“El Chino”, un campesino apasionado por los frutales
sáb. Dic 14th, 2019

“El Chino”, un campesino apasionado por los frutales

“El Chino”, un campesino apasionado por los frutales

“El Chino” defiende la pertinencia del Decreto Ley 300 para aumentar las producciones. /Foto: Cortesía del autor

Cumplió 69 años, pero eso no le resta vitalidad ni deseos de trabajar al campesino Raidel Castillo Aguirre (“El Chino”, para todos quienes le conocen), afiliado a la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Jorge Alfonso, de Paraíso, Cienfuegos.

El abanderado del Decreto Ley 300 le cuenta a la prensa que vivía en una zona enclavada en el corazón rural del asentamiento Camilo Cienfuegos y decidió mudarse para la ciudad cabecera en 1978, desde entonces dirige –en las inmediaciones de esta, a unos siete kilómetros– su finca La Cañada.

En una superficie cultivable de poco más de 20 hectáreas el labriego posee un volumen casi inimaginable de frutas, las cuales –afirma “El Chino”–, son su razón de vivir.

Sembrar las plantas, verlas germinar, crecer y llenarse de estas maravillas de la naturaleza supone placer inconmensurable para alguien que destina los 365 días del año a un paraíso verde que hizo centro de su vida personal, y donde prácticamente solo (lo apoya de forma eventual algún que otro trabajador, pero no de forma fija) ejecuta todas las labores.

Cree que el fomento de la línea de frutales es una necesidad y defiende la opinión de que Cuba posee todas las condiciones naturales para que estas no falten en el mercado. “El apoyo que le está dando el país ahora al renglón resulta fundamental”, acota.

No entiende cómo, en determinado momento, el cultivo de las distintas variedades de frutas (las denominadas “exóticas” y otras mucho más comunes), experimentó una depresión, cuando son tan fáciles de plantar y cuidar. “Casi se llevan solas”, aprecia.

Guayabas, plátanos, frutabombas…

Está de acuerdo con que algunas precisan de años para recoger su cosecha, pero en otras no, como la guayaba: su principal fuente de recursos, pues produce cada año cerca de una tonelada. El guayabal es realmente próspero; se encuentran en cualquier época del año, verdes, jugosas, delicias para el paladar. El campesino las entrega a su CCS y los excedentes los vende los sábados en las ferias agropecuarias organizadas por el Gobierno de Cienfuegos desde inicios de 2018.

Él se ufana de que sus frutas (no solo la guayaba, también sus plátanos de vianda/frutas y las frutabombas) son esperadas cada sábado por un número fiel de clientes de la feria, conocedores de la calidad de sus productos.

Además de las ya referidas, en su finca “El Chino” tiene plantaciones y producciones de mango, tamarindo, chirimoya, aguacate, mamoncillo, ciruela, coco, pera cubana, guanábana y limón, por citar algunas de las variedades de más éxito. Ahora aspira a sumar más tierras ociosas a su finca, para así aumentar considerablemente la producción.

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