El de padre, un amor que redime, inspira, salva..., libera | 5 de Septiembre.
sáb. Ago 17th, 2019

El de padre, un amor que redime, inspira, salva…, libera

La tradición conmemora cada tercer domingo de junio, el Día de los Padres. Son éstos como el viento fresco de la familia. Pasan soplando a través de los hechos cotidianos y deben conducir a hijos e hijas a las cumbres más hermosas. Los padres son la obra con valor de continuidad. De eternidad.

Su autoridad está en el ejemplo que son, o han sido, estén hoy o no, por imperativo de deberes o de circunstancias. El padre no envejece por el hecho de vivir un número de años, envejece sólo si abandona las ideas renovadoras y el optimismo. Severidad e indulgencia deben tener los padres. Son cosas que los hijos aprecian sólo cuando son padres. Cuando su mano de su retoño comprueba con felicidad que la historia se repite.

El paterno, es un amor que redime: “Espantado de todo, me refugio en ti”, le escribía José Martí a su hijo Pepito. Es un amor que inspira: “Oscar, no es mi único hijo, lo son todos los que luchan por la libertad de la Patria”, exclamó Carlos Manuel de Céspedes cuando el Capitán General español lo puso ante la disyuntiva de escoger entre el fruto de su sangre y sus ideales, y se convirtió en el Padre de la Patria. Es un amor que salva: “Todo el pueblo cubano estuvo dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario por liberar al niño Elián González de sus secuestradores en Miami”. Es un amor que libera: “Cuando aprendas a leer y leas esta carta, sabrás por qué tu papá no es tan joven como muchos de los papás de tus amiguitos, y por qué tu papá y tu mamá tuvimos que vivir separados a pesar de querernos mucho”, escribió Gerardo Hernández a sus “hijos por nacer…”.

Sí, en nuestra historia patria hay muchos padres sufrientes y heroicos, que pasan largas temporadas salvando a otros niños de enfermedades, o de la ignorancia. Esas herencias ricas en virtudes son superiores a los que persiguen las riquezas materiales a costa del deshonor.

Amor a la Patria y a los hijos es el más grande amor de humanidad.

A los padres todos de este tiempo heroico y de luchas emocionantes por el derecho a conquistar, que viven en el dulce anonimato de cada día, de manera natural, humilde, como el de los abuelos callados, que de mil maneras diferentes nos empinan para asomarnos al mundo, con su palabra, su ejemplo, su inmenso amor silencioso, los recordamos hoy, estén o no, con nuestro homenaje de hijos agradecidos que los aman. Pero si podemos, digámosles cuánto los amamos. Les encantará escucharlo de nuestros labios…

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