jardín; sólo bastarían pocos años para disfrutar de una magnífica colección.

Un cactus no es un bonsái, mas pueden adaptar a vegetar en pequeñas vasijas si elegimos especies enanas que tan sólo crecen unos pocos centímetros pero que producen floraciones espectaculares.

La situación de las cactáceas en sus sitios de origen es cuanto menos delicada. Estas plantas han sido muchas veces salvajemente recolectadas para su tráfico ilegal en circuitos comerciales de países ricos y se encuentran, muchas de ellas, en peligro, figurando cada vez más en las listas CITES de especies protegidas.

El saber regarlas correctamente es algo que se adquiere con la experiencia y tras el sacrificio de algunas plantas. No existen reglas respecto a cada cuánto tiempo hay que regar. Depende de muchos factores, como si recibe más o menos sol, el calor, la lluvia, el tipo de sustrato y las condiciones, tamaño y características del recipiente en que se tengan.

Si cultivas en macetas es recomendable aportar agua cada 15 días.

Durante el verano cuando veas el substrato seco, riega. Recuerda que las macetas de barro se secan con mayor rapidez que las de plástico. Según este último dato, hay plantas que podrán cultivarse durante todo el año en el exterior y otras deberán resguardarse en algún invernadero para que no reciban demasiada agua durante las lluvias.

Tras estos consejos de seguro disfrutarás mejor de tu colección de ese maravilloso y exótico mundo de los cactus.

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